Singapur en 24 horas

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Habíamos llegado a la ciudad la noche anterior desde Perhentian Besar y nos habíamos propuesto visitar Singapur en 24 horas (claro, todo lo que buenamente se pueda hacer en este tiempo).

Singapur en 24 horas

 

Del aeropuerto a la ciudad. Como llegar.

 

La forma más cómoda y rápida para llegar del aeropuerto internacional de Singapur, al centro de la ciudad es en metro. Desde el aeropuerto basta con tomar la linea verde (East West Line) dirección Tanah Merah, y allí cambiar de tren, al de la misma linea verde (queda justo en frente de donde te bajas) en dirección Joo Koon y nosotros nos bajamos en Lavender unos 50 minutos después de empezar el recorrido. Si tu intención es llegar directamente a la zona del Marina Bay Sand (o si te alojas en la zona de Chinatown, una zona muy común y habitual de alojamientos), entonces tendrás que seguir hasta Bugis, y desde allí cambiar a la linea azul (Downtown Line) dirección China Town. Una de las paradas de esta linea es Bayfront, donde se encuentra el Marina Bay Sands.

 

Nosotros nos bajamos en Lavender, la parada de metro más cercana a nuestro hotel. En esta ocasión, para visitar Singapur en 24 horas, escogimos el hotel Boss. Le habíamos dado muchas vueltas al alojamiento en Singapur, ya que es una ciudad que no se caracteriza precisamente por lo barato del alojamiento. Hicimos muchas preguntas, en foros, a compañeros bloguers, … y no encontrábamos nuestro sitio. Al final, tras muchas vueltas, decidimos quedarnos en el hotel The Boss, que nos parecía que tenía una relación calidad precio fantástica. Pagamos por esta noche 66.85 euros por una habitación doble, poco más de lo que nos pedían por la habitación privada en muchos hostels, que si bien tenían buen aspecto, al final no deja de ser un hostel. La verdad es que la decisión fue de lo más acertada. En un principio pensábamos que tal vez el encontrarnos en Lavender, una zona un poco alejada iba a ser un inconveniente, y sin embargo, al menos para recorrer Singapur en 24 horas, fue un gran acierto. La zona nos pareció buena, muy bien comunicada, con todos los servicios a pie de calle y algo que nos pareció un acierto: pudimos recorrer Singapur, empezando en nuestro hotel y terminando en el mismo en un recorrido circular y cogiendo el metro una sola vez para regresar.

 

Más fotos y reservas en Hotel Boss

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hotel boss singapur

Precio del trayecto Aeropuerto – Lavender: 2.4 Dólares de Singapur por persona (1.60 euros)

 

La noche de Singapur.

 

Tras dejar las maletas en el hotel, no teníamos tiempo que perder, y nos fuimos velozmente al metro de nuevo. Nuestra intención era pasar el resto de la noche que nos quedaba en la zona de Marina Bay, algo que no me quería perder de ninguna manera, y al pasar solo 24 horas en Singapur, no nos quedaba otra que verlo hoy. Así que nos fuimos a esta zona cargando con un trípode que poco nos haría falta (porque lo que no funcionaba a esta altura del viaje era la cámara, pero no quería perder la oportunidad de sacar, al menos, una foto).

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Cogimos la misma linea verde que traíamos del aeropuerto y nos bajamos en Raffles Place. Queríamos empezar a ver los rascacielos de Singapur desde el mismo centro, queríamos tener el Marina Bay Sands, emblema de Singapur, justo en frente. (precio del trayecto en metro: 1.50 SGD (1 euro)

Al salir del metro sentí una enorme ansiedad. Necesitaba llegar al borde de los rascacielos, necesitaba llegar a Marina Bay, necesitaba ver con mis propios ojos lo que tantas veces había visto en fotos, necesitaba llegar con urgencia, necesitaba llegar ¡ya!.

 

Nos apresuramos a llegar al borde de la bahía y allí estaba, tan reluciente, tan brillante, el sky line de Singapur. No hubo manera de sacar una foto en condiciones y las mejores que tengo de esta noche creo que son del móvil. Definitivamente mi cámara había fallecido casi por completo y no había podido sobrevivir al viaje por Borneo.

