Visita al castillo de Eilean Donan y al Viaducto de Glenfinnan
El primer día de esta última fase del viaje, dejamos atrás la Isla de Skye y nos dirigimos a Fort William, una ruta clásica del oeste de las Highlands que incluye dos puntos de interés muy visitados: Eilean Donan, uno de los castillos más fotografiados de Escocia, y el viaducto de Glenfinnan, conocido por su tren panorámico y su papel en la saga de Harry Potter.

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¡Feliz viaje!
Dejamos atrás la Isla de Sky. Ponemos rumbo a Fort William.
Teníamos claro que queríamos llegar a Eilean Donan antes del horario de apertura. El castillo abre a las 9 de la mañana y para llegar antes de que abriesen teníamos que salir de nuestro alojamiento en la isla de Skye antes de las 7:30 de la mañana.

La razón para querer llegar antes de la apertura era por sacar alguna foto del castillo sin gente en el puente de acceso, ya que éste es uno de los lugares más habituales de excursiones, tours, y parada de cualquiera que esté haciendo una ruta por las Highlands.
Llegamos 15 minutos antes de las 9 y ya había varios autobuses de excursiones esperando, entre ellas algunas de españoles. Vimos bastante turismo español en Skye pero casi ninguno en Lewis y Harris.
Pagamos el parking: 3 libras por dos horas.
Mis mapas de Escocia
Como cada año, cuando planifico el viaje, hago un mapa de Google maps con todos los puntos interesantes que hay en la ruta. A veces incluso fuera de ruta que con el tiempo pasarán a ser «lo que me he dejado sin ver», y es para la próxima. Pues esta vez el mapa ha quedado muy muy grande, porque no solo íbamos a hacer muchos días en el país, sino que además teníamos mucho que ver/hacer, muchos restaurantes que poder probar y muchos puntos por si acaso.
El mapa está distribuido en capas y ya os digo que hay muchos puntos. La mayoría los hemos visto, pero otros muchos no. Este tipo de mapas son de muchísima utilidad tanto durante la preparación del viaje como una vez en destino.
Mi video de Escocia.
Si eres más de los que te gustan verlo que leerlo, y aunque en el video cuento menos detalles, sí que te puede servir para hacerte una idea, más visual, de cómo lo vivimos. Aquí te dejo el video que publiqué en mi canal de youtube.
Por un problema con el disco duro donde tenía la segunda parte del contenido este viaje, que corresponde con las Hébridas, no he podido editar el video de esa parte. Espero y cruzo los dedos para que se pueda recuperar y lo pueda colgar. Por el momento os dejo solo lo relativo a la primera parte del viaje.
Al poco de llegar al castillo una tímida lluvia empezó a caer, lluvia que poco a poco se convirtió en intensa. Sacamos unas cuantas fotos como buenamente pudimos y nos metimos en la tienda del Castillo un rato para esperar a que parase un poco. Desde luego la lluvia aquí importa poco porque es tan fotogénico que da igual si llueve, nieva o graniza.

Teníamos claro que a este castillo no íbamos a entrar. Este está nuestro día 13 de viaje y habíamos visto muchos castillos que tienen mucho más que ver por dentro que este, que por lo que habíamos visto en videos y fotos hora llamaba nada la atención. Lo bonito de este castillo sin duda son los exteriores.
Buscamos otro punto de vista desde otro parking que se encuentra al otro lado de la bahía y desde allí si se podía violar el dron. Había dejado de llover y por momentos salía tímidamente el sol, lo que aún le daba un mayor carácter dramático.

El Castillo de Eilean Donan
Eilean Donan es uno de los iconos más reconocibles de Escocia: un castillo levantado sobre una pequeña isla donde se unen los lochs Duich, Long y Alsh, rodeado de montañas y conectado a tierra firme por un puente de piedra. Su silueta, fotografiada miles de veces, aparece de golpe al tomar la A87 rumbo a Skye, y es parada obligada para cualquier ruta por las Highlands. La escena parece un set de grabación de una película.

