Los Uros y Amantaní (Lago Titicaca)

Publicado en: Perú | 18
Miércoles, 8 de Mayo de 2013
A las 8:00 pasaban a recogernos así que a menos cuarto estábamos haciendo el check out en el que nos cobraron 52 s/. en lugar de los 50 pactados, pero  no teníamos ganas de discutir así que lo dejamos así. Dejamos las maletas en el hotel y con un par de mochilas con lo justo para pasar una noche fuera nos fuimos hacia el barco. En este primer  trayecto coincidimos con una pareja de franceses (bueno, exactamente eran de Marsella) pero llevaban mucho tiempo trabajando en la Guayana Francesa y ahora habían dejado el trabajo para hacer un recorrido por Sudamérica (llevaban 7 meses viajando) y su siguiente destino era buscar trabajo en un lugar paradisíaco (que envidia me dieron).

 

En el barco íbamos unas 13 personas aproximadamente y con ellas compartimos dos días de viaje. La verdad es que coincidió que eran todas majísimas y con una historia que contar. A los que quiero nombrar especialmente con a Lorena e Iván, una pareja vasca que estaba de luna de miel y con la que compartimos muy buenos momentos y muy buena conversación. No solo aquí sino que volveríamos a intentar coincidir días después en Cuzco para disfrutar de una bonita velada en la plaza de Armas (pero eso será más adelante).

 

 navegando por el lago titicaca
La primera parada la hicimos en la Isla de Uros una hora después de haber partido de Puno, lo que no me gustó nada y me pareció más puro teatro que algo auténtico y de verdad. La verdad es que está todo muy montado para el turismo y se ve que todo es muy irreal. Es evidente (y al día siguiente lo pudimos comprobar) que los Uros existen, pero no son estos ni mucho menos. Aquí nos llevaron nada más y nada menos que para vendernos suvenires.

barcas de totora uros lago titicaca peru

uros lago titicaca peru

En fin, dejando aparte este pequeño comentario, lo que vimos en Uros, extrapolado a lo que puede ser una verdadera comunidad de Uros llama bastante la atención. Una civilización que siglos atrás para alejarse del acoso de los collas y los incas iniciaron su asentamiento dentro del lago Titicaca, realizando sus casas sobre montones de totora que convenientemente dispuesta forma lo que hoy vemos, unas islas flotantes. Esta comunidad utiliza la totora (un junco que crece en el lago) para todo, para realizar su asentamiento, sus casas, sus barcos, los suvenires que venden a los turistas e incluso una parte se come.  Pese al circo que forman esta parte de los uros me llamó bastante la atención comprobar que hay gente que realmente vive en estas islas, pero que no permiten el acceso a turistas (y no es de extrañar porque mi idea es que nuestra presencia en estas zonas puede alterar de forma permanente la forma en la que viven).

 

lago titicaca uros peru

isla de totora lago titicaca peru

Pero sin duda lo que más penita me da es la cara de los niños, tan pura y en ocasiones tan triste (con los mocos cayendo y que les llegaba hasta la barbilla).

isla uro lago titicaca peru

barca uro lago titicaca peru

 

Abandonamos Uros, nosotros en el barco y el resto del grupo en un barco de totora.
El siguiente destino es la Isla de Amantaní que actualmente vive del turismo vivencial. Esto es el que te permiten alojarte con una familia cuya asignación es al azar y que ellos mismos se van rotando para que todos tengan la oportunidad de recibir un ingreso. Las rotaciones y el control de la gente que accede a la Isla la hace el “alcalde”, un señor vestido de negro y con un gorrito típico que nos va contabilizando para después ir asignándolos a una familia.

 

imagen general de amantani peru

mujeres amantani peru

Nosotros no fuimos muy bienaventurados con nuestra familia.
El guía nos presenta a nuestra familia, “La familia de Catalina” con la que íbamos a convivir y a dormir durante el siguiente día.
Nos recogía en el puerto su hija Ruth, una niña de unos 20 años que nos costó descubrir que tenía una hija, al menos, porque de verdad que nos costó un triunfo poder entablar una conversación.
Estas comunidades hablan Quechua pero también hablan español ya que lo aprenden en el colegio, pero no era este el motivo por el que no nos hablaban aunque tampoco llegamos a descubrir cual fue el motivo. Lo cierto es que nos llegamos a sentir muy incómodos durante nuestra “convivencia” con ellos. Se supone que el turismo vivencial que ofrecen tiene como objetivo que te alojes con una familia, compartas momentos con ellos, aprendas como viven, como comen, como se comportan, cuales son sus actividades diarias, pero nosotros no tuvimos nada de esto.

