Último día de viaje por Banff y el Lago Minnewanka
Este era nuestro tercer día en Banff, o bueno, el cuarto si tenemos en cuenta el día que hicimos la Icefield Parkway parando en los principales miradores, ya dentro del Parque Nacional Banff.

En nuestro primer día completo en Banff, habíamos visitado, por la mañana, el Lake Louise; El Segundo día lo dedicamos al Lake Moraine, y hoy teníamos un día, en sí libre, pero no tanto. Hoy visitaríamos el Lago Minnewanka, pero además habíamos dejado este día un poco más a nuestro aire, para hacer las últimas compras en Banff antes de empezar el camino de vuelta a casa.
Somos Agencia de Viajes con Licencia AV.240.AS.
Todo lo que se publica en este blog se ofrece de forma totalmente altruista, y basado en nuestra experiencia personal.
Confeccionamos viajes para «nuestros viajeros» de la misma manera que lo hacemos para nosotros, totalmente personalizados para cada caso y en algunos casos con una guía de viaje, similar a lo que veis aquí pero totalmente personalizada para cada viajero y actualizada.
Si necesitáis que os ayudemos con la planificación del viaje, no tenéis más que poneros en contacto con nosotros a través del correo
info@viajescallejeandoporelmundo.com
o través del formulario de contacto de la web. Os responderemos lo antes posible. ¡Feliz viaje!
Mis mapas de viaje.
Como siempre, elaboro un mapa de viaje en el que pongo todos aquellos puntos que me parecen interesantes y que me ayudan, tanto en la planificación del viaje como, una vez en destino, con la visita a puntos de interés que me llaman la atención. Colocamos también restaurantes y tiendas, que nos viene bien a la hora de seleccionar qué vamos a comer o cenar ese día.
Os lo dejo aquí y recordad que está configurado a capas, por lo que podéis eliminar capas, como la de restaurantes o rutas, y así os quedará un mapa más limpio.
Y mi guía de viaje a Canadá (y Glacier N.P) en 18 días para que os sirva de base de organización.
Nuestra última noche en Canmore.
Empezaba, por tanto, nuestro último día completo de viaje y comenzaba bien. En principio no habíamos puesto el despertador. Es la última noche que pasábamos en Canmore, pero no la última de viaje. Hoy dormiríamos en Calgary, en un hotel al lado del aeropuerto ya que nuestro vuelo sale muy temprano por la mañana. Bueno, temprano no, a las 9:30, pero tenemos que estar sobre las 6 de la mañana para entregar el coche, hacer el check in en el aeropuerto, ya que al igual a la ida no lo podemos hacer on line, y pasar todos los controles.
No pusimos el despertador pero a las 8 estábamos todos despiertos. Una ducha, un desayuno tranquilo y preparamos los bocadillos para el picnic con los huevos que nos había sobrado y con una lata de conservas de salmón que olía a gloria. Comeríamos todo lo que nos había sobrado de días anteriores y nos desharíamos ya de la nevera de corcho que nos había acompañado todo el viaje.
Visita al Lago Minnewanka en Banff National Park.
A las 11 de la mañana llegamos al Lago Minnewanka, el lago más alto de Canadá.


Este es otro de esos puntos en los que puede ser complicado aparcar. Es un lugar cercano a Banff, donde las familias van a pasar el día. Tiene muchos servicios, muchas zonas de playa, y muchas cosas para hacer. Teníamos claro que era posible que no consiguiésemos aparcar, pero últimamente la buena suerte nos estaba acompañando, al menos en lo que a aparcamientos se refiere, y justo cuando llegábamos y pese a que había cola para aparcar, salió un coche de justo donde estábamos nosotros.
Dimos un largo paseo por los alrededores del lago. Lo justo para darnos cuenta que efectivamente, el lago Minewanka, es un lugar muy turístico, muy frecuentado y con mucha actividad. No es de extrañar que tengan buses habilitados para llegar desde Banff.
A estas horas de la mañana, el sol ya calentaba y aunque estaba muy nublado, el bochorno y el sofocante calor se hacía notar.