El nombre de la isla hace referencia a Donnán, un santo celta del siglo VII, y se cree que aquí existió una pequeña comunidad cristiana temprana. La primera fortificación llegó en el siglo XIII, levantada para defender la costa occidental de las incursiones vikingas y controlar un punto estratégico en la frontera entre el Señorío de las Islas y el condado de Ross. Con el tiempo, el castillo pasó a manos del clan Mackenzie, con los MacRae como sus guardianes. Durante siglos, Eilean Donan fue un bastión clave en las rutas marítimas de la región.
Su momento más dramático llegó en 1719, cuando una guarnición española que apoyaba a los jacobitas ocupó el castillo. Tres fragatas británicas bombardearon la fortaleza durante tres días; tras el asalto final, los soldados ingleses encontraron un gran depósito de pólvora y lo hicieron estallar, reduciendo el castillo a ruinas. Así permaneció casi doscientos años, expuesto al viento y la lluvia, hasta que en 1911 el teniente coronel John MacRae-Gilstrap compró la isla y emprendió una reconstrucción minuciosa que duró dos décadas. El castillo renació en 1932 siguiendo los planos históricos conservados, devolviendo a la isla su silueta icónica.


¿Quieres visitar el interior? Allí encontrarás salas históricas, exposiciones de clanes y miradores sobre los lochs.
Entrar cuesta 13 libras para adultos, con un pequeño descuento de 1 libra para mayores de 60 años, y el 50% menos para niños. También hay entradas combinadas para familias. En cuanto al horario de apertura, ojo con esto, porque dependiendo de la época cierra antes o después y cierra un mes desde Diciembre a Enero. Compruébalo en su web oficial.
En ruta hacia Inverlochy. Comprando jabones
Nos quedaba una hora hecha de viaje hasta Inverlochy, una población pegada a Fort Williams, donde antes de comenzar este viaje no teníamos pensado parar. En varios de los alojamientos que tuvimos en este viaje tenían jabones y cremas que olían maravillosamente bien. Tras estudiar la marca vimos que la fábrica estaba en Inverlochy y decidimos hacer una parada. En el día de hoy no teníamos muchos planes porque no sabíamos muy bien cómo se iba a comportar el tiempo y por tanto a cuánto nos iba a dar tiempo a ver en Skye y este era el día comodín para poder jugar en las cosas. Pero como nos había ido muy bien en genera, teníamos tiempo de sobra para hacer esta parada.

La fábrica de The Highland Soap Company en Inverlochy fue nuestro refugio perfecto en un día frío, gris y con esa llovizna fina tan típica de las Highlands. Llegamos algo mojados y con las manos heladas. El interior cálido, el olor a aceites esenciales y madera húmeda, y las estanterías llenas de jabones artesanales elaborados allí mismo disfrutamos del perfecto momento de relajación a un día que no había empezado demasiado bien. Aunque las previsiones daban una mejora considerable del tiempo a lo largo del día.


La tienda ocupa la parte frontal del edificio, con productos hechos con ingredientes locales —brezo, avena, pino, lavanda— y ventanales que permiten ver parte del obrador donde se mezclan, cortan y secan los jabones. Aprovechamos para comprar algunos jabones y cremas y sentarnos en una de las mesas de la cafetería y pedimos un café caliente, que a estas horas de la mañana nuestro cuerpo lo agradecía.
Viaducto de Glenfinnan. Primer intento.
He de reconocer que no me interesan nada las películas de Harry Potter y esta zona está llena de localizaciones de las películas. Sin embargo, a Paula, que nos acompañaba en este viaje, no solo le gustan las películas, es una gran fan de los libros. Cuando preparaba este viaje, siempre pensé que le haría especial ilusión ver pasar el tren, echando vapor, por el puente de Glenfinnan, pero lo cierto es que le daba igual. Aún así, y ya estando aquí, no podíamos irnos sin verlo y decidimos acercarnos hasta el puente.
Llegamos a la zona de parking del Viaducto de Glenfinnan, unos 45 minutos antes del horario previsto de paso del tren. No encontramos ni un solo hueco donde dejar el coche. Ni en el parking de pago que lo marcaba como completo, ni los parkings gratuitos (que hemos de decir que hay poco o nada así ahora mismo) ni incluso los parkings que los dueños de las casas aledañas, improvisan a doble de precio. Todo estaba completo.
Como no se puede dejar el coche aparcado bajo amenaza de multa en ningún sitio que claramente esté previsto para este fin, decidimos regresar a Fort Williams e intentarlo en la última sesión de la tarda. Vimos que la hora era muy adecuada para nosotros, ya que al ser sobre las 18:00 de la tarde, a estas horas, la mayoría de los turistas están ya cenando o en sus hoteles, por lo que habíamos ido viendo a lo largo del viaje. Así que este sería nuestro momento y creíamos que en el que no tendríamos problema para aparcar.

