Un día por el Valle de Glencoe: Desde Fort William hasta Oban.
El Valle de Glencoe, situado en las Highlands occidentales de Escocia, es uno de los valles glaciares más conocidos del país por su relevancia geológica e histórica.
Además de su valor paisajístico, el valle ocupa un lugar destacado en la historia de Escocia: fue allí donde, en 1692, ocurrió la Matanza de Glencoe, un episodio dramático que dejó una profunda huella en la historia de las Highlands. Hoy es un área protegida, gestionada en parte por el National Trust for Scotland, y recibe miles de visitantes al año.

Teníamos un intenso día de viaje, en el que saliendo de Fort Williams, donde habíamos pasado la noche, atravesaríamos el Valle de Glencoe, y acabaríamos el día en el pueblo pesquero de Oban. No llevábamos un planning definido, haríamos las visitas que nos diese tiempo en un día completo. Lo que sí teníamos claro es que queríamos hacer el sendero de ascenso hasta el Hidden Valley.
El valle de Glencoe tiene muchísimos puntos de interés a visitar, por eso, quizá, un día entero se quede corto, pero en nuestro caso no teníamos más, así que lo íbamos a exprimir lo máximo posible.
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¡Feliz viaje!
Mis mapas de Escocia
Como cada año, cuando planifico el viaje, hago un mapa de Google maps con todos los puntos interesantes que hay en la ruta. A veces incluso fuera de ruta que con el tiempo pasarán a ser «lo que me he dejado sin ver», y es para la próxima. Pues esta vez el mapa ha quedado muy muy grande, porque no solo íbamos a hacer muchos días en el país, sino que además teníamos mucho que ver/hacer, muchos restaurantes que poder probar y muchos puntos por si acaso.
El mapa está distribuido en capas y ya os digo que hay muchos puntos. La mayoría los hemos visto, pero otros muchos no. Este tipo de mapas son de muchísima utilidad tanto durante la preparación del viaje como una vez en destino.
Mi video de Escocia.
Si eres más de los que te gustan verlo que leerlo, y aunque en el video cuento menos detalles, sí que te puede servir para hacerte una idea, más visual, de cómo lo vivimos. Aquí te dejo el video que publiqué en mi canal de youtube.
Por un problema con el disco duro donde tenía la segunda parte del contenido este viaje, que corresponde con las Hébridas, no he podido editar el video de esa parte. Espero y cruzo los dedos para que se pueda recuperar y lo pueda colgar. Por el momento os dejo solo lo relativo a la primera parte del viaje.
Por un problema con el disco duro donde tenía la segunda parte del contenido este viaje, que corresponde con las Hébridas, no he podido editar el video de esa parte. Espero y cruzo los dedos para que se pueda recuperar y lo pueda colgar. Por el momento os dejo solo lo relativo a la primera parte del viaje.
Nos despertamos en Fort William.
Aquella mañana nos despertamos en una casita prefabricada en Fort William. Habíamos pasado una buena noche. Tras una ducha reparadora de mañana, me meto de lleno en la cocina, donde Paula ya estaba preparando café y teníamos prácticamente de todo puesto encima de la mesa: Algo de queso, mantequilla, mermelada y bollos que nos habían dejado en la casa; yogur, fruta y más bollería que traíamos nosotros. El café nos vino de lujo para despertar ya que los días de viaje se iban notando y aún nos quedaba, al menos el día de hoy, de intenso rodaje y alguna caminata.
Metimos todo en el coche y pusimos rumbo, sin más paradas, al Valle de Glencoe.

St. John’s Scottish Episcopalian Church
Aunque nuestra primera parada del día tendría que haber sido en la St. John’s Scottish Episcopalian Church, decidimos no parar. Cuando pasamos por esta sombría zona, a estas tempranas horas de la mañana en la que todavía no había salido el sol fuerte y donde el sitio para aparcar escaseaba, decidimos continuar y dejar esta visita para otra ocasión que no tuviésemos el día tan apretado.
La primera parada la hicimos en el pueblo de Glencoe.
Un paseo por Glencoe.
En realidad, creo que en el momento de preparar este viaje no me había parado a pensar si quería hacer o no una visita a Glencoe (al pueblo como tal) pero al pasar por aquí y verlo todo tan tranquilo no nos pudimos resistir.