Teníamos el sol a contraluz, y con esas nubes y esa neblina que había, lo hacía todo aún más bonito y especial. Sacamos unas fotos, nos sentamos en unas mesas de picnic, estuvimos un rato a la sombra y decidimos ir a tomar algo a uno de los bares que vimos al inicio del lago.
Tenía todo muy buena pinta y buenos precios para donde estábamos pero no había sitio donde sentarnos, así que seguimos la ruta y nos fuimos hacia Two Jack Lake.
Two Jack Lake en Banff National Park
Two Jack Lake es una extensión del Lago Minnewanka, y al igual que este tiene también mucho turismo familiar. También, al igual que el Minnewanka, tiene dos de las sillas rojas características de Canadá, ubicadas en aquellos sitios que más interés, o donde la imagen que se ve, es de las mejores del país.

Two Lakes, tiene, además, una península en su lado derecho, que lo hace más especial y bonito aún, si cabe.
Seguimos el camino hacia Banff, donde queríamos hacer alguna compras pero sobre todo tomar algo fresco.

Un paseo por Banff
Aparcamos en el parking gratuito de la estación del tren donde pese a lo que parecía en un principio, aparcamos sin problema.
El sol seguía pegando fuerte y aunque estaba nublado se hacia notar. La temperatura a estas horas del medio día superaba los 30 grados.
Entramos en una cafetería-heladería, Little Wind.
Hicimos algunas compras, pero tampoco nos pudimos entretener mucho porque así, entre una cosa y otra, pasaba ya de las 2 de la tarde. Nos metimos en el coche y nos fuimos a Bow Valley, con intención de comer en alguna de sus áreas de picnic y hacer, después, un último intento para ver osos, o algún otro animal. Hasta este momento, Banff, solo nos había enseñado ardillas y patos.
Un nuevo intento de ver osos en Banff
Comimos en un área de picnic al inicio del Bow Valley Parkway, y después, muy despacio, recorrimos la carretera. Pero lamentablemente no vimos nada, tampoco esta vez. Al llegar a la altura de Jhonston Canyon, donde hay una rotonda de acceso, dimos la vuelta. Y tampoco en la vuelta tuvimos suerte. Eso si, hicimos una parada en donde el paisaje era precioso. Por algo tenía este punto anotado como uno de los mejores miradores de todo el Bow Valley Parkway. Es el Backswamp Viewpoint.

Nos quedaban aún algunas paradas en Banff que queríamos ver antes de poner rumbo hacia Calgary, y aprovechamos el camino de vuelta para hacer dos pequeñas paradas.
Las Bow Falls de Banff
Una en las Bow Falls. Parece mentira que exista este remanso de paz y esta imagen de postal dentro del propio Banff. Y da igual que hubiese mucha gente, porque el lugar lo merece y destaca, sobre todo, por el contraste que existe con la cercanía de la gran ciudad.

El hotel Fairmont de Banff
La segunda parada la hicimos delante del hotel Fairmont. Este hotel es espectacular y merece una parada por si solo. Teníamos intención de entrar y tomar un café, al menos, para de esta forma echar un vistazo. Pero no encontramos aparcamiento disponible, y por tanto la parada fue muy rápida.

Así, nos despedimos de Banff y directamente nos fuimos hacia Calgary. Aún nos quedaba algo más de una hora para llegar y queríamos hacer la última parada en un Walmart. Nos gusta siempre llevarnos algunas cosas, la mayoría de comer o de cosmética, y siempre hacer una parada así.
La llegada a Calgary. Alojamiento al lado del aeropuerto
Llegamos al hotel pasadas las 7 de la tarde. Escogimos un hotel cercano al aeropuerto de la cadena Best Western. Y fue todo un acierto. Habitación grande con cama enorme y muy cómoda, donde además teníamos una mini cocina con microondas y una cafetera, que nos vendrían muy bien para hacer el desayuno. El problema es que esta cafetera ya la conocíamos del año pasado en Las Vegas, y sabíamos que el café era infumable. No obstante, probamos, pero una vez más se fue por el fregadero.

