The Sands at Nomad, Diani Beach

Publicado en: Africa, Kenia | 0

Cuando nos levantamos aquel 4 de Diciembre en el The Sands at Chale Island, nada nos podíamos imaginar de lo que este día nos iba a deparar. Nos trasladábamos de ubicación, nos íbamos a Diani Beach y nos alojaríamos en un hotel de la misma cadena, The Sands at Nomad, donde nos tenían preparada una grata sorpresa.

 

barco playa diani beach the sands at nomad mombasa kenia

 

Escoger un hotel en la zona de Diani Beach fue algo francamente complicado. Cuando tuvimos claro que nos iríamos a la costa de Kenia, cuando decidimos que nos quedaríamos en Diani Beach y cuando decidimos que The Sands at Chale Island, ese hotel maravilloso situado en una pequeña isla del que ya os hablé en los artículos anteriores (The Sands at Chale Island y Chale Island, el paraiso keniata), debía ser el hotel escogido, por ubicación y por tranquilidad. Yo sabía que quería ir a Chale Island, sabía que quería pasar unos días allí, pero no quería invertir todos nuestros días en esa pequeña isla ¿porqué? porque quería conocer la maravillosa playa de Diani Beach, de la que había visto ya millones de fotos y no quería irme de la costa sin pisar su arena blanca. Escoger un hotel en esta zona fue francamente difícil. Quería algo distinto, algo que me llamase la atención, por decoración y por ubicación. Tras muchas vueltas y muchas consultas con la almohada, me decanté por un pequeño hotel boutique situado en una de las mejores zonas de playa de Diani Beach. Desde luego no me equivoqué: The Sands at Nomad, cumplió con creces todas mis expectativas y aunque le pusimos alguna que otra pega, resultó ser el hotel ideal para pasar las siguientes 3 noches en el paraiso keniata. En Hoteles en Kenia, parte I, tenéis la reseña completa a este hotel.

 

De Chale Island a The Sands at Nomad.

 

Habíamos quedado a las 10 de la mañana en la recepción del hotel para hacer el traslado de The Sands at Chale Island a The Sands at Nomad, así que teníamos tiempo de sobra por la mañana para preparar las mochilas, desayunar con tranquilidad y despedirnos de este maravilloso sitio que nos había acogido durante dos días. El hecho de que este hotel se rija por un horario distinto al resto del país hizo que nos confundiésemos de hora, y ahora mismo no sabría deciros si nos pasaban a recoger a las 10 de la mañana, hora de Kenia, o a las 10 de la mañana, hora de Chale (ya os comenté en este post que había un cierto cambio de horario en la isla), motivo por el que llegamos una hora antes a recepción. Aprovechamos para dar una última vuelta por el hotel, sacar alguna foto, descansar un rato, mirar las redes sociales y cuando nos quisimos dar cuenta ya subían nuestras mochilas al tractor para emprender nuestro camino hacia The Sands at Nomad.

 

Desde Chale Island hasta la playa de Diani Beach tenemos unos 20 minutos de trayecto aproximadamente, donde vuelvo a observar todo lo que tenemos alrededor. Estar en Chale Island nos impedía ver el día a día de la gente y en este trayecto vimos sus casas, como viven,… La verdad es que es muy vistoso ver como todo es tan marrón, con sus casas marrones, sus caminos marrones, sus campos marrones,… y de repente sus vestidos tan llamativos. Si algo hay de especial en este país es el contraste, y el colorido en la forma de vestirse. Poco después conoceríamos algo más de su ropa, pero eso os lo contaré más adelante.

Llegamos a The Sands at Nomad con muchas, muchas ganas de ver esa playa, de poner los pies en la arena blanca, de meterme en el agua azul turquesa, de sentir la brisa del mar… llegué a The Sands at Nomad con muchas ganas de playa y allí nos encontramos con una grata sorpresa.

