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Día 7
Diario Norte de Tanzania en 15 días

El cruce del río Mara en Serengeti Norte

La gran migración es un fenómeno natural que se produce entre Masai Mara en Kenia y Serengeti en Tanzania de forma cíclica cada año. Miles de ñus, cebras, algunos antílopes y carroñeros, se mueven entre los dos parques buscando pasto fresco. Ver la gran migración es uno de los acontecimientos más singulares e impresionantes que se pueden contemplar en África. Todos los que hemos hecho un safari en alguna ocasión soñamos con poder ver La Gran Migración y, ya si les vemos cruzar el río Mara, el combo será el perfecto.

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Habíamos llegado a Serengeti Mara el día anterior. Fue un día largo e intenso, donde pasamos de vivir un amanecer en el Lago Natrón, a ir a las faldas del Ol Doinyo Lengai y a entrar en Serengeti Mara por la entrada norte. Esta llegada a Serengeti fue una de las entradas a un parque nacional africano más espectaculares que hayamos vivido.

Miles y miles de ñus, hasta donde tus ojos podían alcanzar, distribuidos por las extensas llanuras de Serengeti. No tenía esperanzas de que esto sucediese, pero el que las lluvias se retrasasen hizo que pudiésemos contemplar este singular acontecimiento. La Gran Migración nos estaba esperando.

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Viaja con nosotros

Este viaje «Gran Ruta Norte de Tanzania» se desarrolló tal y como lo estáis leyendo durante el mes de Septiembre del año 2021, en uno de los viajes que realizamos bajo el concepto «Viaja con nosotros». Desde hace años ofrecemos la posibilidad a nuestros lectores, seguidores de redes sociales y clientes de la agencia de viajes a acompañarnos. Y este fue nuestro tercer «Viaje con vosotros».

Si quieres realizar un viaje similar o parecido a este, consulta las fechas de salida regular o si lo prefieres, pídenos un presupuesto para un viaje en privado a un país que estoy segura que te sorprenderá. 

Info@viajescallejeandoporelmundo.com

Amanece en Serengeti Mara

Son las 6 de la mañana cuando suena el despertador. Me encuentro tremendamente emocionada y con ansias de empezar ya este nuevo día. Que el día anterior viésemos que la gran Migración aún en parte se encontraba en Serengeti, hacía presagiar que el día iba a traernos algo muy bueno. Por lo menos podríamos estar presente en un acontecimiento único en el mundo.

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Fue un momento increíble, porque allí, delante de nuestra tienda, contemplamos un hermoso amanecer que nos dejó sin palabras. Mirando como el día se abría paso entre las nubes y las acacias, nos dimos cuenta que no estábamos tan lejos del río Mara, que se dejaba intuir tras los árboles. Cuando nos acercamos a la «tienda restaurante», Said nos señala para que miremos en una dirección. Miles de ñus y cebras avanzaban lentamente hacia el río. Teníamos la Gran Migración delante de nosotros. Se me pone un nudo en el estómago ¿conseguiremos verles cruzar?.

Desayuno en medio de la sabana africana

6:30 a.m. Desayunamos. Durante el desayuno comentamos todo lo que llevábamos vivido hasta este momento y estamos seguros de que el día nos va a deparar algo muy bueno.

Cuando hicimos nuestro primer viaje en grupo «con vosotros», hacía ya unos años a Botswana, no parábamos de repetir que si teníamos buen rollo y si la sintonía era buena, el safari nos iba a dejar muy buenas imágenes. Y así fue. Aquí queríamos que fuese igual, así que salíamos aquella mañana con muchas ilusiones puestas, sabiendo que si la energía que trasmitíamos era buena, el parque nos iba a ofrecer algo muy bueno.

Tras el desayuno escogimos lo que queríamos meter en nuestra bolsa tipo pic nic. Que un alojamiento te haga tu bolsa a medida dentro de una serie de posibilidades es algo a valorar. Hay quien no come manzanas, por ejemplo, o que no comen pollo, dos cosas habituales en el paquete pic nic. Si te lo puedes preparar tu, siempre escogerás lo que te vas a comer y no tendrá porque sobrar nada.

