Recorriendo el Centro y el Sur de la Isla de Lewis.
Era nuestro octavo día en Escocia y el segundo que pasaríamos en las Hébridas, en la isla de Lewis. La tarde anterior la habíamos dedicado a conocer el Norte de la isla y en nuestro segundo día completo lo íbamos a dedicar, si el tiempo nos dejaba, a recorrer la parte centro y sur. Sólo nos quedaba este día en Lewis, ya que la última noche en las Hébridas exteriores la íbamos a pasar en la isla de Harris.

Hoy ha sido un día un tanto extraño, porque a pesar de ser un día en el que no hemos cumplido el planning en su totalidad y ser un día en el que ha estado prácticamente lloviendo el día entero, ha sido uno de esos días que terminas pensando en lo magnifico que ha sido todo.
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¡Feliz viaje!
El despertar en la isla de Lewis
Cuando nos levantamos, poco antes de las 8 de la mañana, el día estaba muy triste. Llovía finamente y la niebla lo cubría todo. Aún así nos levantamos con una sonrisa en la boca y muy contentos y afortunados de estar aquí, en un pueblo de las Hébridas Exteriores, sin prácticamente ver ni a una sola persona. Nos levantamos con muy buen ánimo para afrontar un día que se intuía de lluvia constante.
Está noche, por la temperatura considerablemente más baja que hace en Lewis con respecto al resto del país, hemos dormido, todos, muchísimo mejor. Yo incluso dormí con el edredón.

Nos acostamos bastante tarde, algo no habitual en estos viajes. Y no había anochecido todavía. Eran casi las 23.00. A las 4.30 de la mañana me desperté, y ya había claridad fuera. Y una vez más, me repetí lo mismo: tengo que acostumbrarme a llevar un antifaz para dormir porque esta claridad, me mata. No obstante, me acurruqué bien bajo el edredón y volví a quedarme dormida.
Después de desayunar en nuestra casa de Carloway, tuvimos que hacer unas gestiones del trabajo y acabamos saliendo de casa pasadas las 10 de la mañana. Aunque era tarde no nos importaba en exceso. El día era uno de esos días que bien podría pasar por un día de invierno en Asturias. Frío, con niebla. Nos subimos al coche y nos dirigimos al primer punto de visita del día.
Mis mapas de Escocia
Como cada año, cuando planifico el viaje, hago un mapa de Google maps con todos los puntos interesantes que hay en la ruta. A veces incluso fuera de ruta que con el tiempo pasarán a ser «lo que me he dejado sin ver», y es para la próxima. Pues esta vez el mapa ha quedado muy muy grande, porque no solo íbamos a hacer muchos días en el país, sino que además teníamos mucho que ver/hacer, muchos restaurantes que poder probar y muchos puntos por si acaso.
El mapa está distribuido en capas y ya os digo que hay muchos puntos. La mayoría los hemos visto, pero otros muchos no. Este tipo de mapas son de muchísima utilidad tanto durante la preparación del viaje como una vez en destino.
Mi video de Escocia.
Si eres más de los que te gustan verlo que leerlo, y aunque en el video cuento menos detalles, sí que te puede servir para hacerte una idea, más visual, de cómo lo vivimos. Aquí te dejo el video que publiqué en mi canal de youtube.
Por un problema con el disco duro donde tenía la segunda parte del contenido este viaje, que corresponde con las Hébridas, no he podido editar el video de esa parte. Espero y cruzo los dedos para que se pueda recuperar y lo pueda colgar. Por el momento os dejo solo lo relativo a la primera parte del viaje.
Arnol Blackhouse de la isla de Lewis
El Arnol Blackhouse es una vivienda tradicional de la isla de Lewis que muestra cómo vivían las familias de las Hébridas hasta mediados del siglo XX. La casa nº 42, totalmente amueblada y conservada, combina bajo un mismo techo el espacio doméstico y el establo, con muros dobles de piedra y techo de paja o césped, un diseño típico de estas construcciones antiguas. En su interior aún se mantiene el fuego de turba y elementos originales como las camas encajonadas, de forma que te haces una clara idea de la vida rural y del sistema de crofting en la isla. Es uno de los mejores ejemplos que quedan de este tipo de arquitectura, muy común en Lewis hasta principios del siglo XX.