 

Sacamos mil fotos, o lo intentamos, porque la mayoría de ellas no valen gran cosa. La cámara ya no conseguía enfocar y resultó muy difícil conseguir algo decente. Aún así lo intentamos, con el móvil, con la cámara. No me quería ir de Singapur sin una imagen de este momento y era el único momento que podría tener, en nuestro Singapur en 24 horas, para poder disfrutar de las luces de la ciudad.

 

Empezamos a caminar, a bordear la bahía de Singapur, admirando cada luz, cada edificio, y comenzó el espectáculo de luces  y sonidos, que cada noche se proyecta entre los edificios de la ciudad.

 

  • Horario: todos los días a las 20:00 y a las 21:30 y los fines de semana también a las 23:00

El ambiente era buenísimo en la ciudad. Todo lleno de música, fiesta, “tenderetes”… y una especie de feria. La verdad es que apetecía pararse, disfrutar de aquello, tomar una copa de vino y no hacer nada, pero…

callejeando por el mundo marina bay singapur

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Allí, a lo lejos se veía el resplandor de los árboles futuristas del Gardens by the Bay, lo que más ilusión me hacia ver de todo Singapur. Sin embargo el cansancio acumulado de tantas horas de viajes y trayectos estaba causando mella. Quizá, si supiese lo poco que me quedaba para llegar cuando decidí abortar la operación y regresar al hotel, quizá hubiese continuado el camino. Pero en ese momento me parecía que quedaba tanto, que mis piernas se negaban a caminar más, y que llevábamos prácticamente un día sin comer… pues eso, decidimos dejarlo para el día siguiente y con suerte poder verlo al anochecer.

 

Cogimos el metro en la parada del Bayfront, que es justo la del Marina Bay Sand, la del hotel futurista de Singapur, y allí, si lo supiera, que allí mismo está la entrada al Gardens by the Bay, seguro que no hubiese cogido ese tren. Pero en ese momento me quería morir, el cansancio acumulado era enorme y solo tenía ganas de comer algo y meterme en la cama.

Regresamos al hotel y justo a la salida del metro vimos un Burguer King, así que allí y de esa forma cenamos en nuestra única noche, para nuestra única cena en la ciudad. Llevaba un montón de restaurantes anotados. Este día quería cenar los famosos cangrejos de Singapur, en la zona de Clarke Quay, y a cambio cené una hamburguesa de pollo. Menudo cambio.

 

Bueno, me quedaba el consuelo de que al día siguiente podría madrugar y empezar a recorrer la ciudad lo antes posible.

 

Amanece en Singapur. Empezamos a recorrer la ciudad.

 

El despertador sonó temprano. No había tiempo que perder, teníamos que ver o queríamos ver mucho en poco tiempo.

Tras hacer el check out y dejar las maletas en la consigna del hotel, nos fuimos hacia la zona del metro donde el día anterior habíamos visto una cafetería para desayunar. Pedimos unas tostadas en pan grueso, con mantequillas y unos cafés. La tostada estaba tan rica que tuve que pedir más. El desayuno la verdad es que fue de 10.

 

Little India.

 

Este fue el primer barrio que recorrimos de la ciudad y no se si fue por ser primera hora de la mañana pero realmente no le encontramos ningún encanto, no nos gustó mucho, ni nos pareció estar en medio de India, simplemente nos encontramos con un barrio colorido y sin mucho más que contar. Dimos un largo paseo, intentando encontrar algún rincón con encanto, pero tampoco nos gustó en exceso.

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El sol estaba empezando a ser muy intenso y ya aquí tuvimos que empezar a comprar bebida, lo que tendríamos que hacer a cada paso de nuestro deambular por Singapur.

 

Un paseo hasta Merlion Park

 

Salimos de Little India y fue como cambiar de mundo. Eso sí, los contrastes entre unas zonas y otras son brutales. Enseguida empezamos a ver modernos edificios que se entremezclaban con las casas de Little India y al cabo de un rato ya era todo más moderno que indio.