Aún así, decidimos acudir con un poco más de antelación.
Información útil sobre el tren Jacobite
El Jacobite es un tren de vapor histórico que recorre la línea entre Fort William y Mallaig, considerada una de las rutas ferroviarias más escénicas del mundo. Funciona de primavera a otoño y atraviesa montañas, lagos y tramos costeros del West Highland Line. El viaje completo son 84 millas (135 km) ida y vuelta, con unas 2 h 10 min de trayecto en cada sentido .
El tren cruza el icónico viaducto de Glenfinnan y suele reducir la velocidad para que los pasajeros disfruten de las vistas. En ocasiones realiza una breve parada en Glenfinnan Station, donde se puede visitar el pequeño museo ferroviario

Los horarios pueden variar cada temporada, por lo que lo suyo es que miréis en la web oficial los horarios de salida y llegada de cada estación: En relación a esto os podéis hacer una idea.
*Por ejemplo: el primero, si sale a las 10:10 de Fort Williams pasará por el puente a las 10:45. El de la tarde, que sale de Fort Williams a las 12:50, pasará por el viaducto a las 13:20
Si lo queremos ver en dirección opuesta, el que sale de Mallaig a las 14:10, lo podremos ver pasar a las 15:30 más o menos, y el siguiente que sale a las 17:00, pasará sobre las 18:20
Da igual verlo al ir o al volver, ya que hay dos puntos de observación para verlo siempre de cara
Los horarios de paso en Julio – Agosto de 2025
Justo en el parking del Viaducto encontrarás los horarios aproximados a los que pasa en tren. En nuestro caso el horario era: 10:45; 13:20; 15:10 y 18:05.
El parking para ver pasar el tren
El parking, en temporada alta, se llena y si está lleno no hay forma de aparcar en ningún otro sitio, así que hay que ir con mucho tiempo
- El aparcamiento del centro de visitantes cuesta £5 y hay bastantes plazas.
- Pero si lo pasas de largo, al cabo de unos 100 metros, a la derecha verás otro aparcamiento, más pequeño pero gratuito. De uno al otro hay un minuto andando. Eso si, se llena porque tiene capacidad para unos 4-5 coches. Desde aquí se tarda 10 minutos en llegar al viaducto.
- No se puede aparcar en ningún sitio que claramente no ponga que es un parking.
Desde allí puedes buscar algún punto elevado, aunque lo que hace la mayoría de gente es cruzarlo por debajo y tomar el primer sendero a la izquierda (hay una puertecita de entrada).
Comiendo en The Crofter Bar and Restaurant
Entre una cosa y otra nos había entrado el hambre, así que después de dejar el coche aparcado en un parking de pago de Fort William nos fuimos directos a comer. Escogimos para ello un restaurante que tenía muy buenas valoraciones, The Crofter Bar, y no se equivocaron. Es uno de los locales más concurridos y mejor valorados de Fort William. Eso si, llegamos por los pelos porque poco después de darnos mesa y sentarnos, colgaron el cartel de completo. Y eso que el restaurante es grande, tiene muchas mesas y capacidad para dar de comer a muchas personas.