La entrada está incluida en la Explorer Pass.
Norse Mill and Kiln en la isla de Lewis
El Norse Mill and Kiln de Shawbost, en la costa oeste de la isla de Lewis, es un conjunto tradicional de dos pequeñas construcciones de techo de paja que servían para secar y moler cebada gracias al agua que fluye desde el cercano Loch Roinavat.
Este molino, restaurado en varias ocasiones desde finales de los años 60, es una forma única de observar las técnicas de molienda que se mantuvieron en uso hasta la década de 1930.
Cuando lo visitamos, sin embargo, lo encontramos cerrado por reformas.

Gearrannan Blackhouse Village
Este es un pueblo museo. Pueblo tradicional de la isla de Lewis en el que han intentado mantener alguna de las casas con el estado en el que vivía no hace mucho, la población de esta isla.



A estas horas de la mañana no había mucha gente y la visita se hacía muy cómoda. Justo al lado del pueblo hay una playa, que estoy segura que en días de sol o al menos en días en los que la niebla no lo inunde todo, debe ser una estampa de postal. Lo era ahora, con este aspecto tan bucólico.
Dentro del propio pueblo museo hay una tienda de suvenirs, un hotel, una cafetería donde incluso se puede comer, y una zona de demostración de cómo se teje la famosa lana twist, típica de esta zona aunque quizá la más conocida sea la de Harris.

De compras en Carloway
Después del paseo por el pueblo nos fuimos a la tienda de Carloway. Necesitábamos hacer unas pequeñas compras y la teníamos justo detrás de nuestra casa.
Tras el paseo por la tienda, donde pudimos comprobar lo preparados que están para que todo el mundo, con intolerancias, pueda encontrar aquí algo que comer, nos fuimos hasta la casa.

Comiendo en nuestra casa de Carloway
El día estaba muy desapacible, e invitaba poco a pasear y visitar lo que teníamos en el planning para hoy. Aunque teníamos las piedras de Callanish muy cerca, preferimos dejarlo para otro momento en el que el tiempo estuviese un poco mejor. Las previsiones daban algo de mejoría para las 3 de la tarde y aunque pensábamos salir antes, nos fuimos a nuestro alojamiento a entrar un poco en calor. Lo teníamos tan bien situado que nos permitía poder hacer esto.

Además, aprovechamos también para comer y eso que nos ahorrábamos. No solo por el coste económico de comer en casa frente a comer en un restaurante, sino por el coste en tiempo ya que la isla de Lewis no se caracteriza por tener muchos lugares donde comer. Escasean y mucho y salvo en la capital, Stornoway, por donde entramos ayer, poco más podemos encontrar.
Comimos en casa y comimos bien y después aún nos quedamos un rato en el sofá viendo la tele.
Cuando parecía que el tiempo había mejorado un poco, incluso había zonas por donde tímidamente aparecía algún rayo de luz, salimos de nuevo con el coche.
Nuestra intención fue volver a la zona del pueblo tradicional y sacar alguna foto y video más, pero estaba hasta arriba de gente y no había ni un solo hueco donde aparcar el coche. Abortamos la operación y continuamos nuestro camino.
Ahora sí, empezamos con todas las visitas previstas para hoy, por orden y hasta donde el tiempo nos diese.
Dejamos atrás la zona de las piedras de Callanish, que queríamos visitar a última hora para evitar lo mismo que nos había pasado en el pueblo. Y fue un gran acierto.
Conduciendo por el Sur de la Isla de Lewis
Empezamos a conducir por la carretera camino a la primera de las playas y ya nos dimos cuenta de algo que sospechábamos desde el día anterior, con nuestra llegada y primer contacto con la isla de Lewis: qué esta isla es un auténtico paraíso. No hace falta llevar nada que ver en el planning, no hace falta seleccionar cosas para ver o hacer, no hace falta nada salvo conducir y maravillarte con el paisaje de esta espectacular isla.

Vista a golpe de mapa, te das cuenta que toda la isla es agua. Allá donde mires verás un lago, el mar, o tan solo un charco, pero verás agua. Y es que no es de extrañar que el paisaje sea así, ni que llueva tanto. Para tener un paisaje como este hace falta que llueva y es por eso por lo que no nos podemos quejar.
Dun Carloway Broch
Dejamos aparcado el coche en un lugar habilitado para ello muy cerca de la estructura del Broch. El camino sube poco a poco y, cuando la torre apareció ante nuestros ojos, nos detuvimos momento antes de acercarnos, para observar desde la distancia, la torre y donde está ubicada, ya que la estructura impone sin necesidad de nada más que ella misma y todo lo que lo rodea. Entramos en el recinto nosotros solos, y durante el tiempo que estuvimos allí solo apareció una pareja más. Daba miedo hasta hablar entre nosotros para no perder este entorno mágico que envuelve el lugar.