 

Fuimos caminando por una de las calles más comerciales de Singapur, repleta de hoteles, centros comerciales y tiendas, Orchard Road. Desde allí llegamos a nuestra siguiente parada, la St. Andrew´s Cathedral. Allí estuvimos un buen rato, jugando con los reflejos de los espejos que colocaron antes de llegar y disfrutando de la visita (gratuita) a la catedral.

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Nos vino muy bien para descansar un rato, para quitarnos el sofoco del calor intenso que hacía este día y refrescarnos un rato.

 

La Catedral de St. Andrew´s es la más grande de Singapur y en su interior se respira un alto ambiente colonial. Fueron comerciantes escoceses los que financiaron la construcción inicial de la iglesia que estaba en el lugar que ocupa hoy la Catedral, motivo por el cual le pusieron el nombre del patrón de Escocia.

 

Después de este merecido descanso, atravesamos el campo que da contra el club de Criket, donde nos entretuvimos un rato mirando como jugaban a este deporte del que desconozco totalmente cuales son sus reglas.

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Desde aquí empezábamos a divisar los grandes edificios de Singapur, los rascacielos y por supuesto, el Marina Bay Sands. ¿os he dicho alguna vez que si vuelvo a Singapur me alojaré en este hotel? Pues lo digo ahora y para que quede por escrito: “Si alguna vez regreso a Singapur, me alojaré en el Marina Bay Sands”. Dicho.

 

Merlion Park.

 

El mejor lugar, sin duda, para admirar el sky line de Singapur, el contraste entre el agua de la bahía y los altos rascacielos, el mejor lugar para admirar el Marina Bay Sand, emblema de la ciudad de Singapur, es sin duda, el Merlion Park. El Merlion Park lleva el nombre del icono que representa a la ciudad de Singapur. Una estatua de grandes dimensiones situada en el centro del parque, mirando hacia la bahía, mitad león y mitad pez, que fue creado por la oficina de turismo en el año 1964.

Quizá desde aquí sea la inmensa mayoría de las fotos que se ven del Marina Bay Sands de Singapur y quizá por ello el sitio lo encontramos abarrotado de gente, pero en estos sitios no importa tanto o nada que esté así, es otro de los encantos de la ciudad, la cantidad de gente que circula por sus calles.

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¿Cuántas fotos habremos sacado aquí? Ni lo sé, pero seguro que todas aquellas que la cámara me permitió (recordad que no murió en este viaje).

 

Nuestro paseo nos llevó a estar largo tiempo en esta zona, disfrutando de las vistas, de la gente, del sol, y de la sombra. Hasta que continuamos el camino hacia otro sitio al que le tenía muchas ganas en Singapur: China Town.

Nos introdujimos en el entresijo de rascacielos. Por un momento se me pareció tanto a Nueva York, que creí volver a estar paseando por sus calles, pero ese ambiente asiático que se respira a cada paso me hizo volver a darme cuenta de que estábamos en Asia y no en América (con sus cosas buenas y sus cosas malas, claro). El camino fue de lo más divertido. No encontramos con muchas estatuas, donde fuimos sacando millones de fotos.

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Chinatown.

 

El barrio chino de Singapur es una zona que no te debes perder en cualquier visita a la ciudad. En esta zona se encuentran los hoteles más económicos pero también podemos encontrarlos para todos los gustos y todos los precios. Esta zona de la ciudad es quizá la más utilizada como punto base, como lugar para pernoctar, dada su buena localización (a escasos metros de Marina Bay) y por los precios asequibles, tanto de hotel como de comida.

 

 

Además es el sitio idóneo para realizar compras, ya que no solo podrás encontrar baratijas sino artículos de primeras calidades a precios muy asequibles. Nosotros aquí hicimos la mayoría de las compras de este viaje.