Después de un rato allí intuimos que el cartel lo cuelgan no tanto por ocupación de mesas, sino por la capacidad de la cocina de sacar platos. Y es que vimos que aunque había algunas mesas vacías el cartel de completo seguía pegado a la puerta. Al cabo de un rato después de que nosotros ya tuviésemos nuestros platos en la mesa, volvieron a permitir la entrada de más gente.
Comimos y comimos bien, por unas 57 libras los 4: un plato de pollo a la Balmoral, un entrante de Haggis, un entrante de champiñones rebozados, dos sopas del día, un combo de Wrap de pollo y 4 bebidas.
Un paseo por Fort Williams.
Después de comer, salimos a caminar por la High Street de Fort William. La calle, a estas horas de la tarde, tenía ese ir y venir constante de gente: viajeros que regresaban de excursiones, parejas que buscaban un café y grupos que entraban y salían de las tiendas con bolsas en la mano. Fuimos recorriendo los comercios sin prisa, deteniéndonos en librerías, tiendas de artesanía, de souvenirs y locales de ropa de montaña donde siempre hay algo que mirar, aunque no necesites nada en particular.

La High Street de Fort William es una calle larga y recta, peatonal en su tramo central, formada por edificios bajos de dos o tres plantas. La mayoría son construcciones de piedra o ladrillo pintado y con tejados inclinados que nos recuerdan el clima húmedo de donde estamos. En la planta baja se suceden tiendas, pubs y cafeterías con escaparates amplios y carteles tradicionales.

Compramos un par de cosas y seguimos avanzando, dejando que el paseo marcara su propio ritmo. A ratos nos cruzábamos con vecinos que saludaban a los dependientes por su nombre, y en otros tramos la calle se abría un poco más y dejaba ver el Loch Linnhe al fondo.
Empezamos a poner rumbo, de nuevo al viaducto de Glenfinnan porque antes queríamos hacer una parada y además tomarnos el tiempo con tranquilidad.

Old Boat of Caol de Corpach
El barco varado de Corpach, conocido como Old Boat of Caol o MV Dayspring, es uno de los puntos más fotogénicos de la zona de Fort William. Se encuentra en la orilla de Loch Linnhe, junto al Corpach Basin, con el Ben Nevis como telón de fondo.
Dejamos el coche aparcado en la zona de la estación de tren de Corpach y de ahí dimos un paseo ligero hasta la playa, punto desde el que ya se ve el barco, aunque para verlo bien hay que acercarse un poco más.

El barco es un antiguo pesquero construido en 1975, identificado como MV Dayspring. En diciembre de 2011, durante una fuerte tormenta, se soltó de sus amarres y terminó encallado en la playa entre Corpach y Caol, donde permanece desde entonces. Con el paso de los años, el casco se ha oxidado y deteriorado, pero su silueta sigue siendo muy reconocible y se ha convertido en un pequeño icono local y un lugar muy frecuentado por fotógrafos.
Pero ojo, porque la experiencia cambia según la marea: Marea alta: parte del casco queda sumergido y el acceso es más limitado. Marea baja: puedes caminar alrededor del barco.
Viaducto de Glenfinnan.
Ahora sí, era momento de poner rumbo al parking del Viaducto de Glenfinnan y cruzar los dedos para tener un hueco libre. Aunque no queríamos irnos de aquí sin verlo, es cierto que no era algo que nos causase estrés. Si finalmente no se podía hacer, pues tampoco pasaba nada. Ya habría otra oportunidad, o no.
En el aparcamiento había ya muchos coches pero esta vez tuvimos suerte. No quisimos ni intentar aparcar en uno de los gratuitos, directamente metimos el coche en el parking de pago que queda justo cuando empieza el camino hacia el viaducto. El sendero empieza entre árboles y avanza en ligera pendiente, con tramos de tierra húmeda y zonas más abiertas donde ya se intuyen los arcos del puente.

La imagen del viaducto nos va acompañando durante todo el camino y poco a poco le vemos acercarse. Pasamos por debajo de uno de los arcos y seguimos subiendo por la ladera de la derecha hasta el mirador. No tiene pérdida, porque aunque a estas horas todavía no había demasiada gente, ya algunos grupos esperaban. Como el día había sido lluvioso, el terreno no estaba apto para sentarse así que esperamos de pie, pacientemente, la pasada del tren.
El horario marcaba las 18:10, pero los minutos fueron pasando sin señales de proximidad. Ese pequeño retraso hizo que la espera se volviera más intensa: todos atentos al valle, en silencio. Y entonces llegó. Primero un silbato lejano, la sonrisa se me dibujó sola en la cara, luego una columna de vapor que asomó entre los árboles, y finalmente la locomotora avanzando despacio sobre los arcos. Aún no se porqué el momento me dejó emocionada. Me gustó tanto que a día de hoy pienso que habérnoslo perdido hubiese sido todo un error. Me alegro mucho de haber insistido y haber regresado después del chasco de esta mañana.