 

La puerta que está abierta es nuestra habitación
La puerta que está abierta es nuestra habitación
Tras instalarnos en la habitación yo ya empiezo a sentir la incomodidad de sentirme en una casa que no es mía y con el poco acercamiento por parte de la familia. El papá de la casa que se encontraba dentro no nos salió a recibir y la verdad es que nunca llegamoscocina casa amantani peru
pelando patatas amantani peru
Cuando la comida estuvo preparada nos sentamos a la mesa y nos dispusimos a comer sin mucha más compañía que la nuestra ya que ninguno de los miembros de la familia nos acompañó ni para darnos conversación y como nosotros nos encontrábamos muy fuera de lugar tampoco pronunciamos palabra y comimos en silencio.

 

La comida consistía en una sopa de verduras que para estar hecha única y exclusivamente por verduras y agua estaba muy buena (sin una gota de sal ni otro complemento para darle sabor y aún así estaba muy buena). El segundo plato eran verduras con queso a la plancha que también estaba muy bueno y de postre, mate de muña. Fue la primera vez que vimos la muña, una planta con sabor a eucalipto que según nos dijeron era muy buena también para combatir el mal de altura y además sabía mejor que la coca.

sopa de verduras amantani peru

patata verduras y queso amantani peru

comedor casa amantani peru

amantani habitacion casa peru

Después de esta incómoda comida no sabíamos que hacer y deambulamos por la casa hasta que Marlene, la hermana de Ruth, nos acompañó a la plaza de Armas donde habíamos quedado con el resto del grupo para hacer una excursión a la cima de la isla y ver allí el atardecer.

Fue muy llamativo ver como tejen perfectamente mientras caminan pausadamente. Claro, yo pensaba que mira que caminaban despacio pero no tenía en cuenta la altura a la que estábamos y pese a mi énfasis inicial tuve que pararme para coger respiración. Costaba mucho caminar, más de lo que yo me hubiera imaginado. El trayecto hasta la plaza de armas fue muy pintoresco ya que vas viendo cómo vive realmente la gente de aquí, que con sus ropas tan llamativas realizan las actividades cotidianas. Esto si que era auténtico y no lo que habíamos presenciado en Uros.
Nos despedimos de Marlene que nos esperaría en el mismo sitio a las 6 de la tarde para llevarnos a cenar

 

pueblo de amantani peru

calles de amantani peru

amantani plaza ovejas peru

plaza del pueblo amantani peru

Nos dirigimos con el resto del grupo (que había tenido más suerte con sus familias) hasta la cima de Amantaní donde presenciamos una impresionante puesta de sol, como impresionante fue la subida hasta los 4100 metros. Las piernas responden mal y el cuero pide más oxigeno, oxigeno que no llega o al menos no lo suficiente con lo que cada poco hay que parar y coger aire en profundidad pero pese a todo el esfuerzo merece la pena.

 

Aquí fuimos conscientes de donde nos encontrábamos. En una pequeña isla en medio del enorme Lago Titicaca, el lago navegable más alto del mundo. Os puedo asegurar que en ningún  momento parece un lago, es tan grande que crees estar en el mar. Aquí vimos la enorme belleza del lugar.

subiendo a la cima amantani peru

atardecer amantani lago titicaca peru

atardecer en amantani peru

vista de Taquile desde Amantani

 

