Circunvalando el Lago Ness desde Inverness.
Pasamos el día en Inverness, una ciudad situada a orillas del Lago Ness ideal para pasear con tranquilidad y disfrutarla con calma. En este día lluvioso, nos propusimos recorrer el lago Ness por carretera, haciendo paradas en pueblos como Invermoriston y Fort Augustus.
El paisaje es espectacular: colinas, bosques y el famoso lago que, aunque no mostró a Nessie, sí nos regaló vistas inolvidables y un dramático paisaje con nubes amenazantes. Visitamos el castillo de Urquhart, probamos comida local y disfrutamos de la calma de las Tierras Altas, en un día de viaje tranquilo.

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¡Feliz viaje!
El despertar en Inverness.
Habíamos llegado en la tarde anterior a Inverness. Un día que se pasó toda la tarde lloviendo, pero lloviendo a mares, por lo que decidimos parar y no hacer nada, salvo descansar, tranquilamente, en el apartamento que habíamos reservado para estas dos noches. Apartamento muy bien ubicado al lado del centro de Inverness y con aparcamiento gratuito, ideal para la zona en la que estamos donde el aparcamiento escasea mucho.
A las 8 de la mañana estábamos ya desayunando. Esta vez, lo hicimos en el apartamento, aprovechando que teníamos una buena cocina. No necesitábamos madrugar, pero también es cierto que hacia calor y que además, al no haber persianas en las ventanas, la luz nos despertaba a horas muy tempranas. En mi caso, a las 4.30 de la mañana estaba despierta cada día.
Hoy me encontraba especialmente cansada y aún no conseguía saber muy bien el porqué. Me dolían los brazos y tenía una extraña sensación de que estaba incubando algo. Pero es cierto, que casi sabía con total seguridad, que todo se debía al calor que hacía dentro de los edificios y al haber dormido mal durante días.
Mis mapas de Escocia
Como cada año, cuando planifico el viaje, hago un mapa de Google maps con todos los puntos interesantes que hay en la ruta. A veces incluso fuera de ruta que con el tiempo pasarán a ser «lo que me he dejado sin ver», y es para la próxima. Pues esta vez el mapa ha quedado muy muy grande, porque no solo íbamos a hacer muchos días en el país, sino que además teníamos mucho que ver/hacer, muchos restaurantes que poder probar y muchos puntos por si acaso.
El mapa está distribuido en capas y ya os digo que hay muchos puntos. La mayoría los hemos visto, pero otros muchos no. Este tipo de mapas son de muchísima utilidad tanto durante la preparación del viaje como una vez en destino.
Mi video de Escocia.
Si eres más de los que te gustan verlo que leerlo, y aunque en el video cuento menos detalles, sí que te puede servir para hacerte una idea, más visual, de cómo lo vivimos. Aquí te dejo el video que publiqué en mi canal de youtube.
El Castillo de Urquhart
No teníamos que madrugar porque la primera visita del día, el castillo de Urquhart no abría hasta las 9.30 de la mañana, así que podíamos desayunar con tranquilidad. El castillo de Urquath se encuentra a una media de hora de Inverness.

Justo estábamos en la puerta cuando hacía escasos minutos que habían abierto las puertas y ya había bastante gente en el recinto, pero la visita fue cómoda. No nos queremos ni imaginar como puede estar unas horas más tarde.
Había bastantes autobuses de excursiones y de ahí la aglomeración de gente, pero también es cierto que las visitas que hacen suelen ser bastante breves y van todos a la vez, así que cuando te encuentras con una solo tienes que esperar un poco y en nada se habrán ido todos.

La previsión del tiempo era que llovía durante todo el día. Cuando nos levantamos por la mañana estaba lloviendo y una ligera lluvia nos acompañó hasta la misma entrada del recinto. Pero justo en ese momento paró. Tuvimos muchísima suerte y decidimos aprovechar esta tregua que nos daba el tiempo para visitar el castillo lo más rápido que pudiésemos.
Aunque hoy solo quedan fragmentos de sus muros, torres y patios, el lugar tiene una fuerza especial. No cuesta imaginar su pasado turbulento, con asedios, incendios y luchas entre clanes.

El castillo fue una fortaleza clave en las Tierras Altas durante siglos, especialmente en las guerras de independencia de Escocia. Desde la Torre Grant, que aún se puede subir, hay una vista espectacular del lago. Es fácil quedarse un buen rato allí arriba, mirando el agua y dejando volar la imaginación (y sí, buscando a Nessie, por si acaso). Recorrimos todos y cada uno de los senderos, metiéndonos en todos los recovecos del castillo y aprovechando esta tregua que nos estaba dando el tiempo.