 

Hicimos el check in en el hotel y nos recibió el jefe de recepción que nos explicó todo sobre el hotel y nos dijo que nosotros no teníamos una habitación a pie de playa pero que seguro que nos gustaba (y sonrió). Yo pensé que bueno, habíamos reservado una habitación estándar que se supone que no están a pie de playa pero no le di más importancia, hasta que el maletero nos llevó a la habitación y cuando cuando abrió la puerta no me lo podía creer: ¡Nos habían dado una suite! No os puedo contar la cara que se me quedó porque desde luego tenía que ser para haberme sacado una foto,porque hoy lo recuerdo y sigo pensando que aquello era excesivo para nosotros, que no me lo podía creer, que en la vida me hubiese imaginado que nos hiciesen un up grade de esta manera. De verdad que en aquel momento no supe ni que decir. El maletero nos fue explicando como funcionaba todo, cuales eran las partes de la habitación, como encender las luces, como funcionaba el jacuzzi (¡Un jacuzzi! ¡Teníamos un jacuzzi en la habitación!), nos enseñó la terraza y nos dijo que jamás dejásemos la puerta abierta, ya que había monos ladrones, y que disfrutásemos mucho de nuestra estancia en The Sands at Nomad. Y nos dejó solos.

 

baño suite the sands at nomad diani beach kenia

panoramica suite the sands at nomad diani beach kenia

salon suite the sands at nomad diani beach kenia

 

Cuando se fue creo que entonces mi cara fue adquiriendo otra forma: pasó de estar totalmente anonadad a estar loca de contenta. Me encantaba. Aunque las habitaciones estándar, por decoración, ya me gustaban mucho, la suite me encantaba. Tenía muebles típicos keniatas y envejecidos que le daba un cierto toque de autentico, hasta pasarse, ya que había cosas que consideré que no formaban parte de la decoración si no más bien, de falta de mantenimiento.

 

Os he hablado de todo esto y más en: Hoteles en Kenia, parte I.

Bueno, pues tras haber sacado todo lo de las mochilas, y haber ocupado los ciento y pico metros cuadrados de habitación (cuanto más espacio tiene uno más lo llena, está visto), nos fuimos a conocer lo que más ilusión me hacía de todo: La playa.

 

La playa del The Sands at Nomad: Diani Beach

 

Nada más salir de la habitación se nos presenta el que será nuestro asistente: aquí me quedo más de piedra aún. Tras insistir en si en la habitación está todo correcto y si necesitamos algo, nos pregunta por el jacuzzi y si ya lo hemos probado. Creo que esperaban que nos sintiésemos tan alucinados que nos metiésemos de cabeza en él. Pero no. Yo tenía más ilusión por ver la playa que por meterme en el jacuzzi. Así soy yo.

 

Me fui corriendo en dirección a la playa. Y no es exageración, es la realidad. Corrí. Corrí porque quería verla, quería sentirla, y quería saber que no me iba a defraudar. Y no lo hizo. Esto fue lo que nos encontramos en la playa del The Sands at Nomad, la playa de Diani Beach frente al hotel.

playa diani beach the sands at nomad mombasa kenia (3)

Ahora sí que sonreí. Mis pulmones se llenaron del aire fresco de Diani Beach y respiré, respiré profundamente, porque la playa era más bonita aún de lo que yo me podía imaginar. Me sentía feliz y agradecida.

 

Hicimos uso de una de las tumbonas. En cuanto nos vieron acercarnos, un chico vino a traernos las toallas y a colocarlas. Nada más situarnos me fui directa al mar. No podía aguantar más.

En cuanto mis pies se posaron en la arena supe que aquello me iba a encantar, estábamos en un paraíso único  y difícil de ubicar en Kenia. Tras mi primer baño en las maravillosa aguas turquesas de la playa de Diani, y tras las primeras palabras con los chicos de la playa que se pueden traducir en “por favor, acabamos de llegar, quiero un poco de tranquilidad”, nos vamos a preparar para disfrutar de nuestra primera comida en Diani Beach.

 

masai diani beach mombasa kenia the sands at nomad

playa diani beach the sands at nomad mombasa kenia (2)

playa diani beach the sands at nomad mombasa kenia

the sands at nomad diani beach mombasa kenia

 

Probando el restaurante de The Sands at Nomad

 

Y cuantas ganas tenía de probar el restaurante de este hotel. Nos habían hablado maravillas de él, tanto en todo lo que pudimos leer en internet antes del viaje, como durante nuestros primeros días de estancia en la zona. Todo el mundo recomendaba el restaurante y no se equivocaban. Empezamos probándolo hoy, pero después de 3 días allí, desayunando, comiendo y cenando, os puedo asegurar que nada tiene desperdicio: sobre todo la comida italiana, que está para chuparse los dedos.