Tanto esfuerzo me pasó factura y baje con una de mis “migrañas” que era lo único que me faltaba en este viaje. Si mientras bajaba decía que me comería una vaca cuando me pusieron la cena delante solo puede comer unas cucharadas de sopa (de verduras y un arroz con las mimas verduras de la sopa).
Aquí fue donde llegó otro momento de cabreo porque lo que peor me pareció de todo, y la escasa comunicación ya era como para cabrearse, fue el hecho de que mientras nosotros cenábamos a la luz de una vela, solos, callados, muertos de asco… oíamos como en la habitación de al lado estaba el resto de la familia cenando, riéndose y suponemos que compartiendo las anécdotas y experiencias del día. Aquí llegué a sentirme muy mal. Entre la migraña y la pena que me daba la situación tenía unas enormes ganas de salir de ahí, de irme, de volver a Puno. Así que cuando Ruth nos vino a preguntar si íbamos a la fiesta que organizan para los visitantes, les dijimos que no. Por un lado mi migraña me lo impedía y por otro lado no tenía ganas de ir a una fiesta con una familia (aunque supongo que solo nos acompañaría Ruth) que no nos mostraba ningún apego.
Por si fuera poco Catalina, la madre de Ruth, solo nos habló para darnos la bienvenida, para despedirnos al día siguiente y después de comer para vendernos sus artesanías, artesanías que si fuera poco nos vendió al doble de precio que después vimos por la isla.
Nos fuimos a dormir y la noche fue lo peor. Horrorosa. Dormimos en una cama del tamaño de ello, claro, pero no preparadas para grandes alturas y mis pies quedaban fuera de la cama y mi cabeza pegaba contra el cabecero. Por si fuera poco la cama eran tablas en las que faltaba una de cada dos y se te clavaban en toda la espalda. A media noche ya me dolía todo el cuerpo, sobre todo las caderas que no podía con ellas. Y para rematar… me entraron ganas de hacer “pipi”. Pero no había orinal en la habitación e ir al baño suponía encender la vela, bajar las escaleras hasta el corral donde estaba la taza y buscar el agua en el barreño para eliminar los restos. ¿Ya suponéis lo que pasó, no? Pues que aguanté las ganas hasta que hubo luz suficiente para salir sin vela. Esperé hasta las 5 de la mañana.
Rubén se pasó la noche diciendo que esta era la última vez que le hacía una cosa así y que le debía una,… o dos…
Pese a nuestra mala experiencia con la “familia” en Amantaní y pese a lo mal que lo pasé creo que es algo que debe hacer todo el mundo que pase por el Lago Titicaca porque pese a todo se aprende muchas cosas y se aprende que se puede vivir sin las comodidades que tenemos aquí o aprendemos a valorar más lo que tenemos. Aunque mi experiencia no fuera buena, no lo fue por un tema de apego, afección o llamarlo como queráis pero si no fuera por esto y puedo decir que fuimos los únicos a los que nos pasó, la experiencia es 100 % recomendable.

 

Salí de allí diciendo que era la última vez que me metía en algo así pero hoy en día, pensándolo fríamente reconozco que me ha venido bien y pese a las ganas de llorar que me entraron en muchos momentos no siempre tiene que ser así y las cosas pueden ser mucho mejor. Salí de ahí con intención de quejarme, después no lo hice y debería haberlo hecho para que el resto de la comunidad sepa que por comportamientos así pueden llegar a cargarse lo que ahora tienen, una forma cómoda y fácil de ingresos continuos.

¿Quieres hacerlo más fácil?

Si no tienes dos días para realizar la excursión por el lago Titicaca, o con mi mala experiencia no te apetece pasar la noche en las islas,  pero si quieres ir a la Isla de Uros, o a Uros y Taquile, te dejamos unas opciones alternativas de excursión por el lago.

 

Os dejo un vídeo muy cortito con algo de navegación y algo del atardecer. Espero que os guste.

Si queréis que os ayudemos a planificar un viaje por libre a Perú, no dudéis en poneros en contacto con nosotros, estaremos encantados de hacer que vuestro sueño se haga realidad.

contacto: info@viajescallejeandoporelmundo.com

 

Diario completo de viaje: Perú en 18 días

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18 Comentarios

  1. Unas fotos preciosas!!

    Vaya lástima la relación con la familia :S y mas cuando dices que el resto, parece ser, que si se adapató…
    Parece una vivencia especial, siempre qu epuedas intercambiar con la familia de ahí…

    • Maria Garcia
      | Responder

      La verdad es que la experiencia es bonita, vista desde la distancia y el tiempo, allí tuve momentos de bajón y si te toca una familia agradable pues debería ser algo inolvidable.

      Un beso.

  2. El mundo a tus pies
    | Responder

    María, vaya aventura !!