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Preparamos nuestras bolsas y a las 7:00 salíamos dispuestos a recorrer los márgenes del río Mara a su paso por Serengeti, y esperar a que la naturaleza nos sorprendiese.

Las primeras imágenes de la mañana. Cruzando el río Mara.

Nos subimos al coche y empezamos la aventura. Íbamos preparados con todo lo necesario para pasar un día en el entorno del río Mara, esperando, buscando, y con la mochila cargada de paciencia para esperar por lo que veníamos buscando: ver el cruce de los ñus en el río Mara.

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Nos vamos directos hacia el río. Por el camino, los primeros animales nos salen a saludar. Un globo aerostático sobrevuela el Serengeti. Siempre quise hacer algo así. Me arrepentí de no haberlo hecho en Kenia, pero hoy en día, prefería disfrutar del Serengeti en tierra. Algún día, estoy segura, que lo haré.

Muy cerca del Kogatende Airstrip (cerca de donde está nuestro alojamiento en Serengeti Mara), hay una zona habilitada para que los coches puedan cruzar el río. Y es inevitable que surja la pregunta. Existiendo un cruce como este ¿porqué ñus y cebras se empeñan en cruzar el río con el peligro que conlleva teniendo un paso para hacerlo?

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La Gran Migración en Serengeti.

Cuando preparamos un safari la mayoría de la gente te hace siempre la misma pregunta ¿Cuál es el mejor destino para hacer un safari según la época del año? Un safari por Kenia y Tanzania se puede hacer en cualquier época del año. Si lo que quieres es ver la Gran Migración, ésta se puede ver también en cualquier mes, ya que se van moviendo en círculo entre el Masai Mara en Kenia y el sur del Serengeti en Tanzania. Puedes hacer un safari en Kenia o Tanzania sin hacerlo coincidir en ningún momento con la Gran Migración y te puedo asegurar que el safari será de 10. Nosotros así lo hicimos en nuestro primer safari, sin coincidir con la Gran Migración y la experiencia fue inolvidable.

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Ahora, si lo que quieres es hacer coincidir tu safari con este fenómeno natural, entonces te voy a dar todos los datos para que escojas cómo y dónde hacerlo.

¿Dónde está la gran Migración?

Enero – marzo (Tanzania)

  • La Gran Migración se encuentra en el área de conservación de Ngorongoro. Las llanuras de Ndutu y Salei. Es la época en la que se producen fuertes lluvias, los pastos están verdes, hay comida para todos. En esta época es cuando tiene lugar el nacimiento de ñus y cebras.

Abril – mayo (Tanzania)

  • En las llanuras del Corredor Occidental del Serengeti (Moru Kopjes y Seronera).
  • Las lluvias cesan, los pastos se vuelven secos y los rebaños emigran hacia el oeste, siguiendo las lluvias y el pasto fresco.
  • No es la mejor época para ir, dado que es cuando más llueve en Serengeti Central o Seronera, de hecho, muchos alojamientos más pequeños cierran durante estos meses, dado que el acceso por carretera se hace complicado a veces.
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Junio ​​- julio (Tanzania)

  • Es cuando tiene el lugar el cruce del río Grumeti en el Serengeti occidental.
  • Durante esta época también se produce el apareamiento.
  • Dependiendo de las precipitaciones, el río Grumeti puede ser profundo y ralentizar el cruce.

Agosto – octubre (Kenia – Tanzania)

  • La Gran Migración pasa por la reserva de Masai Mara de Kenia a lo largo del río Mara.
  • Los animales cruzan de Tanzania a Kenia y comienzan su traicionera travesía por el río Mara, donde muchos peligros les acechan.
  • Es una de las mejores épocas para viajar, pero también la más cara.
  • También lo puedes ver en Serengeti Mara, donde nosotros lo íbamos a presenciar, porque si, el río Mara recorre también parte del Serengeti y es allí donde nosotros decidimos verlo.

