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Día 9
Diario Uganda en 14 días

En busca de los leones trepadores, Ishasha (Uganda)

Ishasha es un sector del Parque Nacional Queen Elisabeth, en Uganda, que hace frontera con la República Democrática de El Congo, donde los leones han adquirido la habilidad de subirse a los árboles. Esto ocurre en todo el parque Nacional Queen Elisabeth, pero quizá en Ishasha sea donde más habitualmente se pueden encontrar. Esto se debe a la elevada humedad del terreno, que hace que los leones, intenten aislarse de ella subiéndose a los árboles.

Esto solo ocurre aquí y en el Lago Manyara en Tanzania. Nosotros habíamos buscado ese león en Tanzania, pero no lo llegamos a encontrar. Así que hoy nos enfrentábamos a este día con muchísima ilusión. Ver un león subido en un árbol no es algo habitual.

¿Podríamos verlos en el día de hoy? ¿Nos pasará como en el Lago Manyara y esta vez los leones no se nos mostrarán? Crucemos los dedos y dirijámonos hacia Ishasha, en el borde más al sur del parque Nacional Queen Elisabeth.

El amanecer en Enganzi Lodge de Queen Elisabeth National Park.

Todavía no había salido el sol totalmente cuando salimos a desayunar. Desde nuestra cabaña con vistas al Parque Nacional Queen Elisabeth hoy sí se veía una gran actividad en el parque. Había elefantes por todos los lados y era maravilloso verles, aunque en la distancia, desde nuestra altura al borde de la colina, como paseaban por el parque. Grandes manadas de elefantes que se movían poco a poco por el parque.

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Yo no creía que desde nuestra posición en el parque pudiésemos ver en el valle ningún animal. Algo similar, pero al contrario, fue lo que me ocurrió al llegar al Cráter del Ngorongoro en Tanzania, ya que creía que desde nuestra posición en el hotel, o en cualquiera de los miradores, veríamos animales y no fue así. Era tanta la altura que era imposible divisar nada. Por eso, aquí, creí que sería lo mismo. Pero aquella mañana cuando me asomé a la terraza de la habitación me quedé perpleja. Que bonito se veía el parque y eso que estaba muy nublado, pero aún así las imágenes era maravillosas.

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Del Enganzi Lodge al Sector Ishasha de Queen Elisabeth NP.

Abandonamos con mucha pena el Enganzi Lodge, con esas vistas que tanto nos habían sorprendido y con la piscina que tantos buenos momentos nos había dado. Nos dirigíamos a la zona más al suroeste del parque Nacional Queen Elisabeth, haciendo frontera con la República Democrática de El Congo. Allí, nuestra principal intención era buscar los leones trepadores, que no solo son característicos de Ishasha, sino que tienen algo poco común y es que las melenas de los leones tienen un color negro, algo que tampoco habíamos visto hasta ahora.

En el camino hacia la entrada de Ishasha, llamada Katookye Gate, nos dio imágenes bonitas. Con estas vistas te das cuenta de que realmente los parques no son sitios cerrados, los animales salen y campan a sus anchas por todos los sitios, pero también saben cual es el territorio donde más seguros se encuentran y por eso no es habitual verles en pleno pueblo o en plena ciudad.

En nuestro camino hacia la entrada de Ishasha, en esos más de 80 kilómetros y algo menos de dos horas, vimos y vivimos imágenes como estas, donde lo mejor fue cuando nos vinieron a recibir los elefantes. Esos elefantes que ya nos habían dado la bienvenida al parque Nacional Murchison Falls y a Queen Elisabeth National Park. Era nuestro mejor anfitrión en Uganda.

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Colobo blanco y negro

Mañana de rastreo de los leones trepadores en Ishasha.

Nada más acceder al parque por la Katookye Gate nuestros guías ven huellas de león. ¡Qué fantástica noticia! Las huellas eran lo suficientemente recientes como para que pudiésemos  intentar encontrarlos. Para analizar todos los datos de las huellas mejor, los dos guías se bajan del coche y estudian el entorno. Al rato continuamos la marcha. Perdemos las huellas así que se entiende que los leones han abandonado el camino en esa posición, y nos adentramos un poco en el campo, para ver si estaban escondidos tras alguno de los arbustos. Pero todo lo que encontramos fueron impalas que nos observaban al pasar.

Algo único en Ishasha: un perro doméstico.

Volvemos de nuevo al camino, y continuamos mirando hacia todos los lados, buscando algún nuevo rastro de los leones. Las imágenes que veíamos desde la altura, del valle del río Ntungwe eran increíbles y nos hacía detenernos a cada paso.

Cuando tuvimos suficiente continuamos en busca del león, pero lo que encontramos fue algo aún más sorprendente. Nunca en todos los años que nuestros guías han estado en activo y ya son muchos, habían presenciado algo en un parque nacional igual: un perro doméstico ¿Qué haría aquí? ¿Cómo habría llegado? ¿Cuanto duraría en un territorio como este? Se le veía agotado, sediento y aguardaba bajo la sombra de un árbol. ¿Qué sería de él? Estas son todas las preguntas que nos hicimos y que no tuvieron respuesta. Hasta nuestros guías le sacaban fotos porque era algo fuera de lo común.

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Los paisajes de Ishasha.

Según continuábamos con nuestro safari por Ishasha y con la búsqueda de los leones trepadores (o los leones sin más), las imágenes cada vez son más bonitas, el paisaje es increíblemente bello, pero si miramos hacia el otro lado vemos los grandes territorios quemados.