Dejamos el coche aparcado en un parking habilitado, y gratuito, a inicio del pueblo. También aquí hay baños gratis, de lo que escasea en Escocia.
Dimos un paseo hasta cerca del lago. La mañana parecía que nos iba a dar una tregua de lluvia ya que no se parecía en nada a lo que habíamos vivido el día anterior en el Castillo de Eilean Donan. En esta zona había un área de picnic, que he de reconocer que me llamó la atención y es algo reseñable, porque no vimos muchas en nuestro deambular por Escocia y ya llevábamos dos semanas de viaje. Es cierto que el tiempo para usarlas no suele acompañar, pero en nuestro caso, si hubiésemos encontrado más, seguro que alguna la hubiésemos usado como en aquel viaje por Canadá de 18 días que hicimos el año anterior o el de la visita a Yellowstone y Grand Tetón de hacía dos años.

Empezamos a caminar por la calle principal del pueblo, sin objetivo alguno, solo dar un paseo, ver lo pequeños locales, cafeterías aún no abiertas, y las coquetas casitas a ambos lados. Soñamos en aquel momento con pasar unas vacaciones en alguna de ellas. Cuando estábamos llegando al final de la calle, casi justo donde se encuentra el memorial de la guerra, una pareja se nos acerca, con intención de conversar un rato. Les contamos que es nuestra primera visita a la zona y nos dan una serie de recomendaciones y entre ellas, que ya que estamos allí, al inicio del sendero, que podemos subir hasta el lago Glen.

Lo tenía ya anotado en mi mapa de viaje, pero no se me había ocurrido, en aquel momento, llegar hasta ese punto. Nos aseguraron que el sendero es cómodo pero muy llamativo y que seguro que no nos arrepentíamos de hacerlo. Así que no lo dudamos y empezamos a caminar.

Glencoe Lochan Trail
La subida fue ligera y además cómoda. Hasta la zona en la que llegan los coches y hay un pequeño parking, la carretera está asfaltada, y además cubierta de árboles que en días soleados, que escasean pero los hay, se agradece mucho la sombra que dan. A partir de aquí el sendero se hacer por el interior del bosque, con una subida no tan pendiente y con un camino también cómodo.

No teníamos intención de hacer el sendero completo, tan solo buscábamos dar un pequeño paseo en plena naturaleza y llegar a uno de los lagos. Vimos que había senderos marcados en más direcciones, por lo que, decidimos que la vuelta la haríamos por un sendero distinto. Así, al menos, haríamos una ruta circular.

No tardamos mucho en llegar al Glencoe Lochan, un precioso lago, rodeado de vegetación, con un pequeño puente de madera y patos, muchos patos. Estuvimos un buen rato allí contemplando las visitas y el ir y venir de los patos, hasta que decidimos emprender el regreso por un sendero distinto hasta el parking, ya que aún nos quedaba mucho por ver y hacer este día y acabábamos de comenzarlo



Una parada en el Glencoe Visitor Centre
No era una parada que tuviésemos previsto hacer, pero ya que está en el mismo complejo que la Turf House Glencoe, aprovechamos el paso para hacer una pequeña parada y echar un vistazo.
Además, como es el centro de visitantes de Glencoe, pensamos que quizá pudiésemos obtener un mapa de la zona, ya que encantan los mapas turísticos, pero allí todo es de pago, no era un centro turístico al uso. Dimos una vuelta por la tienda de suvenirs y nos fuimos directos hacia la casa.
The Turf House Glencoe
A estas horas de la mañana el sol empezaba a pegar fuerte. Entendámonos, fuerte para lo que es Escocia, y fuerte para lo que llevábamos de viaje en el que solo habíamos tenido un día así en Stirling. Cruzábamos los dedos para que el tiempo se mantuviese estable, algo difícil en este país, y que nos permitiese hacer con comodidad la ruta hacia el Valle Perdido en Glencoe esta tarde. Hacer esta ruta con mal tiempo o lloviendo sería impensable.

The Turf House Glencoe reproduce una vivienda de turba y madera típica de las Highlands. Su estructura baja, el techo cubierto de hierba y el interior sencillo muestran cómo se adaptaban los habitantes al clima frío y húmedo del valle.
Estas casas de turba eran habituales en las Highlands hasta el siglo XIX, época de los grandes clanes: estructuras sencillas, levantadas con madera y cubiertas con capas de tierra y hierba para aislar del frío. La casa, reconstruida junto al Visitor Centre nos hace adentrarnos en esta época, de la modernización, cuando el hogar era refugio, taller y punto de resistencia frente al clima y la inestabilidad de la época.