Noviembre – diciembre (Kenia – Tanzania)

  • Los rebaños regresan a las llanuras del Serengeti en Tanzania, comenzando en el borde noreste en noviembre y dirigiéndose hacia el sur del Serengeti en diciembre.
  • La lluvias vuelven al sur, y la Gran Migración regresa, a través de Loliondo hasta Tanzania.
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Algunos datos sobre la Gran Migración

La Gran Migración tiene lugar cuando más de 2.000.000 de animales, en su mayoría ñus y cebras, unos 700.000 antílopes y otros animales migratorios, se embarcan en un viaje circular entre el Serengeti y Masai Mara en busca de pastos frescos. Migran con las lluvias, luego allí donde están será un lugar donde en ese momento la probabilidad de lluvia será mayor.

No todos los animales migran, como los leones, leopardos, guepardos…. y por lo tanto puedes hacer tu safari fuera de la Gran Migración y verás todo tipo de animales. (Lo veréis cuando nos vayamos al Serengeti Central donde ya no estaba la Gran Migración o lo pudisteis ver en nuestro paso por Tarangire donde tampoco estaba).

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En su camino de migración recorren unos 2.900 kilómetros entre las llanuras del Serengeti Sur, y los pastos frescos de Masai Mara al norte, y después les queda el camino de vuelta. Este largo trayecto no solo es peligroso, sino que también es muy duro y agotador, y muchos mueren en el intento. De ahí que les acompañen también muchos carroñeros que se aprovechan de la desdicha de otro.

Puesto que es un movimiento migratorio y depende de la naturaleza, el cuándo se produce es una estimación y en muchos casos no es una garantía. Hay mapas que te pueden dar una orientación de por donde puede estar la gran migración en función del mes del año, pero esto solo sirve para hacerte una idea, porque la naturaleza es sabia y cambia, y dependiendo de las lluvias, puede ser que esto también cambie ligeramente.

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Nuestra llegada al río Mara

Nadie contaba con que nosotros este año pudiésemos ver la Gran Migración en Serengeti Mara, pero posibilidades sí que había. Era ya tarde y se suponía que a estas alturas del año, tendría que haber cruzado ya y estar en Masai Mara. Pero las lluvias se han retrasado, y nos ha favorecido. Todavía gran parte de los ñus y cebras permanecen en Serengeti Mara, sin saber muy bien si cruzar o no cruzar.

Dice nuestro guía que este año están un poco desorientadas. Con tanta lluvia a veces cruzan hacia Masai Mara y al cabo de unos días regresan. Todavía llueve en Serengeti, y es por ello que no saben muy bien qué hacer.

En nuestro cruce particular del río Mara nos viene a saludar un hipopótamo. Pero continuamos el camino.

Acabábamos de llegar y nuestro guía acelera el paso. Nos agarramos bien y esperamos a ver qué ocurre. No se escucha nada dentro del coche. Said se detiene. Estamos en un punto en el que un gran rebaño de ñus y cebras están al lado del río. Parece que tienen intención de cruzar.

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El punto que han escogido para ello es bastante accesible. Hay muchas grandes rocas y eso, de roca en roca, puede facilitar el cruce. No es lo que yo me esperaba de ver cruzar a los ñus a las cebras, pero no me podía quejar. Las posibilidades de verlo eran nulas y ahora mismo nos encontrábamos aquí, a punto de presenciar un cruce y acabábamos de llegar. ¡No me lo podía creer!

El pequeño cruce del río Mara

Son las 7:42 de la mañana. Acabamos de llegar al río Mara y nos sorprende con este pequeño espectáculo. Un gran rebaño de ñus están pegados al río. Se están pensando si cruzar o no. El sitio es fácil para hacerlo pero no se deciden.

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Desde este lado del río donde nos encontramos nosotros esperándoles, varios grupos de ñus se acercan. Berrean. Parece que les están llamando e incitándoles al cruce. Said hace de traductor improvisado. «Les está diciendo que crucen, que no hay peligro, que aquí a este lado se está muy bien, que se animen y que no sean cobardes». Nos reímos mucho.

Pero es cierto, la situación es para contemplarla y analizarla bien, porque es tal cual lo dice él. Las palabras de Said fácilmente se podían interpretar como la realidad de la situación.

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Un ñu salta de piedra en piedra. Llega a este lado. Da confianza al resto, que se parecen animar a saltar. Un grupo de ellos ya está en este lado. La excitación en el coche es máxima. De esperar no ver nada a ver esto nos parece todo una sorpresa y más siendo tan primera hora de la mañana.