El barrio chino de Singapur es el único que hemos visto en el mundo en el que se puede visitar una mezquita y un templo hindú, y aunque parezca mentira lo que más nos ha gustado del barrio chino es Buddha Tooth Relic Temple. Ubicado en el centro de China Town, el Buddha Tooth Relic Temple, fue inaugurado en el año 2007 para albergar lo que los fieles budistas consideran una reliquia: uno de los dientes de Buda. Su brillante arquitectura destaca por encima del resto de los edificios de la zona de Chinatown y si bonito  es por fuera, por dentro no dejará indiferente a nadie. Decorado con el más puro estilo budista, lleno de granates y colores oscuros que contrasta con el color dorado de la mayoría de sus adornos. El famoso diente, reposa dentro de una estupa realizada con más de 320 kilos de oro donados por los fieles.

La entrada es gratuita y no se permite entrar con ropa no apropiada, es decir, no se permite entrar con pantalón corto o camiseta sin mangas, pero en la entrada dispones de una especie de kimono con el que te puedes cubrir.

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Dentro de Chinatown destaca el templo hindú Sri Mariamman Temple, con sus millones de figuritas de colores y la mezquita Jamae Mosque y el santuario Nagore Durgha Shrine.

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Aprovechamos el paseo por Chinatown para hacer compras, todas aquellas que no habíamos realizado en el resto del viaje por Borneo y Las Islas Perhentian. Después de las compras, de cambiar dinero en repetidas ocasiones, nos fuimos a comer. Escogimos para ello el Lau Pa Sat, un Hawker Food situado en el 18 de Raffles Quay. Los Hawker Foods, son centros donde se ha conseguido integrar a los famosos puestos callejeros. De esta manera la ciudad de Singapur conseguía quitar los puestos de comida de la calle, aglutinarlos en centros únicos con mayores condiciones de seguridad alimentaria. Se creo entonces los conocidos Hawkers Foods, que cuando se encuentran en centros comerciales más reputados y los puestos son de mayor calidad, evolucionaron con el nombre de Food Courts.

 

Nosotros probamos el Lau Pa Sat, uno de los Hawkers más conocidos o turísticos, quizá. El lugar merece una visita solo por su arquitectura, que guarda el estilo victoriano del siglo XIX, ya que antes de convertirse en Hawker, este centro de forma octogonal, albergaba el Telok Ayer Market. El sitio es tan elegante y cómodo que bien podría ser considerado un Food Court, pero carece de aire acondicionado (tampoco se permite el pago con tarjeta).

Escogimos para comer un puesto hindú, donde intentamos que la comida no fuese picante, y lo conseguimos. El chico nos entendió perfectamente. Comimos bien y pude volver a tomar mi ansiada cerveza, eso sí, la comida es barata pero la bebida no lo es.

 

Marina Bay Sands. El hotel y su centro comercial.

 

Tras la comida nos dirigimos hacia el Marina Bay Sand. Queríamos ver el hotel por dentro, el centro comercial que hay a sus pies, y subir al mirador (esto último no lo llegamos a hacer porque a Rubén no le apetecía subir, algo raro porque las vistas de las ciudades desde las alturas suele ser algo que no nos solemos perder, pero en este caso no consideró que la ciudad fuese tan impresionante como para verla desde arriba. Lo dejamos entonces para otra ocasión).

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Cuando llegamos al Marina Bay Sands, teníamos tanta calor que solo nos apetecía sentarnos y beber. Lo primero no lo conseguimos hacer ya que estaba abarrotado de gente. Lo segundo lo conseguimos gracias a un 7 eleven, donde compramos 500 ml de café frío que me supo a gloria. Poco después tuvimos que volver a por más bebida. El día nos estaba deshidratando.

El centro comercial es como cualquier otro, repleto de todas las tiendas de lujo y no de tanto lujo, que os podáis imaginar, además de un mini-canal de Venecia, cuyo sentido no entendimos mucho, porque ni siquiera tiene un tamaño como para considerar darte un paseo (tal y como puede ocurrir en el hotel Venetian de Las Vegas). Aún así, los asiáticos debían considerarlo atractivo porque eran los únicos que vimos subirse en las góndolas. Estuvimos un largo rato aquí. No nos apetecía nada salir, ya que aquí se estaba de maravilla. Afuera el sol abrasador, quemaba tanto y el calor era tan sofocante y húmedo que solo queríamos estar allí dentro, tranquilos y paseando con tranquilidad.