Gilbert nos explica que esto no es más que para renovar el terreno, renovar la vegetación y que esta salga más fuerte. No se, puede ser que esto sea así, ya lo hemos visto en otros países, pero también empecé a pensar, que tanto terreno quemado no era bueno para la permanencia de animales, y que no me extrañaría nada que «nuestros leones» estuvieran a estas horas en el Congo, huyendo de las quemas.

Dicen que estos incendios controlados son buenos para la fauna, ya que así tendrán más que comer, pero yo no lo acabo de ver claro. Puede que sea verdad pero no lo acabo de entender, viendo lo que estábamos viendo allí.

Eso sí, donde no había zonas quemadas, el paisaje era como a mi me gusta, lleno de colores y de animales. ¿Sabéis que es lo que más me atrae de África, de los paisajes africanos? Cuando ante ti tienes un paisaje impresionante, con ríos, vegetación de todos tipos, muchos colores, y además, un montón de animales conviviendo con normalidad. Todo ello, en la misma escena. Es tan increíble, que hace que quieras ver esto una y otra vez, y por eso repetimos y regresemos una y otra vez. África engancha.

Comiendo con vistas: Ishasha River Camp 2

Buscamos un sitio donde poder comer con tranquilidad. Habíamos llevado una caja de pic nic para comer, pero no hay muchos lugares dentro de los parques nacionales donde esté permitido bajarse del coche. Ese sitio, dentro del Ishasha es en el Ishasha River Camp. Aquí encontramos una zona habilitada para hacer pic nics, con algunas mesas de madera, y algunos servicios como baños. Estábamos en la rivera del río Ishasha, donde hace frontera entre Uganda y la República Democrática del Congo.

Allí, en aquella mesa, y en solitario, comimos con vistas al río, donde una manada de hipopótamos permanecía en el agua. No podía haber un lugar mejor, un restaurante mejor, que aquella mesa con vistas.

Safari de tarde en Ishasha.

Todavía nos quedaba una última oportunidad para encontrar los leones en Ishasha. No os voy a engañar, a estas alturas y viendo como estaba el parque de quemado, creía que esto no iba a suceder. Pero como la ilusión y la esperanza no se debe de perder, y como además el parque en sí era bonito y nos mostraba bonitas vistas, fuera de todo aquello que estaba quemado, pues el paseo era más que agradable y con eso debíamos conformarnos.

Unas veces la naturaleza se muestra en todo su esplendor, otras veces eso no ocurre, porque en todo safari hay una proporción de suerte, por pequeña que sea y que yo creo que esta parte es mucho más pequeña que la que depende de tener un buen guía, y esa hoy puede que no estuviese con nosotros.

Y eso es lo que pasó esta tarde, este día, que pese al trabajo intenso de búsqueda de nuestros guías no dimos con los leones trepadores, no conseguimos verles, pero nos íbamos contentos igual. Lo que tiene el ir con una buena empresa a hacer un safari, con buenos guías que lo dan todo por sus clientes, es que siempre van a intentar, por todos los medios, agotar todas las vías para que nuestro safari sea un éxito.

Gilbert nos dice que no nos desmoralicemos, aún nos queda una oportunidad más. Mañana, a primera hora de la mañana y antes de desayunar, volveremos a Ishasha. No es algo que estuviese previsto hacer, no es algo que sea habitual hacerlo, no está en el planning de viaje y al día siguiente teníamos un camino largo que recorrer. Pero estaban dispuestos a que, al menos, no nos fuésemos de Ishasha sin intentarlo una vez más. Acudir al amanecer a Ishasha, y regresar tras el safari a nuestro hotel a desayunar para continuar el camino.

Nos pareció de maravilla claro. Esto no es algo que suceda así que cada vez estábamos más contentos de haber elegido la agencia con la que fuimos.

Alojados en el Ishasha Jungle Lodge

El estar alojados en el parque, o más bien en la puerta del parque, nos permitía poder hacer lo que íbamos a hacer al día siguiente de madrugada, volver a intentar ver los leones de Ishasha.

El ecolodge elegido para pasar esta noche fue el Ishasha Jungle Lodge, muy cerca del Climbing Lion Tree House, los más cercanos a la entrada del parque. El hotel resultó ser maravilloso, como todos, y mucho mejor de lo que pueden apreciarse en las fotos, tanto de las páginas web de reservas, como de su propia página o de las fotos que os pueda mostrar yo. La verdad es que parecíamos estar en medio del parque, y nos venían a visitar sobre todo, babuinos.

Las cabañas están hechas, en parte de piedra y en parte de material de tienda de campaña. El mobiliario de madera y de bambú, y el agua es calentado con calentadores solares.

A las 6 de la tarde habíamos quedado en el hall del hotel porque venían a visitarnos los niños del orfanato con los que el hotel colabora.

Los bailes tradicionales de los niños del orfanato.

Llegó la hora de ir a recibir a los niños del orfanato que ya estaban preparados para hacernos una exhibición de bailes tradicionales. Fue todo tan emotivo que hubo quien acabó llorando. La verdad es que son momentos que solo se pueden vivir así, disfrutando de la presencia de quien más nos necesitan.

Al finalizar los bailes, entablamos conversación con ellos e hicimos una donación mientras Ana repartía chocolate que aún nos quedaba en el equipaje.

Así terminó el día y tras la cena nos fuimos a dormir ya que el madrugón que nos teníamos que pegar era considerable pero merecía la pena. Volveríamos a visitar Ishasha al amanecer.

Este es uno de los días de nuestro viaje a Uganda en 14 días. Además, forma parte del viaje compartido que realizamos con nuestros clientes. Si tu quieres hacer uno igual o parecido, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Puedes leer más información sobre este viaje, y  los precios y salidas en regular (aunque también puedes hacerlo en privado, como nosotros) en: Uganda, la perla de África.

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