    No hubo suerte con la familia, pero bueno de todas formas siempre hay que mirarlo por el lado positivo, fue una experiencia enriquecedora en lo personal.

    Saludos

    • Maria Garcia
      | Responder

      Jaja, si, es el viaje de las aventuras, no hubo suerte con la familia pero bueno, al menos tenemos una experiencia que contar.

      Saludos.

  3. Alícia Bea
    | Responder

    Gracias por llevarme de vuelta a Perú, María. Una lástima la familia que os tocó. Saludos

    • Maria Garcia
      | Responder

      De nada, Alicia, estoy encantada de hacerlo. Gracias por pasarte por mi rincón.

      Un saludo.

  4. Verónica Deambulando
    | Responder

    Una pena que no fuese una experiencia del todo positiva. Muy bonitas las fotos del atardecer.

    • Maria Garcia
      | Responder

      Bueno, positiva si lo es, desagradable por momentos, eso sí, pero bueno, ahora visto desde aquí la cosa se ve desde otra manera y con otra perspectiva. Pese a la experiencia no del todo "buena" en el sentido de la familia que nos tocó yo sigo recomendando hacerlo.

      Un besito.

  5. Victor del Pozo
    | Responder

    Madre mía María… que tristeza tengo ahora mismo… puff Me has jodido el día.. jajaja.
    No… en serio… siento mucho que no tuvierais suerte con la familia. El lugar es mágico y como dices totalmente recomendable. No te apures en esos casos. Es una pena que no pudieras aprovechar la convivencia con la familia, pero yo si hubiera estado en ese caso, hubiera cenado rápido y salido de la casa a disfrutar del cielo tan expléndido que hay allí (ni fiesta ni leches…). No te dejes hundir nunca por estas cosas. Cabreate (como con los hoteles), pero no te entristezcas. Estuviste en medio de uno de los lugares más bonitos del planeta.

    • Maria Garcia
      | Responder

      Es cierto que el lugar es mágico y desde luego,ahora en la distancia lo veo de otra manera y como he dicho pese a todo lo que pasó repetiría sin duda, aunque cuando estaba allí me hubiera ido sin lugar a dudas. Pero el sitio es fantástico y mi experiencia no tiene nada que ver con lo que se vive allí. El sitio es asombroso y el cielo como tu dices, una pasada. Es una lástima lo que nos pasó con la familia y el tener migraña no ayudó, pero bueno, una experiencia más para contar, jeje.

  6. Unknown
    | Responder

    A mi me paso igual que a ti, y conozco varios casos.
    Creo que uno va con una expectativa q no es. Yo senti q estaba dentro de una obra de teatro. y con mi compañero de viaje en varios momentos nos dio ganas de irnos corriendo del lugar.
    Esta buena la experiencia pero creo que se puede pasar un poco mejor sin ser todo tan armado. No se si me explico.
    Igual el paseo en cuanto a paisajes es muy bonito. Hay que buscarle siempre las cosas positivas a los malos momentos.
    Al menos estuvimos ahi y aunque las experiencias no sean buenas. Nos acordamos y decimos "yo estuve ahi"
    Saludos sigo leyendo!

    • Maria Garcia
      | Responder

      Bueno, la verdad es que pese a todo, volvería a repetir, es pintoresco de ver y además, como bien dices ahora puedes decir "yo estuve ahí"

      Un saludo y gracias por leerme.

  7. Claudio
    | Responder

    Fui a Perú hace un mes, realizando prácticamente el mismo itinerario y si bien hubo cosas que no salieron a la perfección como en todo viaje la realidad es que es un lugar totalmente recomendable, mi experiencia en lago Titicaca fue excelente, leyendo todo tu diario de viaje me impresiona eres sumamente quejumbrosa

    • Maria Garcia
      | Responder

      Hola Claudio, realmente no se de donde sacas esa impresión, ya que el viaje que hicimos a Perú fue uno de los mejores, por lo que no entiendo que digas que soy “quejunbrosa”. Cuento mi experiencia tal cual sucedió y mi experiencia en Amantaní no fue buena, ya que la gente con la que nos alojaron ni nos dirigian la palabra ni se sentaron con nosotors a la mesa, ni se comportaron como se supone que deberían hacer, como se supone que es una actividad de turismo vivencial. No creo que eso sea quejarse, es contar la experiencia tal cual sucedió. Si antes alguien hubiese contado una situación similar, quizá no me hubiese sorprendido tanto. También es cierto que fuimos los únicos del grupo a los que le pasó, quizá tuvimos mala suerte, pero lo cierto es que la familia que nos tocó se notaba que estaba cansada de recibir turistas. Ni nos miraron.