Permanecemos medio ocultos tras unos matorrales. Los ñus no nos pueden ver ni intuir, si no se echarán para atrás. Son muy cobardes en ese sentido y cualquier indicio de peligro les hará entrar en retirada. Allí medio ocultos observamos todo el proceso. Miles de ñus se encuentran en la otra ribera del río Mara. En la que nosotros estamos, en frente, esperando, algún que otro se anima a llamarles. La estampa desde este lado se ve maravillosa.

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De repente y no sabemos muy bien el porqué, el grupo que ha cruzado, da media vuelta y regresa al otro lado. Ciertamente los animales están descontrolados y como bien decía Said, no saben hacia que ribera cruzar.

Otro pequeño cruce del Mara.

Nos cambiamos de posición. Parece ser que un poco más adelante otro grupo está decidido a cruzar. Nos colocamos en una posición privilegiada, ya que medio ocultos tras unos matorrales ellos nos nos ven a nosotros pero nosotros sí tenemos una visión más abierta del río. Y les volvemos a ver cruzar, poquitos, pero lo consiguen.

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El sitio que han escogido es muy cómodo. Casi no hay agua en el río. La mayoría es roca o arena. No entendemos porque los demás no les siguen. No se ve peligro alguno. Lugar más cómodo que éste seguro que no hay.

Y es cierto que aunque nosotros no lo veamos el peligro está ahí, y ellos son conscientes. Como este ñu, que decide regresar y en lugar de hacer el regreso cómodo lo hace metiéndose al río, justo cuando varios hipopótamos le están observando. Por el momento, de esta se ha librado y consigue llegar a tierra sano y salvo.

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Y vuelta otra vez. Los ñus que habían cruzado y ante la negativa de los demás a hacerlo, regresan de nuevo ¿Qué tendrán en la cabeza para no saber muy bien hacia donde ir? El resto del gran rebaño se aleja del río. Deciden abortar la operación, así que nosotros también decidimos continuar.

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Este pequeño cruce para mi ya era suficiente. Tener casi claro que no lo íbamos a ver, llegar a Serengeti Mara y ya de mano ver que miles de animales aún no habían cruzado. Y llegar el primer día al Mara, y en la primera media hora haber visto todo esto, era nuestro mejor regalo del día. ¿Sabéis eso de que nos habíamos levantado diciendo que la actitud lo es todo? Pues nuestra actitud es tan buena que la naturaleza nos brindaba momentos como estos.

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La gran espera

El resto de la mañana transcurre siguiendo a las grandes manadas. Y es que para eso habíamos venido hasta aquí. Para ver este fenómeno natural y para intentar ver un gran cruce del río Mara. Lo que yo no tenía muy claro es si el resto del grupo lo sabía.

Habíamos vivido momentos tan increíbles en este viaje, sin descanso, que estos largos momentos de espera me parecía que podían aburrir al grupo. Sobre todo porque tres de ellos era la primera vez que hacían un safari en África: Luis, Ana y Rosa. Normalmente siempre suelo avisar de que en los safaris hay que tener paciencia, a veces mucha, y que solo un guía sabe si debemos esperar (a veces horas) para ver algo asombroso, o si por el contrario debemos continuar el camino porque nada da signos de que algo bueno vaya a pasar. Pero eso solo lo sabe un gran guía.

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Como tengo miedo de que esto pase se lo hago saber: «Tenéis que tener paciencia. Es posible que esto os parezca aburrido, que esperar tanto tiempo viendo ñus puede parecer un horror. Podéis pensar que no habéis venido a África a esto, pero pensad que precisamente a esto hemos venido a este recóndito lugar, el más alejado de la ciudad de Arusha. Para intentar ver el cruce del Mara. Y puesto que para eso hemos venido hasta aquí no nos queda otra que esperar. Tendremos tiempo para buscar leones, guepardos, leopardos y otro tipo de animales».