Un café en Clachaig Inn
La siguiente parada la hicimos en uno de los lugares habituales para comer dentro del Valle de Glencoe. Nosotros teníamos previstos dos, el Clachaig Inn y el Kingshouse Hotel.

The Clachaig Inn es un lugar de parada casi obligada. Es uno de esos lugares donde apetece hacer un descanso, tomar un café, un té, una cerveza, o directamente comer. Es un lugar con solera, y un lugar frecuentado por senderistas y montañeros, ya que se encuentra estratégicamente situado en las cercanías de varias rutas muy habituales, como la de los Three Sisters.
El Clachaig funciona como posada desde el siglo XVIII, cuando el valle empezaba a recibir a los primeros viajeros que cruzaban Glencoe a pie o a caballo. Durante décadas fue un punto de paso para pastores, comerciantes y montañeros tempranos, mucho antes de que existiera la carretera moderna. También es conocido por su vínculo con la historia local: está muy cerca de las zonas asociadas al Massacre of Glencoe y, con el tiempo, se convirtió en un lugar donde se reunían guías, escaladores y exploradores que impulsaron el montañismo en las Highlands.


Tomamos un café y un trozo de tarta y descansamos un rato en un lugar tan acogedor en el que a estas horas no había nadie, antes de continuar con las visitas del día.
¿Sabías qué….? La Masacre de Glencoe
La Masacre de Glencoe, ocurrida el 13 de febrero de 1692, fue uno de los episodios más recordados y controvertidos de la historia de las Highlands. Tras la llegada al trono de Guillermo III, los clanes debían jurar lealtad al nuevo monarca; los MacDonald de Glencoe lo hicieron fuera de plazo, y esa demora se utilizó como excusa para castigarlos. Un destacamento del regimiento de Argyll, compuesto en parte por soldados Campbell, llegó al valle y fue alojado durante casi dos semanas por las propias familias MacDonald, siguiendo la tradición de hospitalidad de la zona. A primera hora de la mañana, y bajo órdenes directas del gobierno, los soldados atacaron a sus anfitriones, matando a varios miembros del clan y obligando a otros a huir en pleno invierno. El suceso quedó grabado como un acto de traición y como símbolo de la tensión entre el poder central y los clanes de las Tierras Altas, marcando para siempre la memoria del valle.

El paseo hacia Hagrid’s Hut
La Hagrid’s Hut es una de las localizaciones más conocidas de Harry Potter filmadas en Glencoe. El decorado original ya no existe, pero el lugar donde se levantó sigue siendo un punto muy visitado por fans y senderistas.
Dejamos el coche aparcado en el Clachaig Inn después de tomar un café: El sendero hasta esta localizacón es corto y no tiene pérdida. Trascurre a lo largo de un camino asfaltado, con vistas abiertas a las Three Sisters y al paisaje que aparece en varias escenas de las películas.

Está perfectamente señalizado y es imposible perderse. Cuando llegas a la señalización, el sendero se torna empinado, y algo embarrado, sobre todo si ha llovido. Tras un corto ascenso se llega hasta el punto en el que se instaló la cabaña durante los rodajes, un lugar con unas vistas increibles del valle.
Aunque yo creía que no, la cabaña de Hagrid sí se construyó físicamente en Glencoe, no fue solo un efecto digital.

Para las películas de Harry Potter, el equipo de producción levantó un set en el valle, justo en este punto. La estructura era temporal: una cabaña de madera y piedra falsa, más el huerto y algunos elementos del entorno. Tras el rodaje, todo se desmontó para dejar el paisaje tal como estaba, por lo que hoy solo queda el claro donde estuvo instalada.
El entorno que aparece en pantalla —las montañas, el valle abierto y la ladera cercana— sí es completamente real y reconocible cuando caminas por la zona.
Loch Achtriochtan
Tras este pequeño paseo un resbalón, continuamos las visitas hacia el Lago Achtriochtan.

El Loch Achtriochtan es uno de los puntos más reconocibles del valle de Glencoe. Es un lago pequeño aunque depende mucho de la época del año en la que vayas y la cantidad de agua que lleve en este momento, ya que para nosotros, pequeño no era. Está muy cercano a la carretera, por lo que la parada es inevitable. Además, refleja las montañas de forma casi perfecta en los días tranquilos lo que lo ha convertido en una parada habitual para viajeros y fotógrafos.