El centro de visitantes está muy bien montado, con una exposición clara y una proyección audiovisual que ayuda a entender la historia del castillo antes de salir a recorrerlo. Aquí, también hicimos una parada larga en la tienda de recuerdos, donde nos dimos cuenta de cuantas cosas íbamos a ver a lo largo de este viaje, y cuales eran los «souvenirs» clásicos que se lleva todo el mundo.
La entrada cuesta unas 14 libras si compras la entrada por anticipado, y 16 si la compras en taquilla. En nuestro caso, dado que entra en la Explorer Pass que teníamos activada ya desde el día de Stirling, no tuvimos que pagar nada.
Estuvimos más de una hora aún sabiendo que nos podía llover en cualquier momento.

Después de esto buscamos un lugar donde poder volar el dron. En este viaje lo estábamos estrenando y aún no teníamos mucha experiencia con él. En la mayoría de los recintos no se puede volar, pero ya el día anterior nos habían dicho en la Catedral de Elgin, que no había problema en volarlo desde los exteriores. También nos habían dicho lo mismo en el castillo de Stirling. Así que buscamos un sitio cercano donde poder levantarlo y acercarlo, un poco, al castillo.
Un parada en Invermoriston
La siguiente parada la hicimos en Invermoriston, donde aprovechamos para tomar un café. Vimos un local que tenía muy buenas reseñas, no solo del café sino de las tartas. Aparcamos en un parking de pago que ponía que lo recaudado se utilizaba para mejorar los servicios del pueblo. Así que nos importó menos pagar las 2 libras por 4 horas. Era el precio mínimo.


El café realmente era bueno y las tartas, al menos la de zanahoria que probamos nosotros también estaba muy buena. Aquí ocurrió algo que dice mucho del lugar en el que estábamos. A Paula se le cayó su té, y en seguida llegó la camarera a limpiarlo todo y sin que pudiésemos decir nada, nos trajo un segundo té que no nos cobraron. Les dejamos una buena propina claro.
El pueblo es precioso y con estas casitas con encanto que parecen sacadas de un cuento.


Old Invermoriston Bridge en el Lago Ness
Una vez tomado el café nos dirigimos al centro de Invermoriston, un pequeño pueblo que guarda una joya arquitectónica: el Old Invermoriston Bridge. Este puente de piedra fue construido por el ingeniero escocés Thomas Telford en 1813 como parte de su ambicioso proyecto para mejorar las comunicaciones en las Tierras Altas. Antes de él, la única vía era la de General Wade, que pasaba por la orilla opuesta del lago.

El puente cruza el río Moriston, justo donde se forman unas cascadas que lo convierten en un lugar muy fotogénico. Aunque ya no se usa para el tráfico, sigue en pie como testimonio de la ingeniería del siglo XIX. Justo al lado se encuentra el puente moderno, construido en los años 30, que ahora lleva la carretera A82.

Aquí tienes una zona para pasar unas buenas horas, ya que comienza una ruta que te llevará a ver otras cascadas más, pasando por lugares tan pintorescos como estos. Aunque nosotros continuamos el camino hacia el Sur.
Fort Augustus y las excusas hacia el Lago Ness.
Llegamos a Fort Augustus hacia el mediodía, justo cuando la lluvia empezaba a dar tregua y el sol se asomaba entre las nubes. Dejamos el coche aparcado en un parking al principio del pueblo, de pago (3 libras), aunque hay un parking gratuito un poco más a las afueras. El pueblo nos recibió con ese aire tranquilo y acogedor que tienen los rincones bien cuidados de las Tierras Altas. Decidimos hacer una parada larga, estirar las piernas y aprovechar para almorzar.

Aquí nos dimos cuenta de que Fort Augustus era más turístico de lo que hubiésemos imaginado. Eso si, dar un paseo ahora que había salido el sol, con la musica de un gaitero de fondo, era todo una maravilla para los sentidos.
En Fort Augustus, además de tener pensado comer, también queríamos ver el sistema de esclusas. Desde Fort Augustus también salen algunas de las excursiones en barco sobre el Lago Ness. Son de las más largas y además creo que algunas empiezan antes de atravesar las esclusas por lo que debe ser una actividad atractiva para hacer.