 

restaurante the sands at nomad diani beach mombasa kenia

comida restaurante the sands at nomad diani beach (2)

comida restaurante the sands at nomad diani beach

Tomé mi primera cerveza junto al mar, y pensé en lo rica que estaba cuando hace tanto calor. La cerveza en sí no es que sea muy buena pero con el calor keniata entra de maravilla. Comimos y comimos muy bien, a precios normales para España, caros para Kenia, pero no nos importaba, estábamos encantado con el lugar y con las vistas. Más no podíamos pedir.

 

El mercadillo.

 

Al lado del restaurante de The Sands at Nomad había instalado un mercadillo. Habíamos prometido a los chicos de la playa, que si nos dejaban el resto de la mañana tranquilos, iríamos a visitar el mercadillo después de comer. Y somos gente de palabra. Así que fuimos hasta allí y compramos los primeros suvernirs del viaje. Caros. Era la primera vez que nos enfrentábamos a los precios de Kenia, al regateo y a mi entender, hoy creo que lo que pagamos por aquellas tres cosas fue caro. Pero, bueno, contribuimos al desarrollo del pueblo.

Eso sí, fijaros en lo vistoso que es el puesto de pareos con la playa al fondo.

Fin del día. Preparados para salir a cenar y tomar unas copas a la luz de la luna. ¡Buenas noches, callejeros!

Una foto publicada por Maria Garcia (@callejeandoporelmundo) el

 

La tarde en The Sands at Nomad.

 

Tras este primer contacto con el regateo en Kenia volvemos a la playa, volvemos a los baños, volvemos a tomar el sol y a descansar. Hoy era el día que pensábamos no hacer nada, aunque ya estábamos empezando a organizar los siguientes dos días. A mi, no me apetecía hacer nada, la verdad. Veníamos con un montón de ideas de cosas que hacer y ver en estos días que pasaríamos en la playa y una vez aquí, a mi no me apetecía hacer nada. Solo quería disfrutar de la playa, de esos colores del mar y recrear la vista. Pero como en todo viaje compartido hay que ceder, así que gustosamente cedí. Al día siguiente lo invertiríamos en pasear por la playa y en intentar contratar un tour para nuestro último día en Diani, donde queríamos visitar el Parque Nacional Kisite. Así que con las ideas ya más claras decidimos abandonarnos al descanso en las tumbonas del The Sands at Nomad.

 

the sands at nomad diani beach mombasa kenia

tumbonas the sands at nomad diani beach mombasa kenia

 

Al atardecer probamos el jacuzzi y sí, nos vinieron a hacer compañía un par de monos, que no dejaban de mirar. Que curiosos. Allí pasé al menos una hora, en mi baño de espuma, que casi se me sale de la bañera, de tanta como eché. Y después de este momento de relajación nos fuimos a cenar.

cena the sands at nomad diani beach kenia

 

No teníamos ni idea de que la media pensión de The Sands at Nomad fuese a la carta, así que nos dieron la carta y nos dijeron: “Pedid lo que queráis”. La verdad es que apetecía probarlo todo pero nos decantamos por unos canelones de marisco que estaban de muerte y un sushi (no me podía haber imaginado venir a Kenia y comer Sushi) que realmente estaba muy bueno.

 

Y llegó la hora de cenar. Y cenamos y cenamos bien y tras la cena, como hoy era nuestra última noche aquí, quisimos aprovecharla, y nos fuimos a tomar unas copas, con el ritmo keniata de un grupo de animación que había venido a enseñarnos lo que eran los cánticos y los bailes más típicos de la costa de Kenia.

El día no daba para mucho más, habíamos pasado las horas disfrutando de las vistas, de la costa, de los paseos y sobre todo haciendo lo que habíamos venido a hacer: descansar y relajarnos al sol de Kenia.

 


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Si quieres leer el diario completo: 19 días en Kenia y Tanzania.

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