Marca el final del valle para la mayoría de los viajeros, ya que se suele visitar en dirección opuesta a la que estamos haciendo nosotros. Para nosotros, este lago, marcaba el inicio del Valle de Glencoe.
Aquí, además, hay una pequeña casita que se ha convertido en la delicia de los fotógrafos. Es una casa de campo privada, utilizada tradicionalmente como refugio o alojamiento rural. Su presencia aporta escala al paisaje y se ha convertido en un punto muy fotografiado porque aparece aislada, rodeada de praderas y con las paredes de Aonach Dubh justo detrás, regada de cascadas. Un entorno idílico, sin duda.

Comiendo en Clachaig Inn
Antes de continuar el camino, decidimos regresar al Clachaig Inn para comer. Habíamos desayunado muy temprano y no creíamos que fuésemos a encontrar nada más antes de hacer la ruta de Hidden Valley.


El Clachaig inn, además de la cafetería/ cervecería que habíamos probado para tomar el café, tiene también un restaurante en el que comimos unos haggis, una hamburguesa, dos sandwich de pollo con sopa de champiñones, tres cervezas y una sidra de frutas. Y pagamos por todo ello, 72 libras. Nos gustó mucho el sitio, la comida y el ambiente.



Intentando aparcar en Hidden Valley
Intentar aparcar en los parkings del sendero a Hidden Valley en un día soleado de verano es casi una prueba de paciencia. Hay que tener en cuenta que estos aparcamientos no son solo para hacer esta ruta, sino que es una de las zonas más habituales de parada para, simplemente, ver las vistas características del valle de Glencoe.

Los aparcamientos se llenan muy temprano y, a medida que avanza la mañana, la carretera se convierte en una fila lenta de coches buscando un hueco que no aparece. Los espacios son pocos, el valle es estrecho y cada vehículo que se detiene bloquea momentáneamente el paso. Al final toca avanzar despacio, dar varias vueltas y asumir que nos llevará un tiempo encontrar un hueco.
Finalmente, tras dar muchas vueltas, decidimos hacer lo mismo que otra gente. Esperar en el medio de uno de los parkings, a ver si alguien se movía. Como así fue. Es cierto que hay muchos coches, muchos visitantes, pero pocos se quedan mucho tiempo. Solo los que hacen la ruta a Hidden Valley o a alguna de otras de las rutas que parten de este punto, invierten más tiempo. Pero hay mucha gente que está tan solo un rato, que puede ser más largo o más corto, pero nunca eterno. Así que tras unos minutos de espera, nos tocó el turno para aparcar.
Ruta hacia Hidden Valley
Yo tenía claro que si el tiempo lo permitía y Escocia nos brindaba hoy un día soleado, haría, sí o sí, la ruta hacia Hidden Valley. Dejamos el coche aparcado y empezamos a caminar.

En este inicio de ruta, hay varios senderos, por lo que podría ser un poco complicado encontrar el inicio real de la ruta. Hay muchos senderos porque cada uno marca distintos puntos de acceso al inicio de ruta, y si, puede ser un poco laberíntico. Pero una vez centrados, ya todo estaba muy claro.
Llevaba en el móvil el perfil de ruta marcado en All Trails, así que no había mucha duda. Solo teníamos que seguir los senderos hasta encontrar la línea verde del All Trail.
El Valle Perdido, un lugar de cuento
Desde que vi una foto de este valle supe que algún día llegaría hasta aquí. Ese día había llegado e iba preparada para hacerlo, a no ser que la noche anterior o este mismo día hubiese llovido, ya que eso hace que la ruta sea más inaccesible. Pero no era el caso, y aunque hacía un par de días que había descargado agua, la ruta se intuía sin barro.

La Lost Valley es una de las rutas más emblemáticas de Glencoe y no es para menos. En ella encontramos un paisaje espectacular, un acceso relativamente corto y una historia que forma parte de la identidad de las Highlands.
El recorrido estándar es de 3,5 a 4 km ida y vuelta, con un desnivel aproximado de 250–300 metros desde el aparcamiento de las Three Sisters hasta el valle final de Coire Gabhail. En condiciones normales se suele tardar entre 2 y 3 horas en completar la ruta, contando paradas y el tiempo para explorar el valle al final.
El sendero arranca en el aparcamiento de las Three Sisters y sube por un tramo pedregoso donde toca avanzar con cuidado entre rocas, raíces y un pequeño puente de madera. A medida que se gana altura, el camino se estrecha y entra en un desfiladero donde escuchas el sonido del río constantemente. Es la parte más técnica del recorrido, con pasos irregulares y zonas en las que resulta útil apoyarse con las manos para mantener la estabilidad.