      Un saludo y gracias por comentar. Me alegra saber que tu familia fue correcta con vosotros, no se pasa bien cuando no tienes con quien hablar y te tiran el plato a la mesa en lugar de ponértelo delante y sentarse contigo como debería ser.

  8. Teresa
    | Responder

    Hola
    Quede realmente encantada, las fotos están genial, hace dos años viaje a Perú en Familia, pero ya no pudimos ir a Puno,
    pero eh prometido volver, en Arequipa habían niños casi similar a lo que cuentas y daban mucha tristeza ,Por otra parte su gente es muy alegre y amable ,gracias por compartir tu blog, Saludos.

    • Maria Garcia
      | Responder

      Hola Teresa! Si que da mucha pena, la verdad, solo de pensarlo dan ganas de llorar. A mi Perú me encantó, sigo pensando que es un pais que ofrece muchísimas cosas y que da para repetir viaje.
      Gracias por comentar!

  9. Ines
    | Responder

    Hola a todos y gracias por contar vuestras experiencias.
    María García, pena que tuviste esa mala experiencia. En realidad a veces hay familias tímidas que no se sientan en la mea contigo si no les invitas. Es una manera para ellos de respeto.
    Sobre la atención en la mesa, la diferencia entre Amantani y las otras Islas es que ésta aun conserva su autenticidad. Muchas familias reciben algo de capacitación pero no son profesionales en ello. Y a veces la inseguridad les hace guardar la distancia.
    Otras familias ya tienen más experiencia pero en general ellos esperan que tú les invites a compartir, sino, ellos no se sientan contigo.
    Lo mismo es con las actividades. La iniciativa uno mismo la tiene que tomar y romper el hielo.
    Sobre los Uros te doy la razón. Por eso descubrimos otra ruta más corta que va directo a Amantani.
    Hay lanchas que salen de la Península de Capachica, de la playa de Chifrón. (a hora y media de Puno en auto)
    Y desde ahí a Amantani es una hora de viaje.
    Es un viaje más independiente y se va en lanchas – colectivo con la misma gente de Amantani. El precio baja considerablemente.
    Yo me hospedé en Arco Wasi, así se llama la casa de Lucy, la anfitriona. Ahora ya tiene facebook, pues le ayudamos a abrirlo.(Como Arco Wasi) Y por ahí se puede hacer la reserva a precios realmente económicos. (el precio standard en la Isla y que no es de agencia)

    El sitio donde vive es la Comunidad de Incatiana y 20 o 30 minutos de la Plaza (quien camina rápido lo hace en 10)
    Me gustó porque es una parte con menos casas, muy tranquila, con bella vista al lago y árboles frutales.
    Esta vez como ya tenía sus datos, pude contactar directamente y me recibió en el puerto. He ido ya antes a la Isla en dos o tres oportunidades. Siempre la paso genial.

    • Maria Garcia
      | Responder

      Hola Ines, pues sí, una pena, más que nada porque fuimos los únicos del grupo a los que les pasó, y en contra de lo que tu pones la realidad es la contraria. La familia que nos tocó llevaba muchísimos años haciendo esto, fueron de las primeras familias de Amantaní que recibieron gente, y eso lo sabemos porque tenían folletos y articulos como de revistas colgadas en la pared. Por lo que nos da por pensar que lo que les ocurría era totalmente lo contrario, estaban hartos de recibir gente. Esa es la sensación que nos dio. Además intentamos integrarnos, intentamos ayudar, intentamos hablar con ellos pero solo obteníamos una callada por respuesta. Es por eso por lo que pensamos en que no tenían ganas de aguantarnos, porque a la mínima se iban, y nos dejaban solos. creo que no les dimos pie a eso, porque en ocasiones casi ni nos contestaban a lo que les preguntamos ni nos daban conversación. Muchas gracias por tu info sobre los Uros y demás, seguro que a mucha gente le viene genial.

      Muchas gracias.
      María.

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