Bohol: Chocolate Hills, tarsiers y un paseo por el río.

Publicado en: Asia, Filipinas, Sin categoría | 11

Jueves, 2 de Abril de 2015

 

chocolate hills bohol mirador

 

Hoy comenzaba nuestros días en Bohol, Filipinas, donde, en triciclo, visitaríamos tres de los lugares más destacados de la isla: Las famosas Chocolate Hills, los primates más pequeños del mundo (los tarsiers) y comeríamos sobre una barca de bamboo navegando por el río Loboc.

6:15 de la mañana. Era hora de levantarse. Nos quedaba un largo día por delante y queríamos aprovecharlo al máximo. A las 7 de la mañana y puntualmente, salimos de Alona Beach para recorrer los parajes más importantes de Bohol.

 

Primero atravesamos la Isla de Panglao, donde nos encontrábamos, pero por el camino tuvimos que hacer dos paradas. La primera en una tienda de recambio de ruedas, donde nuestro triciclo tenía que cambiar una de ellas. Allí esperamos pacientemente, en el medio de la nada, donde solo existía la tienda y un paraje de verde intenso. Cortando el verdor, solo la carretera.

triciclo chocolate hills bohol

 casa en panglao bohol filipinas

 

Cuando terminó la operación “cambiado de rueda” nuestra siguiente parada fue en una gasolinera, había que repostar. Aquí, nuestro conductor, nos pidió un adelanto de 200 pesos. No estaba muy convencida con darle un adelanto, pero bueno, pensamos que o eso, o seguir discutiendo, así que cedí y le di los 200 pesos.

 

Consejo: nunca quedes con nadie en tu hotel y nunca des un adelanto de dinero (aunque esto último tampoco es tan importante), porque al final tuvimos que discutir seriamente con él, y  más que seriamente, porque fue la discusión más grande que tuve con una persona en un viaje.

 

Abandonamos la isla de Panglao y nos dirigimos, a través de un puente que les comunica, a la isla de Bohol. Nuestra primera parada era en las Chocolate Hills.

 

Como ir a Chocolate Hills, Tarsiers y río Loboc por libre.

 

Por el camino, nos dimos cuenta de que llegar a las Chocolate Hills y al resto de lo que queríamos ver y hacer hoy, no era complicado por libre.

 

Cuando preparábamos el viaje, lo que más nos costó hacer fue ver como podríamos hacer determinadas visitas sin conducir una moto. La mayoría de la gente hace estos recorridos alquilando moto, pero en nuestro caso, al no conducir, esto se complicaba y encontrar información sobre como hacerlo en trasporte público fue complicado. Como el día anterior no habíamos tenido tiempo de investigar pues solo nos quedaba hacerlo en triciclo.
Para hacerlo en trasporte público (siempre y cuando no queráis ir a ver los trasiers de Corella. y os conforméis con el centro de interpretación) se puede hacer cogiendo, primero un Jeepney hasta Tagbilaran, y de ahí un bus con dirección Carmen. El conductor ya sabrá donde os tenéis que bajar y para ver el resto de los sitios, los tarsiers, y el río Loboc, queda todo en la misma carretera de vuelta a Tagbilaran.

 

Las Chocolate Hills.

 

El serpenteante camino que se abre entre tanta vegetación y que poco a poco nos acerca a las Chocolate Hills, conduce a una llanura de color verde intenso y que deja una imagen más sorprendente, quizá, que la que vamos a obtener desde el turístico mirador. Ante nuestros ojos un terreno llano de unos 50 kilómetros cuadrados, y sobre él, diseminadas, más de 1200 colinas que nos proporcionan una imagen de lo más inusual, ya que parece que fueron colocadas ahí, sin más, y que se levantan de la nada. Colinas, que en época seca adquieren un color marrón que contrasta con el verde de la llanura, motivo por el cual se las conoce como Chocolate Hills.
chocolate hills mirador bohol

 

Aunque su origen nos se conoce con exactitud, al estar compuestas fundamentalmente por caliza, se cree que se crearon como consecuencia de la erosión del terreno por el agua y el viento, ayudados además por la ruptura de esa capa por movimientos tectónicos. Las colinas están recubiertas de un manto de hierba, otro motivo de contraste con el resto de la llanura donde abundan los árboles, palmeras y arbustos.