Teníamos un montón de cosas para ver y hacer en el entorno del Viaducto, por si en el intento de aparcar llegábamos con mucho tiempo libre. Aunque finalmente no fue así y no hicimos nada de esto.
Otras actividades en la zona
- Glenfinnan Monument — Obelisco del National Trust for Scotland que conmemora el alzamiento de Bonnie Prince Charlie. Abierto hasta las 18:00 .
- Glenfinnan Visitor Centre — Información, exposiciones y cafetería, también gestionado por el NTS .
- Glenfinnan Station Museum — Pequeño museo ferroviario en la estación histórica, abierto hasta las 17:00 .
- Senderos y miradores — Rutas señalizadas como el Glenfinnan Trail, con vistas al viaducto y al Loch Shiel .
- Café con vistas — El Glenfinnan Viaduct View Café Abierto hasta las 16:00 .
- Miradores naturales — Zonas como Loch Shiel Viewpoint para obtener una panorámica el Valle
Puedes comprar entrada en el centro de visitantes y subir a la torre, aunque las vistas más conocidas del monumento de Glenfinnan las obtendrás desde el mirador del centro de visitantes.
El sendero comienza justo detrás del centro de visitantes —en el mapa indicamos el punto exacto— y está bien acondicionado, aunque conviene llevar calzado adecuado, porque tras la lluvia suele formarse barro.

En menos de cinco minutos de subida suave se alcanza el mirador, desde donde se abre una vista amplia del valle: las montañas enmarcan el Loch Shiel y la torre del monumento se alza en el centro del paisaje, creando una panorámica muy fotogénica.
Donde alojarse en Fort Williams.
Para alojarnos en Fort Williams escogimos una casita prefabricada, muy completa, situada a las afueras de la ciudad. Llegar no fue fácil y nos enviaron una instrucciones antes de llegar a la vieja usanza, es decir, nada de coordenadas GPS ni ubicación en Google Maps: Más bien del tipo «tome la carretera nacional XXX, continúe 3 kilómetros, cuando vea un señas de XXX, en la siguiente entrada a la izquierda tómela. Manténgase atento ya que la entrada está tras pasar una curva….». Nos costó llegar. Pero llegamos.

La casa es pequeña y muy bien equipada. Está ubicada en los jardines de la casa de los dueños. Una increíble casa escocesa donde sí daban ganas de quedarse una buena temporada. Al estar en el jardín del casas, teníamos acceso a todo lo que ellos tenían allí, incluso a la zona de pájaros, o a ver todas las plantas. Tenían un gusto increíble para los detalles.


En casa había un salón comedor bastante grande. Y menos mal porque tuvimos que dejar las maletas allí. Una cocina muy bien equipada, una habitación con un aseo incluido, otra habitación mucho más pequeña y un baño completo. Creo que la casa es más adecuada para una familia con no más de dos niños pequeños, más que para 4 adultos, pero para pasar una noche fue suficiente.
Aprovechamos la cocina para cenar esta noche aquí y para desayunar al día siguiente. Además, nos habían dejado algunas cosas para el desayuno que nos vinieron muy bien, aunque nosotros todavía teníamos reservas de días anteriores y habíamos parado, antes de llegar al viaducto de Glenfinnan en un supermercado para comprar algo para hacer la cena. Al tener la casa más alejada del pueblo, sabíamos que no nos iba a apetecer coger el coche y salir a cenar fuera.


Ahora mismo no encuentro el enlace exacto a la casa, no se si es que la han quitado, pero os dejo esta otra que creo que está bastante mejor y que por precio es parecida. Aunque de este tipo hay bastantes opciones.
Preparamos la cena, cenamos, hicimos algunos papeleos de trabajo, vimos un poco la tele y nos fuimos a acostar. Queríamos salir temprano ya que teníamos un largo día por delante, visitando el Valle de Glencoe y llegando a dormir a Oban.

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