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La verdad es que nuestro grupo es maravilloso. Nunca me cansaré de decir la suerte que tenemos de poder compartir estas experiencias con personas así, tan agradecidas de todo y por todo. Y es que la respuesta general fue que no se aburrían, que tan solo con ver el paisaje que tenían al frente, era ya un regalo para los sentidos. Que estaban disfrutando al máximo, aunque hubiese que esperar, porque sabían que la naturaleza es así, y que si la actitud es buena, la naturaleza nos va a regalar momentos asombrosos.

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Y es que ¿quién se va a aburrir con un grupo así? Pasamos una mañana llena de risas, disfrutando del paisaje, del entorno, del ir y venir de los ñus y las cebras. Impacientes por saber si realmente van a cruzar o no. Parece que lo intentan muchas veces. Se arrepienten, vuelven a intentarlo un poco más allá.

Un safari por Serengeti Mara

Eran las 10:30 de la mañana cuando Said decide darnos un respiro e ir a dar un pequeño paseo por la ribera del río. A ver que vemos. Seguimos viendo miles y miles de ñus y cebras, pero también muchos más animales y sobre todo un paisaje precioso, con el río como principal protagonista.

Aparecen las hienas, y no una, sino dos. Las observamos un rato.

Nos acercamos al río y a nada que observas ves muchas cosas. Hipopótamos, cientos de ellos. Cocodrilos, algunos tomando el sol. Es evidente que cruzar este río tiene mucho peligros. No es de extrañar que se lo piensen tanto.

Comiendo tras un gran arbol.

12:30 p.m. Buscamos un sitios donde comer mientras seguimos observando si los ñus se deciden a cruzar o no. Para ello nos ponemos a la sombra de un gran árbol mientras permanecemos medio tapados por algunos arbustos.

Tras este «suculento manjar» continuamos dando un pequeño paseo para que no estemos siempre contemplando al mismo rebaño y a la espera.

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Y de repente, vamos a cruzar por entre unas rocas, y… los bajos del coche pegan contra el suelo. Silencio absoluto dentro del coche. No se mueve. Estamos en medio de una especie de rio pequeño, encima de unas rocas, y el coche «encallado». Le decimos a Said que si nos bajamos. Nos pone cara de si estamos locos. Se baja él. Otro guía de otro coche viene a ayudar. Colocan unas piedras delante de las ruedas del coche. Unos movimientos bruscos y ¡listo! Hemos salido. Aunque alguna consecuencia posterior traerá. Eran las 14:30 cuando esto ocurrió y parece que nos trajo suerte.

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El Gran Momento: El Cruce del Mara

Aparcamos el coche tras unos matorrales mientras seguimos observando a un gran rebaño que está en la ribera del río. Desde la distancia, mucha distancia esta vez, les vigilamos. De repente le digo a Said… «allá al fondo. Una cebra está en el agua, se ha metido y parece que va a cruzar». Nos encontrábamos bastante lejos de ese punto. Mi corazón se pone a mil. Sabemos que si una cebra cruza, todos los ñus van a ir detrás.

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Las cebras son las listas del rebaño. La Gran Migración, aunque tiene que ver mucho con los ñus porque son más cantidad, en realidad se produce por las cebras. Las cebras tienen memoria e inteligencia como para saber por donde han de ir para buscar los pastos frescos. Los ñus por el contrario tienen una vista pésima, nada de memoria y son los tontos del rebaño. De esto se aprovechan mucho las cebras, que esperan a que algún ñu cruce para saber si hay peligro o no e ir ellas detrás. Lo dicho, son las listas. Pero cuando se cansan de esperar a veces son ellas las que toman la iniciativa, y si una cebra cruza, tened seguro que los ñus no se lo piensan y cruzarán detrás. Y eso fue lo ocurrió.

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Son las 14:45 En la distancia veo como una cebra empieza a nadar, y llega a la otra ribera. Mi corazón se vuelve loco. Tengo ganas de llorar. Said mueve el coche. Ahora si, es momento de ponerse en marcha. Ha llegado nuestro gran momento. Nos acercamos al punto donde cruzó la cebra pero muy alejados todavía. Permanecemos ocultos tras unos matorrales. No puedo evitar sacar fotos, aunque se vean todas las ramas por el medio.