Se calcula que fue construido en la Edad del Hierro, quizá en el siglo I d. C., por una familia o un pequeño grupo que buscaba protección y control del territorio. La doble pared, el acceso estrecho y la forma circular nos lleva a pensar que fue una decisión práctica de quien vivía pendiente del clima, del ganado y de posibles amenazas. Aún hoy se pueden ver los huecos de las escaleras internas y parte de la estructura original.

Lo rodeamos, lo subimos y desde la colina contemplamos todo el valle y el lago, y la vista alcanza bastante lejos. No cuesta imaginar a alguien vigilando desde aquí, atento a cualquier movimiento.
Bosta Beach y su cementerio
Llegamos a Bosta Beach cuando caía una ligera llovizna. Esto, junto con una tenue niebla hacía que todo el entorno fuese como de cuento de hadas. Nos subimos a un punto desde el que se divisaba todo el cementerio y al fono, la playa. La imagen era increíble y más, con este halo de misterio y frío que se sentía en este momento. Dimos un paseo lento hasta la playa, fijándonos en el extenso cementerio y en algunas de las lápidas.

Este cementerio sin ser un lugar turístico o un lugar que aparezca en las guías de viaje como algo imperdible por no tener un fundamento histórico, cierto es que llama mucho la atención cuando visitas Bosta Beach y sobre todo curiosidad.
Al regreso, cuando buqué información sobre esto, no encontré nada ligado a una gran historia, pero forma parte de los asentamientos tradicionales y está ligado a una continua presencia humana en esta zona desde hace muchas generaciones.

Bosta (Bostadh) Iron Age House
Lo que si llama la atención en es la llamada Bosta Iron Age House, que está abierta al público solo en verano.
En 1992–1993, una serie de fuertes temporales arrancó parte de las dunas de Bosta Beach y dejó al descubierto los muros de un asentamiento antiguo que había permanecido oculto durante siglos bajo la arena. Las excavaciones posteriores revelaron un pequeño poblado de la Edad del Hierro tardía, datado entre los años 400 y 800 d.C.

Este hallazgo confirmó lo que los habitantes sospechaban desde hacía tiempo: que bajo las dunas había restos de ocupación antigua, pues ocasionalmente aparecían fragmentos de cerámica o piedra.
Las excavaciones de 1996 documentaron cuidadosamente la estructura de varias viviendas, pero el yacimiento era demasiado vulnerable a la erosión marina y al movimiento de la arena. Por eso, tras estudiarlo, se volvió a cubrir para protegerlo.
Para que los visitantes pudieran comprender cómo vivían sus habitantes, se realizó una reconstrucción exacta de una de las casas, con su característica forma orgánica, a veces descrita como “forma de jelly baby”.

Tras dar unos largos paseos por la playa, pusimos rumbo de nuevo al coche y a esas increíbles carreteras de las Hébridas exteriores.
Las carreteras de la Isla de Lewis
La carretera que seguíamos no podía ser más escénica, estrecha, con curvas, rodeado de un verde intenso de los pastos donde abundaban las ovejas y en menor medida las vacas. Zonas rocosas y acantilados de vértigo, pero sobre todo, el color del agua.

El agua es tan clara y cristalina, que las playas son algo más parecido a lo que podamos asignar al Caribe que a una playa del norte de Escocia. Eso si, la temperatura no es la misma ni invita al baño, pero esas playas de arena blanca y azul turquesa son increíblemente bonitas.
Uig Bay, Isle Of Lewis
La bahía Uig es conocida por sus playas inmensas, como las de Ardroil y Berie Sands, donde el viento constante y la luz cambiante crean un ambiente casi irreal. Las aguas suelen ser poco profundas y sorprendentemente claras, lo que acentúa los tonos turquesa en los días de calma o estos colores verdes en los días de lluvia. La combinación de dunas, machair (praderas floridas típicas de las Hébridas) y montañas lejanas da a Uig un carácter muy salvaje.

Lewis Chessmen
En nuestro deambular por la zona sur de Lewis visitamos Lewis Chessmen. En esta bahía se encontraron los famosos Lewis Chessmen que forman parte de la historia de las Hébridas y de Escocia.
Los Lewis Chessmen son un conjunto de piezas de ajedrez del siglo XII, talladas principalmente en marfil de morsa y, en menor medida, en dientes de ballena. Probablemente de origen noruego. Se encontraron en 1831 justo en el lugar donde nos encontramos. El hallazgo incluía 94 objetos:
- 78 piezas de ajedrez
- 14 fichas de otros juegos de mesa
- 1 hebilla de cinturón
Su estilo es tan distintivo, figuras robustas, expresivas, casi caricaturescas, que se han convertido en iconos de la cultura escocesa y nórdica.