Siempre digo que si alguna vez regreso a Singapur me alojaré en el Marina Bay Sands, aunque sea solo una noche. No lo hice esta vez y me arrepiento totalmente.

 

Gardens by the Bay

 

Salimos cuando ya nos parecía que llevábamos un montón de tiempo y que debíamos aprovechar las últimas horas que nos quedaban en Singapur. Atravesamos el centro comercial, salimos hacia el hotel, y de ahí nos fuimos directos al Gardens by the Bay. Si llego a saber, que el mirador hacia los jardines estaba justo aquí al lado, el día anterior no me hubiese rendido tan pronto, al menos hubiésemos venido a ver la iluminación y el juego de luces que también se produce aquí por la noche y que no conseguimos llegar a ver.

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Desde su inauguración en el año 2012, el Gardens by the Bay, se han convertido en la atracción turística por excelencia de la ciudad de Singapur. La ciudad quiso con su creación, tener un lugar, no solo de recreación turística si no de esparcimiento para el resto de la población de Singapur. Creo, que la arquitectura con la que fue creada el Gardens by the Bay, con esa combinación tan acertada entre lo modernista y lo natural, ha dado lugar a un espacio maravilloso y sin lugar a duda es mejor lugar de visita de todo Singapur.

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Hay dos zonas bien delimitadas en el parque: una que es gratuita y que ya es suficiente para hacerte una idea de lo que es el parque en sí. La zona donde están los grandes árboles tan característicos y fotografiados del Gardens by the Bay, están en la zona gratuita del parque. Merece la pena llegar por la tarde, recorrer el parque y quedarse en esta zona al atardecer para observar como se van iluminando los árboles (que por cierto fueron creados para que ellos mismos se auto abastezcan, con el agua de lluvia que recogen y con la luz solar que utilizan para iluminarse por la noche).

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La otra zona, la de pago está compuesta por dos invernaderos y por las pasarelas que van de árbol a árbol. Ambas zonas se pueden pagar de forma conjunta o por separado. Los invernaderos son dos, uno de clima mediterráneo y otro de clima tropical en el que destaca, sobre todo, la gran montaña verde que te encuentras al entrar y por medio de la cual cae una cascada. Las pasarelas sobre los árboles se pueden pagar por separado, y cuesta solo 8 dólares, así que no hay motivo para no vivir esta experiencia, experiencia que nosotros no tuvimos tiempo de vivir pero que dejamos pendiente y  muy pendiente para la próxima vez que visitemos la ciudad.

 

Al caer la noche, los árboles más famosos del parque se empiezan a iluminar. Aquí fue donde nosotros vivimos un momento mágico y fue tan mágico y nos gustó tanto que salimos dirección al hotel, para después ir al aeropuerto, con el tiempo muy justo.

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Sultan Mosque.

 

Muy cerca de nuestro hotel, el Boss, estaba el barrio árabe, donde se encuentra otro de los edificios que queríamos visitar en Singapur. Era tarde, e íbamos con mucha prisa, ya que tanto tiempo en el Garden by the Bay, nos había hecho perder mucho tiempo e ir muy justos para nuestro vuelo. No lo quería perder por nada del mundo, así que nos bajamos una parada de metro antes y fuimos a echar un vistazo. Realmente la Sultan Mosque es preciosa y aunque por bajarnos antes, e ir a visitar al Sultan Mosque nos hizo ir con un buen susto al aeropuerto, ahora, sabiendo que no hubo problema para coger el vuelo, no me arrepiento nada de habernos desviado en el camino, pero el susto, el gran susto nos lo llevamos igualmente.

 

Habíamos acabado nuestra visita a Singapur en 24 horas totalmente exhaustos, pero había merecido la pena. No es una ciudad que me haya entusiasmado, pero creo que volvería, volvería solo por pasar más tiempo en el Gardens by the Bay, volvería por alojarme aunque solo sea una noche en el Marina Bay Sands, y volvería para disfrutar un poco más de la ciudad, de sus restaurantes y sus locales, algo que sí que me hubiese gustado hacer con más tiempo. Como ciudad en sí, salvo la zona del Marina Bay y del la bahía, no me pareció nada del otro mundo y tampoco me entusiasmó como visita ni la recomendaría al 100%.