 

chocolate hills filipinas mirador

 

Desde el mirador, la imagen sorprende, pero quizá menos que desde la base, o al menos para mi. Desde el mirador puedes ver las cientos de colinas que se distinguen hasta el horizonte, y que, aunque estuvimos en época seca, no nos mostraron su color amarronado.

 

Para llegar al mirador, hay que subir por unas pendientes escaleras, que con el calor que hace cuesta un poquito subir, pero el esfuerzo merece la pena.

 

Precio de la entrada: 50 pesos (1.08 euros)

 

Al bajar y reencontrarnos con nuestro chofer, le preguntamos qué era eso de los Tarsiers que habíamos visto al subir. Nos dijo que era un centro de interpretación y que a diferencia de los de Corella estos estaban en jaula. Mi reacción: “¿En una jaula?, no, no, no vamos, vamos al de Corella como teníamos pensado ir desde un principio”. Y ahí quedo todo.

 

En el trayecto de bajada continuamos hablando con el conductor sobre el tema de los tarsiers, y al final quedamos en echar un vistazo a este centro y salir lo más rápido posible.

 

Centro de Interpretación de los Tarsiers

 

Entrada: 60 pesos.

 

 tarsiers bohol filipinas

 

La verdad es que, después de la conversación con nuestro chófer, creí que lo que me iba a encontrar aquí dentro era muchísimo peor de lo que vimos. Quizá por eso, no nos pareció tan mal. Un recinto vallado donde conservan una serie de Tarseros, esos pequeños primates, uno de los más pequeños del mundo ya que cogen en la palma de la mano, son muy peculiares. Se piensa que se comunican entre ellos por medio de ultrasonidos. Tienen unos grandes ojos, lo que les convierte en los mamíferos con la relación entre sus ojos y su cuerpo más grandes del mundo, lo que hacen que ostenten ese record Guinness. Además, los Tarseros, pueden girar la cabeza 180º, son nocturnos, son tranquilos pero miedosos y se debe tener especial cuidado para no estresarles ya que dado su pequeño corazón pueden morir del susto.

 

 

Navegando por el río Loboc en Bohol.

 

Tras esta visita, donde dimos un paseo alrededor del recinto y donde se hace muy difícil visualizarlos dado su pequeñísimo tamaño, continuamos la visita hasta nuestro siguiente destino: El río Loboc. Por lo que pudimos ver, lo que realmente se llama Loboc, es el pueblo desde donde zarpan las enormes barcazas-restaurante, que te llevan a navegar por el río hasta que la navegación no se puede continuar debido a que se llega a unas cascadas. El viaje, a mi, personalmente no me parece nada del otro mundo, pero tengo que decir que comimos de maravilla y que hicimos la primera “turistada” de este viaje.

 

callejeando por el mundo en rio loboc bohol

 

barco en el rio loboc

En cuanto a la comida, creo que fue una de las mejores que hicimos en el país. Estaba todo muy bueno, yo creo que probé de todo, incluso los cangrejos, y eso que eran aún las 10:30 de la mañana.

 

Precio: 450 pesos (9.69 euros)

 

No tardamos más de dos horas en hacer el recorrido completo de ida y vuelta, recorrido que fueron amenizando con música en directo así que hizo muy ameno.
navegando por el rio loboc

 

Bronca en Filipinas.

 

Aquí llego la primera y única bronca de nuestro viaje por Filipinas. Cuando nos subimos al triciclo para continuar con la ruta hacia Corella, nuestro chófer nos dice algo que yo no consigo entender pero que intuyo. Le pregunto a Rubén qué ha dicho y me contesta que quiere 100 pesos más por llevarnos a Corella. Me cabreo, mucho. Le digo que no, que habíamos quedado en un precio para hacer todo lo que le habíamos señalado en el mapa y que no le iba a pagar más, es más, incluso le digo que teníamos pensado darle algo de propina porque se había portado muy bien hasta ese momento y que de eso nada, ahora ni propina, ni nada. Si yo estaba cabreada él se cabreó más. Me dice que si no le pagamos esos 100 pesos que nos deja allí. Así que ni corta ni perezosa le digo que si piensa que me importa, que no tengo problema alguno en quedarme allí mismo, pero que el problema lo tiene él porque no cobrará, evidentemente, los 750 pesos. Aquí amenaza con llamar a la policía y yo amenazo con ir a buscarla yo y a ver a quien hace caso. En ese momento se altera muchísimo, arranca el triciclo y dice que nos lleva al hotel.