Cuando se supera el desfiladero, el paisaje cambia de forma repentina: el valle se abre en una cuenca amplia, plana y sorprendentemente escondida entre paredes de roca. La imagen que se ve desde el punto al que se llega es tan espectacular que te deja sin palabras.
Durante siglos, el clan MacDonald utilizó esta cuenca como zona segura para ocultar ganado en tiempos de conflicto, especialmente cuando las disputas con clanes vecinos podían derivar en saqueos. La topografía del valle —estrecho en el acceso y amplio en el interior— permitía mover animales hacia un espacio protegido y difícil de detectar desde el exterior. Esa combinación de aislamiento natural y utilidad estratégica es lo que dio origen al nombre de “valle perdido”, un lugar que permanecía fuera de la vista incluso para quienes recorrían el valle principal de Glencoe.

Estuvimos un rato largo contemplando aquellas vistas. No podíamos apartar la vista de ellas, pero no podíamos invertir más tiempo, debíamos regresar. Aunque se intuía que la vuelta sería más rápida que la ida, las bajadas a veces pueden resultar más complicadas, y sobre todo hay una zona del sendero, con piedras grandes y algo resbaladizas que nos daban un poco de miedo en la bajada. Así que decidimos regresar al coche y dar por concluida nuestra visita al mágico valle Coire Gabhail
Glencoe Viewpoint
Antes de continuar hacia el valle Glen Etive, hicimos una última parada larga en este punto. Se trata de una elevación natural del terreno, desde el que se obtienen muy buenas vistas panorámicas del Glen.

Suele ser una parada habitual por quienes visitan el valle y quizá una de las primeras antes de meterte de lleno en Glencoe, sobre todo cuando haces la ruta en dirección contraria a la nuestra. Para nosotros suponía el punto y final a un día increíble en el Valle de Glencoe, ya que lo siguiente que haríamos sería meternos en el valle Glen Etive y después hacer todo el camino de vuelta por el Valle ya que hoy teníamos que llegar a dormir a Oban.

Valle Glen Etive
El Glen Etive es un valle estrecho y muy tranquilo que se abre a pocos minutos de Glencoe, accesible por una carretera secundaria que desciende durante 18 kilómetros hasta el Loch Etive.
El paisaje cambia rápidamente: montañas suaves, ríos que corren junto a la carretera y una sensación de aislamiento que contrasta con el concurrido Valle de Glencoe. Parece mentira que con solo girar en un punto de la carretera A-82 el ambiente turístico cambie tanto.

De golpe te encuentras con un valle silencioso y aislado, donde a veces aparecen ciervos, aunque no fue el caso. El trayecto transcurre entre un entorno de muchas curvas, zonas de rápidos en el río y varios puntos naturales que se han vuelto populares tras su aparición en Skyfall.
No llegamos al final del recorrido. Hicimos una parada previa antes, desde el que se obtenían unas increíbles vistas del valle. El sol estaba bajando, más rápidamente de lo que pensábamos. Se nos estaba haciendo tarde y aún nos quedaba un largo camino por recorrer.