 

Otras opciones para hacértelo más fácil

 

Si no quieres patear tanto existen otras opciones que te harán la visita a Singapur en 24 horas más fácil, como es el uso del bus turístico de la ciudad, con audio-guía en español, que tiene dos rutas y que además podréis combinar con otras rutas de bus no turístico, además de ofreceros rutas a pie (estas solo en inglés) por la ciudad y por solo 26 euros para os adultos y 19 para los niños mayores de 3 años. Es una forma más cómoda de pasar por todos los puntos de interés, incluido la isla Sentosa, sin morir en el intento.

Si además te gusta algo más exclusivo, con guía de habla hispana, existen excursiones por la ciudad, que al ser privadas, son tienen un precio más alto, pero siempre puede venir bien para aquellas personas que les gusta un trato más cercano y privado. Al ser un tour privado puedes diseñarlo a tu medida: https://goo.gl/HgVbGf

 

Si no os importa que os hablen en inglés, hay rutas turísticas por la ciudad, guiadas mucho más económicas, hacer un safari nocturno que nos permitirá ver algunas de las especies de animales que salen al caer la noche (el Night Safari es una de las excursiones estrella de la ciudad), realizar el tour al caer la noche y con cena incluida, y  si tenéis un día más podéis ir a la universal estudios con traslado incluido,

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Tras el susto por llegar al aeropuerto con tiempo justo, cogimos finalmente el vuelo de Brithish airways con destino a Londres. Casi 14 horas metidos en un vuelo, el vuelo más largo que hemos realizado hasta la fecha, y casi 10 de ellas durmiendo, y por fin llegamos a Londres, donde permanecimos poco menos de dos horas de escala y terminamos llegando en hora en Bilbao. En Bilbao ya nos estaban esperando los chicos de Easyparkbilbao, que con unos tramites muy sencillos (básicamente pagar y recoger las llaves) nos devuelven el coche y partimos hacia nuestra casa en Asturias, para lo que todavía nos quedaban 3 horas de carretera.

 

Terminamos así un viaje por Borneo en 14 días, Perhentian Island en 6 días y Singapur en 24 horas, que nos llenó de nuevas experiencias, de imágenes increíbles y sobre todo nos vamos con esos momentos compartidos con los orangutanes.

Si queréis saber lo que nos gastamos en estos 21 días de viaje, no dudeis en cotillear un poco: Presupuesto de viaje, 21 días en Borneo, Perhentian Besar y Singapur. 

 

Fin.

 

Gastos de estas 24 horas:

 

Trasportes:

  • Del aeropuerto al hotel: 2.40 SGD (1.6 euros)
  • Del hotel a la zona de Marina Bay: 1.50 SGD (1 euro)
  • Vuelta al hotel: 1.70 SGD (1.13 euro)
  • Metro de vuelta al hotel el 2º día: 1.40 SGD (0.93 euros)
  • Metro de vuelta al aeropuerto: 2.30 SGD (1.53 euros)

Comidas y bebidas:

  • Cena en el Burguer King: 7.50 SGD (5 euros)
  • Desayuno: 3.6 SGD (2.4 euros)
  • Bebida en Little India: 0.75 SGD (0.5 euros)
  • Bebida de te: 1.95 SGD (1.3 euros)
  • Comida en el hindú: 5.8 SGD (3.86 euros)
  • Bebida con la comida: 4.25 SGD (2.83 euros)
  • Bebidas en un 7 eleven: 2.10 SGD (1.4 euros)
  • Donuts en el aeropuerto: 1.90 SGD (1.27 euros)
  • Bebidas en el aeropuerto: 2.25 SGD (1.5 euros)

Total gastos del día por persona: 26.25 euros.

 

 

Si queréis leer el diario de viaje completo: Borneo en 14 días, 6 días en Perhentian Besar.

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