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Y sí, la cebra llega al otro extremo y lo que ocurre después no se puede explicar con palabras. Los ñus se lanzan al agua y comienzan a cruzar. Nadan. El primer pequeño grupo llega al otro lado y los demás empiezan a bajar la cuesta, se meten en el agua y ni se lo piensan. Esta vez no. Esta vez todo va rápido.

15:00 p.m. Los ñus están cruzando, no paran de hacerlo. Dentro del coche no se escucha ni respirar. Estamos tan emocionados que no podemos decir ni una sola palabra.

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El cruce del río Mara: El Diario de Luis

Este viaje ha estado lleno de momentos de esos en los que las palabras desdicen y empobrecen la situación. ¿Cómo explicar lo que supuso ver a cientos de cebras y ñus cruzando el rio Mara? No se puede, porque no son solo imágenes, ni sonidos… es el olor, la inquietud, la expectación y sobre todo el convencimiento de estar ante algo único: Un espectáculo que nunca se repetirá del mismo modo.

Y también, como no, la explosión de emociones que se despertaron en nosotros. Como cualquier migración es una lucha por la supervivencia y en estos tiempos en los que miles de personas se amontonan en las fronteras con la esperanza de encontrar una vida mejor, asistir en vivo a algo así te sacude hasta lo más hondo de tu alma.

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Son las cebras las que acaban dando el primer salto al agua, seguidas por los ñus y lo que parece un simple cruce de ganado en un río se convierte en una sucesión de imágenes que te inquietan, conmueven, asustan y agitan por dentro. No sabes donde mirar. Mientras en una orilla, los ñus saltan a la corriente, en la otra, los que ya han cruzado no paran de mugir, no sabemos si para dar ánimo o para avisar del peligro.

Las crías se han separado de sus madres y siguen a la manada. Vemos sus cabecitas que sobresalen en el agua e imaginamos sus cuerpos luchando contra la fuerza de ese cauce imperturbable. La corriente en algunos tramos arrastra a los más débiles, pero el agua no es el peor de sus enemigos. Los cocodrilos esperan ansiosos a sus presas y en este momento son especialmente vulnerables.

La manada intenta mantenerse unida en el cruce, pero no todos consiguen llegar al otro lado. Una cría de ñu se ha quedado en una roca en medio del río sin saber por dónde seguir. Los cocodrilos se deciden a atacar. En sus fauces cae una cebra que no tarda en ser devorada por cuatro de ellos.

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Su cuerpo aparece y desaparece en la superficie mientras esos enormes reptiles se retuercen para descoyuntarlo. La imagen es brutal y a la vez… el Ciclo de la Vida como decían en el Rey León. No hay buenos ni malos, todos buscan sobrevivir. Aquí la vida y la muerte van de la mano, no hay una sin otra. El silencio en el coche es una muestra de respeto ante lo que tenemos delante. Por un momento hemos formado parte de un ritual que representa en sí mismo lo que somos, una pequeña parte de un todo que se autorregula sin ayuda de nadie.

Los que han llegado al otro lado siguen su camino, excepto algunos que se quedan en la orilla mirando a los que no han cruzado. Todo parece volver a la calma, pero nosotros nos quedamos ahogados en nuestra emoción.
No se puede negar la belleza de lo que hemos contemplado, ni tampoco la crueldad, ni el esfuerzo que supone mantenerse vivo en un lugar como este.

Es difícil calibrar lo lejos o lo cerca que me siento de esta naturaleza salvaje. Me cuesta saber el tiempo que duró lo que vimos, pero tengo claro lo que me durarán en el recuerdo: toda mi vida.

Luis, 7 de Septiembre de 2021

Así es como Luis, uno de nuestro compañeros de grupo, lo cuenta, y nadie mejor que él para explicar lo que vivimos aquel día en la ribera del río Mara.

El cruce del Mara en Imagenes.

Os dejo algunas imágenes de aquel día, incluido lo que sucedió cuando una cebra cae en las mandíbulas de un cocodrilo (no fue la única aquel día) y como poco a poco más y más cocodrilos se van uniendo al festín. Fue un momento muy duro el que vivimos allí, claro que nada comparable con lo que vivimos con la caza de aquel búfalo por parte de una manada de 22 leones en Botswana. Pero como bien dice Luis, es el Ciclo de la Vida, la naturaleza es así, y para que unos vivan otros deben morir.