Mala experiencia en el Tom Hortons.
Teníamos que levantarnos a las 5 de la mañana, así que escogimos un Tim Hortons cercano para cenar algo rápido. Se trata de una cadena de cafeterías muy conocidas en este país, y que las fuimos viendo por todas partes. Ya habíamos entrado en uno en Banff y nos había parecido que tenían cosas para comer bastante bien. Como los hay en cada esquina nos fuimos hacia uno de ellos que nos quedaba muy cerca y nos pasó algo de lo más surrealista.
El Tom Hortons cierra a las 10 de la noche. Eran las 8 de la tarde cuando llegamos. Estuvimos un rato mirando las pantallas porque a diferencia de otros sitios, son pantallas en las que el menú va cambiando y no éramos capaces de ver lo que tenían para comer y escoger. Así que teníamos que esperar a que volviese a salir el menú en la pantalla.
Salimos un rato del local con intención de irnos a otro sitio pero nos costaba encontrar algo que no supusiese mucho trayecto en coche. Cuando decidimos regresar, teníamos la puerta cerrada. Había dos personas comiendo en una mesa, y otro chico que llegó y se quedó tan frío como nosotros, al ver que la puerta estaba cerrada, que había gente dentro, que cerraban a las 10 y que no nos dejaban entrar.
Cenando en el Wendys.
Esto fue la señal para irnos y así lo hicimos. Vimos un centro comercial no muy lejano, donde además de un Tim Hortons, que ya decidimos no probar, también había un Wendys. Habíamos tenido una buena experiencia en el Wendys de Las Vegas, hacía ya un año atrás y nos pareció una idea genial para terminar el viaje.

Unas ensaladas Cobbs, un par de hamburguesas, patatas y limonada para todos, 37 euros al cambio. La cena más barata de todo el viaje. Y yo encantada, porque la ensalada Cobbs, después de estos dos últimos viajes por esta zona, se ha convertido en mi favorita con diferencia.
Dimos así por concluido el día, aunque no el viaje. Nos quedaba una dura vuelta a casa aunque aún no lo sabíamos.
Mi video de Youtube.
Si prefieres verlo a leerlo, aquí te dejo mi video publicado en mi otro canal de Youtube.
DÍA 17: EL REGRESO. CANCELACIÓN DEL VUELO Y CAIDA DE MICROSOFT.
Nos levantamos cansados pero felices. Empezaba la vuelta a casa. Eran las 5 y cuarto de la mañana cuando sonó el despertador. Por la ventana, una impresionante puesta de sol hacía que el madrugón fuese mucho mejor. Una de esas salidas de sol que no esperaba ver en Canadá, con el solo rojo, encendido, y vibrante en el horizonte.
Cargamos todo nuestro equipaje en el coche y pusimos rumbo al aeropuerto. La devolución fue muy rápida. Simplemente seguimos las indicaciones que nos habían dado la propia compañía y aunque inicialmente parecía que a esa hora no estaría abierta la oficina y que tendríamos que dejar las llaves en la caja que habilitan para ello, había ya operarios registrando las devoluciones. Fue muy rápido todo y en menos de un cuarto de hora estábamos en la cola de facturación de Porter.
La caída de Microsoft y el inicio de nuestra aventura de vuelta.
Ahí empieza nuestro problema. Nos enteramos que ha habido una caída a nivel mundial de Microsoft por algún fallo en una actualización y que el mayor problema se ha dado en Norteamérica, donde se han paralizado los vuelos.
En las noticias leemos que en España también están afectados, pero que, aunque hubo un caos inicial, los vuelos, aún con retraso están saliendo. El problema es que hay que hacer todas las gestiones manuales y eso lleva más tiempo.

Porter, la compañía que opera el vuelo de CALGARY a Montreal en este caso, no tiene impreso el Manifesto y por tanto tampoco lo pueden hacer manualmente. Pero eso no es el único problema, según ellos tienen todo el sistema caído y por tanto, aún teniendo todos estos datos, no podrían volar.
La cancelación de nuestro vuelo a Montreal.
A las 10 de la mañana, media hora después de que nuestro vuelo tuviese que haber salido, nos informan que finalmente el vuelo va a será cancelado. Añadir además que el vuelo nunca ha salido en los paneles de información del aeropuerto, y que es muy frustrante ver como el resto de las compañías, poco a poco y con retraso, van sacando sus vuelos, pero Porter, no.
Ahora mismo nadie da una solución salvo esperar. Porter se lava las manos. Si tenemos que quedarnos uno o dos días más ellos no se hacen cargo de nada. Air Transat, con quien realmente emitimos el vuelo, dice que son ellos quien se tienen que encargar, así que aquí todos se lavan las manos y nadie da soluciones a nada.