 

¿Sabéis lo que hice? Me tiré del triciclo en marcha. E hice que Rubén saltara detrás. En ese momento frenó en seco, me dijo que nos buscaría en el hotel (por eso os digo que jamás digáis en que hotel estáis alojados y siempre quedéis con quien os lleve en otro punto distinto). Ahora ya estaba muy cabreada y  no pensaba volver a subirme al triciclo, así que empecé a caminar en dirección a la zona de las barcazas donde habían llegado un montón de excursiones turísticas y donde sabía que no iba a tener problema con nada. Por otro lado, le dije a Rubén que ahora mismo no me importaba, para nada, quedarme allí mismo, porque por si él no lo sabía (el chófer) yo sí sabía volver al hotel, y volvería en bus, como habíamos hecho hasta entonces en nuestros trayectos y en lugar de gastar 750 pesos gastaría apenas unos 100.

 

La verdad es que todo esto, no penséis que fue por los 100 pesos que nos pedía, que al final no supone nada, es por el hecho de cómo lo hizo y cómo nos trató, porque al final, quizá esos 100 pesos se los hubiésemos dado igual.

 

Rubén se quedó dialogando con el chófer mientras yo me fui directa a buscar a la policía turística, aunque no llevaba ninguna intención de decirles nada.

 

Al cabo de un rato, veo que Rubén viene a mi encuentro y me dice que el chófer ha pedido perdón, que se arrepiente totalmente de habernos dicho todo esto y que nos lleva a Corella. Me da la sensación de que de lo único que estaba arrepentido era de perder los 750 pesos.

 

Nos subimos de nuevo al triciclo y no hubo ni una sola conversación más en todo el camino. Llegamos a Corella, al centro de recuperación de los Tarsiers y mi sorpresa fue descubrir que estaba cerrado. Era Jueves Santo y no habían abierto así que después de todo, no pudimos entrar al recinto.

 

Nuestro chófer nos llevó de vuelta al hotel a la velocidad de la luz y jamás entendimos porque nos había montado todo aquel lío si el trayecto de ida fue más o menos el mismo que el de vuelta y tampoco íbamos a perder tiempo, ya que al fin y al cabo le habíamos dicho que estaríamos casi todo el día de viaje y solo era medio día.

 

Tarde en Alona Beach

 

Aprovechamos el resto de la tarde para tirarnos en la playa, con un batido de mango, a disfrutar del sol, de las vistas y de … las fotos. No se la cantidad de fotos que me sacaron durante las 3 horas que estuvimos en la playa. Chicas que venían y lo hacían disimuladamente, un par de chavales de unos 15 años que venían a que su madre les sacase unas fotos conmigo… y así, fue pasando la tarde, entre fotos y baños en la playa.

 

barco en alona beach panglao filipinas

 

playa de Alona filipinas panglao

 

Aprovechamos para negociar una excursión a Balicasag para el día siguiente y al final, dejamos de regatear y de perder tiempo en los 400 pesos (8.61 euros), con aletas, gafas y tubo incluidos.
Cenamos en el Oasis Beach Resort, en un ambiente muy agradable y confortable por un precio muy razonable. Pagamos 650 pesos por la cena (nachos, pizza, cocacola y una San Miguel) y lo recomendamos.

 

Tras esto y unos paseos por la playa, viendo los juegos de fuego que estaban haciendo, intentando hacernos un hueco para pasar, ya que estaba la playa llena de gente, nos fuimos al hotel, ya que al día siguiente había que estar muy temprano en la playa.

 

Gastos del día:

 

Triciclo por Bohol durante todo el día: 375 pesos (8.07 euros)
Entrada a Chocolate Hills: 50 pesos (1.07 euros)
Entrada al centro de interpretación de los Tarsiers: 60 pesos (1.29 euros)
Rio Loboc con comida: 450 pesos (9.69euros)
Batido en la playa: 90 pesos (1.94 euros)
Cena en el Oasis Beach Resort: 325 pesos (7 euros)

 

Total gastos del día: 29.06 euros
Si quieres leer el diario completo: Hong Kong y Filipinas en 23 días.