Como eran ya algo más de la una y media de la tarde, decidimos buscar un sitio donde comer y lo hicimos en The Lock Inn, que tenía unas fantásticas reseñas. Nosotros no podemos más que decir que nuestra experiencia fue del todo buena.
La ensalada de queso de cabra: francamente, por 11 libras, que te den un rulo de queso de cabra, con 4 hojas de lechuga no parece que sea lo más apropiado. Tampoco la tartaleta de salmón que tenía un montón de espinas, y qué decir de los dos platos de Fish and chips, que si bien estaban buenos por estar frescos, la realidad es que se les había olvidado por completo ponerle sal. No tenía sabor alguno pero yo tenía tanta hambre que lo comí todo sin protestar.



Después de comer, dimos un paseo por el borde del Canal de Caledonia, donde se encuentra uno de los tramos más interesantes del sistema de esclusas.
Estas esclusas permiten que los barcos salven el desnivel entre el lago Ness y el canal, y verlas en funcionamiento es casi hipnótico. El agua sube y baja, las compuertas se abren y cierran, y las embarcaciones avanzan lentamente. Es una obra de ingeniería del siglo XIX, diseñada por Thomas Telford, que sigue funcionando hoy en día y conecta la costa este y oeste de Escocia.

El paseo por el canal es muy agradable, con bancos, miradores y pequeños jardines. Es fácil quedarse un buen rato observando el movimiento del agua y el ir y venir de los barcos. Fort Augustus no es solo una parada técnica en la ruta del lago Ness: es un lugar para disfrutar con calma.

Cerrando el círculo sobre el lago Ness. Carretera A82.
Después de nuestra parada en Fort Augustus, retomamos la ruta por la carretera A82, pero esta vez cruzamos al otro lado del lago para regresar a Inverness por la orilla este, cerrando así el círculo completo alrededor del lago Ness.

Este tramo es menos transitado que el de la orilla oeste, pero igual de impresionante. La carretera serpentea entre colinas suaves y bosques densos, con vistas constantes al lago que aparecen entre los árboles. Es una ruta más tranquila, con menos pueblos y tráfico, lo que permite disfrutar del paisaje con calma.

Pasamos por lugares como Foyers, donde se puede hacer una parada para ver la famosa Foyers Falls, una cascada escondida entre el bosque que merece una caminata corta. También cruzamos por Dores, un pequeño pueblo con una playa de piedras desde donde se tiene una de las vistas más amplias del lago Ness.
La carretera va ganando altura en algunos tramos, ofreciendo panorámicas espectaculares del lago y del paisaje de las Tierras Altas. El sol, que seguía jugando al escondite entre las nubes, nos regaló momentos de luz dorada sobre el agua, perfectos para cerrar el día.

Nos encontramos con una granja de alpacas, que nos llamó la atención por la rareza, y después de esto descubrimos que no es tan raro encontrar granjas así en Escocia ya que vimos unas cuantas más.


Un paseo por Inverness.
Y a no paramos más hasta llegar a Inverness, donde dejamos el coche aparcado el parking reservado para nosotros en el apartamento y fuimos caminando hasta el centro, ya que lo teníamos justo al lado.
Nos dio pena no poder entrar en la Librería Leakey, que además la teníamos muy cerca de nuestro apartamento. Se trata de una tienda de libros de segunda mano, ubicado en una iglesia gaélica del S. XVIII que es considerada por muchos la más bonita de las Highlands. No pudimos entrar porque nuestra primera intención habría sido visitarla el día anterior, pero como llovió tanto decidimos no hacer nada. En el día de hoy estaba cerrada.

Dimos un paseo por las calles del centro de la ciudad, entramos en algunas tiendas, vimos el castillo desde la calle de enfrente, para verlo desde una buena perspectiva.

Decidimos entrar a tomar unas cervezas en el Lauders mientras vimos terminar el Open de tenis de Irlanda y la entrega de premios.

Cenamos en el Black Isle Bar unas pizzas y unas cervezas. Este local si lo podemos recomendar totalmente, tanto por el trato, la tención y desde luego por la calidad de las pizzas y de la cerveza local y artesana.

Tocaba volver al apartamento y dar por concluido el día, ya que teníamos que descansar porque el último día de esta primera parte del viaje estaba a punto de comenzar.
Decimos poner el despertador a las 7.15 de la mañana y desayunar sobre las 8. No es que tuviésemos mucha prisa, pero alguien, por no decir varios se habían enamorado de una vela que había en el apartamento con un olor increíble y tras investigar vimos que se vendía en una tienda de Inverness. Así que antes de irnos teníamos que pasar por allí y hacernos con ella.

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