A estas horas, las 11:15 de la mañana, siguen saliendo vuelos, menos los de la compañía Porter.
Quedaban unos 10 minutos para la una de la tarde, se ve movimiento en las ventanillas de facturación de Porter y volvemos para allá. El vuelo que va a Toronto va a salir y a salir en hora: 13:45. Empezamos otra vez a presionar para que nos metan en el vuelo de Toronto, para desde allí enlazar a Montreal y llegar a tiempo para nuestro vuelo a Madrid. Teníamos toda la información de Amadeus y con eso volvemos otra vez a intentarlo.
Esta vez, la chica de información intentó contactar con un superior en Porter y les dicen que Air Transat tiene nuestro vuelo protegido y que no pueden hacer nada, que nos han reubicado pero no nos dicen en qué vuelo.
La reubicación de nuestro vuelo de vuelta.
De la misma manera que no enviaron notificación de cancelación del vuelo en ningún momento y nos mandaban a casa o al hotel porque el vuelo estaba cancelado, de la misma manera nos decían que nuestro vuelo estaba reubicado pero no nos decían cual era la reubicación ni tampoco nos llegaba correo de ello.
Volvemos a ponernos en contacto con la central de Air Transat en Canadá que nos dice que vayamos al aeropuerto porque no les consta cancelación ninguna y que nuestro vuelo va a salir. Todo parece tan surrealista que cuesta creer que esto pueda pasar. Llevamos más de 10 años con la agencia, ni se la cantidad de vuelos que hemos gestionado y jamás habíamos vivido una situación similar.

Y de repente, el vuelo sale
Cuando estábamos hablando con Air Transat y no nos habíamos movido de nuestro sitio, acampados entre los mostradores de Porter, una de las responsables llama a Rubén y le dice que nos vamos. Ni sabemos a donde, si a Toronto o a donde. Pensábamos realmente que nos íbamos vía Toronto, porque supuestamente el vuelo a Montreal está cancelado, pero nos da las tarjetas de embarque de nuestro vuelo original, que ponía hora de embarque las 8:50 cuando ya eran las 13:00 y nos dice que vayamos a la puerta de embarque A20.
Pasamos los controles muy rápido porque pasamos por la zona para los que van mal de tiempo y corrimos, sí, si, corrimos porque en los paneles acababa de aparecer el vuelo a Montreal con salida a las 13:00. Llegábamos tarde. ¿Cómo podíamos llegar tarde si nos acabábamos de enterar de que nuestro vuelo volvía a estar operativo? ¿Y si nos hubiésemos ido a casa como nos mandaban al principio quién nos habría informado de que el vuelo iba a salir cuando jamás nos notificaron nada por ninguna vía?

Efectivamente, el vuelo no salió a las 13:00, ni tampoco a las 13:40 como salía después en la pantalla. Pero al menos nos tranquilizaba ver que un vuelo de Porter, vía Toronto, había despegado. Al menos el sistema ya lo tenían operativo. Solo quedaba esperar.
En la puerta de embarque nos encontramos con un piloto de Porter español. Él volaba hoy, como cliente y no como piloto, a Toronto. Fue muy amable con nosotros, y tras enterarse nos dice que es probable que después del suyo, salga el nuestro.
Un nuevo susto con el vuelo de Porter
14:30: Ha desaparecido nuestro vuelo de las pantallas, lo que puede ser un al presagio de nada bueno. Volvemos a la puerta de embarque. Nos dicen que en principio vamos a salir, pero que el avión no tiene nada, que volaremos sin comida a bordo. Y yo pienso: al fin y al cabo a la ida no es que nos diesen mucho. Un vuelo de 5 horas en las que nos dieron unas almendras saladas y una bebida no es que sea que el avión, el vuelo, o la compañía vaya equipada o sean muy esplendidos.
Y llega el embarque
Por fin, embarcamos a las 15:00. Somos 14 personas en el vuelo. No me extraña, ya que la mayoría se quedó en tierra al haberlos mandado de vuelta a su casa y como todo fue tan rápido es posible que no les haya dado tiempo a llegar. Sobre todo si el atasco en CALGARY era similar al que vivimos ayer en la entrada.