 

  iati seguros callejeando por el mundo

11 Comentarios

  1. Eli
    | Responder

    Hola Maria!!
    Vaya batalla la tuya con el chofer del triciclo… Ya te he imaginado en plan película de acción saltando del triciclo!!
    Esperando tus próximas aventuras por Filipinas. 😉

    • Maria Garcia
      | Responder

      jeje, la verdad es que no me lo pensé ni dos veces y salté. Y es lo de siempre, que no es por el dinero, pero fastidia que te intenten tomar el pelo.

      Muchas gracias por leernos, 😉

  2. Carlos el viajero
    | Responder

    Son simpaticos estos primates. Vaya ojazos. Las Montañas chocolate son una pasada, en época mas seca aún dan más e honor a su nombre. A disfrutar Filipnas!
    Saludos

    • Maria Garcia
      | Responder

      Pues sí que son simpáticos, solo que se ven tan poquita cosa que da miedo hasta molestarles. Que después tambien está el tema de la mala educación de la gente, porque si te dicen que no hables ni metas ruido, pues debería de cumplirse, pero ya sabes… al final… jolgorio.

  3. Alberto (Málaga)
    | Responder

    Tu “aventura” con el tío del triciclo me ha hecho recordar el “pollo” que le formó mi esposa al conductor de la van, en una excursión que contratamos en Huaraz, en una ruta preciosa a la laguna 69 en el Parque Huscarán (Perú).
    El pobre no tenía la culpa, pero, era nuestra única baza para recuperar los 40 soles (unos 12 euros) que nos habían cobrado de más, por culpa de un malentendido entre nosotros, pues yo le di la entrega a cuenta (los 40 soles) y luego ella pagó el total. Hablando con otros viajeros nos percatamos que el precio no cuadraba. Así que nos tuvo que llevar al jefe de la agencia, ya que a él solo lo habían contratado para el transporte y mientras yo discutía con este, mi esposa no se bajaba de la van, al mismo tiempo que amenazaba con llamar a la policía turística.
    Al final nos devolvieron los 40 soles, y muchas veces no es por la cantidad, ya que hemos dado muchas propinas a la gente que se han portado más que bien, pero, con otro tipo de gentes no vamos a permitir que nos tomen el pelo.
    Luego estos percances los termina recordando como anécdotas y pequeñas desventuras del viaje. En los nuestros, es raro que no tengamos más de uno.
    Un saludo.

    • Maria Garcia
      | Responder

      Bueno, es cierto que en todos los viajes nos pasan cosas, pero si no nos pasaran no tendríamos nada que contar, además, como bien dices, todo esto suele quedar en una anécdota más.

      Muchas gracias por comentar y por contarnos tu historia.

  4. DinkyViajeros
    | Responder

    Lo de no decir el nombre del hotel en el que te alojas fue una lección que nosotros aprendimos bien en Egipto… Allí los turistas somos como "euros con patas" y, a poco que te descuides, los tienes detrás de ti todo el día pra venderte algo…
    Este tipo de situaciones hacen que te lleves un mal rato, pero pasado el tiempo, lo recuerdas como una anécdota más del viaje. 😉

    Saludosssss 🙂

  5. Verónica Deambulando
    | Responder

    Vaya aventurita con el chófer! Menos mal que no os pasó nada. Me encantan los animalillos

  6. iGNACIO
    | Responder

    Claudia,

    Cuanto tiempo tardaron en hacer toda la travesia en triciclo? Chocolate HIlls, Rio Loboc y Tarsiers? Es muy duro hacerlo en Moto? Gracias!

    • Maria Garcia
      | Responder

      Yo te recomiendo que lo hagas en moto. Nosotros no conducimos moto por eso no lo hicimos así pero de tener esa posibilidad ni me lo pensaba. En triciclo tardamos bastante pero por el tiempo que fuimos parando no porque sea muy largo el trayecto. Las carreteras están bien así que no tendréis problemas. Moto sin duda.

  7. Marta
    | Responder

    Leyéndote me ha dado un poco de vergüenza ajena. Montar un pollo por menos de 2 euros me parece penoso. Turistas del primer mundo… lamentable.

Dejar un comentario