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Todo esto ocurrió en tan solo 25 minutos y tan solo 3 de los coches que aquel día estábamos en Serengeti Mara pudimos vivir este momento único. ¿Suerte? Podemos llamarlo así, yo más bien diría que actitud, un buen guía y mucha paciencia.

25 minutos que os puedo asegurar que vividos con tanta intensidad parecían horas. Es más, no sabía que habían sido 25 minutos tan solo. Lo se por la secuencia de fotos y el tiempo transcurrido entre la primera y la última. Pero sin este dato, si me preguntas cuanto tiempo estuvimos allí, te diría que más de una hora seguro. Demasiada información, demasiadas imágenes impactantes en tan poquito tiempo.

Safari al atardecer por el río Mara.

Ahora sí. Habíamos vivido un momento único. Una experiencia que para vivirla hay quien pasa días en Serengenti Mara o en Masai Mara y aún así no la llegan a vivir. Nosotros teníamos tan solo un día completo, y si no veíamos nada, lo intentaríamos de nuevo a la mañana siguiente.. Así que con tan solo un día disponible, haber vivido esto, es como un gran regalo que nos ha brindado la naturaleza.

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Con toda la tranquilidad del mundo invertimos las últimas horas de luz, en dar un largo y tranquilo paseo por Serengeti Mara, y dejar, simplemente, que la naturaleza nos mostrase lo mejor de ella, lo que quisiese, sin buscar nada, sin rastrear nada… simplemente contemplando lo que se nos pusiese delante. Y se nos puso mucho.

Y hubo muchos momentos de risa, como cuando Carmen, en uno de esos despistes suyos, indicó la presencia de un rinoceronte. Said para el coche en seco. Le extrañaba, pero paramos, buscamos, y no era un rinoceronte, era un hipopótamo. A lo que ella contesta «claro, un rino». Nos partimos de risa, pero es que esto no queda aquí, porque esta equivocación tuvo consecuencias: Primero en no volverle a hacer mucho caso en sus avistamientos, y segundo porque tanto Ana como yo, nos equivocamos varias veces en el nombre de hipopótamo, que que continuamente le llamábamos «Rino».

Rodeados de la Gran Migración

Said conduce y en medio de una de esas llanuras del Serengeti para el coche. Y nos dice: «Ahora esperamos». ¿Y esperamos a qué? Preferimos no preguntar. Estaba atardeciendo. El sol aparecía ya muy bajo y pensamos que sería el lugar donde veríamos el atardecer. Pero no. Lo que estábamos haciendo allí era esperar por otro momento de esos que hay en este viaje y que jamás olvidaremos. En cuestión de minutos nos vimos rodeados de La Gran Migración.

Aquí ya no había fotos. Aquí sólo nos tocaba disfrutar de ver un 360 grados de ñus hasta donde nuestra vista conseguía alcanzar.

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Noche en Under Canvas.

Relajados regresamos a nuestro lodge, El Under Canvas, en el que el día anterior el recibimiento no había sido el mejor. Nos esperaba una sorpresa. Por un lado, por lo que nos había pasado y la confusión de alojamiento, nos invitaban a dos botellas de vino. Y por otro lado, el día amenazaba lluvia y tormenta así que no había mucho tiempo que perder.

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19:15 p.m. Nos duchamos rápidamente, avisamos para que nos fuesen a recoger (no se puede salir solos de las tiendas en plena noche por seguridad) y nos fuimos a tomar nuestro vino a la luz de la hoguera.

No tardamos mucho en tener que cubrirnos ya que empezó a llover. Y lo hizo con intensidad. Durante la cena sabíamos que éramos la comidilla del hotel. Porque éramos los únicos que habíamos vivido El Cruce del Mara.

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Brindando por días como este y por un equipo único.

El día había sido intenso, y no paraba de llover ¿Qué nos depararía el día siguiente con tanta lluvia? Cambiábamos de parque, bueno, de parque no, de zona. Nos íbamos a Serengeti Central, a Seronera, sabiendo que lo que habíamos vivido había sido algo único y especial.

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