Kingshouse Hotel
Tras retornar a la A-82, y viendo la cercanía a la que se encontraba el Kingshouse decidimos dar una vuelta por su entorno donde en ocasiones pastan los ciervos. No hubo suerte.
Al igual que el Clachaig Inn el Kingshouse Hotel es uno de los alojamientos más característicos de Glencoe y otra de esas paradas obligadas. Junto con el Clachaig Inn, son dos de los lugares ideales para comer, para hacer una parada de descanso o simplemente para contemplar las vistas.
Su origen se remonta al siglo XVIII, cuando servía como posada para soldados, y hoy mantiene ese espíritu de refugio y zona de reencuentro de senderistas, con vistas directas al Buachaille Etive Mòr y la presencia habitual de ciervos que pastan junto al edificio.
Recorriendo el Valle de Glencoe de vuelta
Desde este punto aún nos quedaban unos 75 kilómetros para llegar a Oban y algo más de una hora y cuarto. Este trayecto nos tocaba ahora hacerlo, recorriendo el Valle de Glencoe en la dirección natural en la que lo hace todo el mundo y por algo es. Creo que en esta dirección las vistas que se obtienen desde el coche, sin bajarte, sin parar, sin nada más, son sinceramente espectaculares.
Recorrimos todo el Valle de Glencoe, pasamos por todos los puntos que ya habíamos pasado y en muchos habíamos parado y continuamos el camino sin parar hasta el Castillo de Stalker.
Una parada en el Castillo Stalker
El Castillo de Stalker es una torre del siglo XIV situada en un islote en medio de Loch Laich. Se observa perfectamente desde el mirador junto al The Linnhe Storehouse and Cafe el punto más práctico para fotografías y atardeceres. Lo encontramos cerrado, ya que solo abre hasta las 16:00, pero dimos una vuelta por los alrededores. Una de las cosas que más nos llama la atención de este lugar, es el espectacular comedor con vistas que tiene. Eso sí, como no lo íbamos a aprovechar para cenar, nos daba un poco igual, pero estuvimos un poco alerta, porque al estar cerrado el restaurante, no teníamos muy claro si podíamos o no dar un paseo y contemplar las vistas del castillo.

Construido originalmente por los MacDougall hacia 1320 y ampliado por los Stewart alrededor de 1440, pasó después a los Campbell, según se dice por una apuesta perdida en 1620 . Es propiedad privada y solo se visita con cita previa en fechas limitadas, pero para la mayoría de viajeros lo esencial son las vistas: un castillo aislado, perfectamente encuadrado por agua, mareas y montañas. Su fama aumentó tras aparecer en Monty Python and the Holy Grail como el “Castle Aaaaarrrrggghhh” . Para una parada breve, basta con aparcar en el viewpoint de la A828 y caminar unos metros hasta el borde del agua; para una visita interior, hay que reservar con antelación en su web oficial.
Donde alojarse en Oban
Ahora si, directamente, nos fuimos a hacer el check in en el hotel de Oban, el que para nosotros fue el alojamiento más barato del viaje. Dudamos en si hacer una última parada en el Castillo de Dunstaffnage, que está situado justo a la entrada de Oban pero pensamos que se nos estaba haciendo muy tarde y preferimos dejarlo para la mañana del día siguiente.

Elegimos para esta noche un pequeño hotel familiar que funciona muy bien si buscas algo sencillo, bien ubicado y con una relación calidad‑precio difícil de mejorar. Está a pocos minutos del centro y del ferry, en una zona tranquila y fácil para moverte por Oban. Además dispone de una zona de aparcamiento para pocos coches, pero enseguida, cuando te ven que estás ahí, sale el dueño a informarte de cómo colocar el coche para no tener problemas.

Las habitaciones son sencillas, limpias y prácticas. No se puede pedir más. Además, nos ofrecieron un completo desayuno por tan solo 5 libras, que nos vino fenomenal porque era muy completo y así no teníamos que salir a buscar dónde hacerlo, además de que por 5 libras posiblemente solo consiguiésemos, en el pueblo, tomar el café.
Tras hacer el check in, darnos una ducha rápida y cambiarnos de ropa, salimos a pasear por Oban.

Un paseo por Oban
Dimos un largo paseo por Oban, sin ningún tipo de criterio ni intención, solo caminar, contemplar el puerto, las vistas, el ir y venir de la gente, entrar en alguna tienda y aunque en principio nuestra primera intención fue sentarnos en algún pub a tomar una cerveza, acabamos yendo directamente a un restaurante a cenar.

Cenando en Oban
Para cenar escogimos un restaurante, casi por casualidad, al lado del puerto. Si hay algo que tenía clarísimo es que en Oban, un puerto pesquero, se debe comer pescado o marisco. En mi caso, tenía clarísimo que en una zona donde abundan los mejillones eso era la que iba a pedir para mi. Me encantan los mejillones y siempre que tengo opción es lo que pido. Así que en esta ocasión me trajeron una gran fuente de mejillones para mi sola.



Pagamos 101 libras por 2 platos de macarrones con marisco, una plato de salmón, un plato de mejillones, dos cervezas, dos refrescos y pan.

Viaja con nosotros
Si quieres que te ayudemos a organizar un viaje igual a este o parecido, por libre o con agencia receptiva, o que simplemente te coticemos los hoteles que hayas elegido, no dudes en ponerte en contacto con nosotros, haremos de tu sueño una realidad.
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