La mayoría de estudios coinciden en que fueron fabricados en Noruega, probablemente en Trondheim, entre finales del siglo XII y comienzos del XIII. En esa época, las Hébridas Exteriores formaban parte del reino noruego, lo que explica la presencia de objetos de lujo nórdicos en Lewis.
Su estilo refleja la estética medieval escandinava: reyes solemnes, reinas pensativas, obispos con báculo, caballeros montados y los famosos berserkers mordiendo sus escudos.
A día de hoy, el resto de las piezas se encuentran divididas entre dos museos:
- British Museum (Londres)
- National Museum of Scotland (Edimburgo)
Deambulando por la isla de Lewis
En estos momentos había perdido toda la cobertura por lo que no tenía acceso a mi mapa de puntos de Google Maps y no tenía nada claro que es lo que quería ver aquí. Así que fuimos a ciegas y a la aventura. Continuamos por una carretera hasta que llegamos al final. Y que vistas, y qué carretera, y qué imágenes nos dejó.
Y no hay nada, ni en video, ni en foto, con la que hay a podido captar la esencia de Lewis, una isla que me enamoró y la que no me importaría volver, sin planes, sin prisas y a disfrutar de la tranquilidad de la isla.
Piedras de Callanish
En el camino de regreso a Carloway, esta vez si paramos en las piedras de Callanish, y creemos que hicimos lo correcto ya que aunque cuando llegamos había algunas personales enseguida nos quedamos solos. Fue un auténtico lujo estar aquí así, en soledad, disfrutando de un lugar mágico.

Las piedras de Calanish forman uno de los complejos megalíticos más antiguos y enigmáticos de Europa, un lugar de casi 5.000 años. Entre su origen ritual, su prolongado empleo, su abandono y su posterior hallazgo, la historia del lugar sigue generando muchas preguntas que aún no tienen respuesta.
Sabías qué…? Sobre las piedras de Callanish.
El conjunto principal —conocido como Calanais I— fue levantado alrededor del 2750 a.C., durante el Neolítico, y está formado por un círculo de piedras con un monolito central y avenidas de menhires que se extienden hacia los cuatro puntos cardinales. Su diseño en forma de cruz es único entre los monumentos prehistóricos de las islas británicas.

Las piedras, de gneis local, alcanzan hasta 4,8 metros de altura y fueron colocadas con una precisión que sugiere un profundo conocimiento del terreno y del cielo.
Aunque su propósito exacto sigue siendo un misterio, las investigaciones apuntan a que Calanish fue un centro ceremonial de gran importancia. Algunos arqueólogos proponen que pudo funcionar como un observatorio astronómico, especialmente vinculado a los ciclos lunares, dado que su alineación coincide con fenómenos lunares poco frecuentes que ocurren cada 18,6 años.
La presencia de otros monumentos neolíticos en los alrededores refuerza la idea de que Calanish era el corazón de un paisaje ritual mucho más amplio.
Mitos y leyendas de Callanish
El aura del lugar ha alimentado historias durante siglos. Una de las más conocidas cuenta que las piedras son gigantes petrificados por negarse a convertirse al cristianismo. Otras leyendas hablan de druidas, rituales lunares y energías antiguas que aún se sienten al caminar entre los menhires.
Pese a no ser históricas, estas historias revelan el impacto duradero que Calanish ha ejercido sobre quienes lo han visto a lo largo del tiempo.


Aquí dimos por concluida la visita a la isla de Lewis, con mucha mucha pena, pero era poner rumbo al siguiente destino: La isla de Harris.
Con pena también nos pusimos a hacer de nuevo la maleta. La casa en la que nos estábamos alojando en Carloway nos había hecho sentir como en casa, y volveríamos a repetir experiencia sin dudarlo.
Mientras veíamos un poco la tele antes de cenar comentábamos entre todos un poco esto. Que esta casa, este sitio, este lugar, era de lo más tranquilo en lo que nos habíamos alojado jamás. Desde nuestra casa no se escuchaba ni un ruido, pero es que además no se veía ni a una persona pasar yeso que los dueños de la casa vivían justo al lado. Nada, ni un sonido, solo tranquilidad absoluta. Tanto, que ni cubríamos las ventanas con las cortinas. Nos gustaba relajarnos contemplando el paisaje alucinante de la isla de Lewis.

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