Pedimos cambiarnos a salida de emergencia, porque en el vuelo de vuelta este tramo de 5 horas con Porter fue un calvario. Nos dicen que sin problema una vez hayamos despegado y estemos en posición horizontal. Al menos el vuelo lo haremos cómodos.
Y efectivamente, no tenían mucho que ofrecernos salvo algo de agua y en mi caso unas gominolas.
Menos mal que, por una vez, ya que no lo solemos hacer, pero en vistas a que no nos diesen más que unas almendras en este vuelo habíamos comprado algo para el camino.

Escala en Montreal.
Aunque en un principio nuestra escala en Montreal era larga, muy larga, y nos habíamos planteado incluso ir a dar un paseo por el centro de la ciudad, la realidad fue, que después de todo lo acontecido, y gracias a esta escala tan larga que teníamos en un principio, llegamos con tiempo suficiente para coger el vuelo de Montreal a Madrid, sin incidencias.
Es más, nos dio tiempo incluso, a gastar los últimos dólares en un bocadillo para cada uno.

Día 18: LLEGADA A MADRID Y UN NUEVO CALVARIO NOS ESPERA
Pero el drama no termina aquí.
Hice todo el vuelo durmiendo, como es normal en mí. Al llegar a Madrid, nos espera una nueva noticia. La maleta de Rubén no ha llegado.
Nos dirigimos al mostrador de reclamaciones, y allí, lo primero, tuvimos que reclamar la maleta perdida.
No podíamos perder tampoco mucho tiempo porque aún teníamos que coger el tren de vuelta a Asturias, y no íbamos precisamente muy sobrados de tiempo.
Eso si, al no llegar la maleta de Rubén, mi viaje hasta la estación de tren fue comodísima, ya que solo tuve que cargar con mi mochila, mi maleta la llevaba él.
El tortuoso trayecto en tren de vuelta a Asturias.
Y todavía quedaba algo más que nos podía pasar. El tren que nos llevaba de Madrid a Asturias tuvo una avería. Esta avería hizo, que, primero desconectasen el aire acondicionado. Estábamos en plena Castilla León, a finales del mes de Julio metidos en un vagón de metal. No os podéis imaginar como empezó a subir la temperatura.
Se desconectó el aire acondicionado, la electricidad y finalmente, desconectaron la luz.
El tren avanzaba lento, muy lento, y por tramos permanecíamos parados un rato. Parece ser que uno de los motores no funcionaba.
Un trayecto que lleva poco mas de dos horas y media, nos llevó casi 5. Pero lo peor fue el trato recibido.
La situación crítica que se desató
La alta temperatura que se alcanzó dentro del tren hizo que empezásemos a deshidratarnos. La mayoría de la gente llevaba algo de agua, pero no tanta para sobrevivir a esto. En las paradas, no nos permitían abrir ventanas ni puertas, con lo que no había aire suficiente, y las personas mayores empezaron a desfallecer. Además, no había agua en el tren, o si la había ya la habían consumido toda.
El siguiente problema llegó cuando una de las paradas que hizo el tren, lo hizo dentro de un túnel, y ahí hubo mucha gente que empezó con ansiedad, y a querer bajarse del tren. Parada que se hizo con la temperatura tan alta que teníamos y totalmente a oscuras. La situación era, cuando menos, muy alarmante.
Y por fin, llegamos a casa.
Finalmente, conseguimos llegar, pasadas ni se las horas que llevábamos en pie, a la estación de tren de Oviedo, donde por lo menos, tuvimos suerte de poder encontrar un taxi que nos llevase a casa. Según la taxista, se estaba celebrando un macro concierto en Oviedo, y los taxis eran escasos. Menos mal que al menos en esto tuvimos suerte.
Y aquí termina, este día fatídico, donde además, tenemos que dar las gracias, porque aún así, pudo haber sido todo mucho peor.
Un final de viaje tortuoso para un viaje que fue idílico y maravilloso y que nos dejó unas imágenes de postal y para el recuerdo. Aún así, volveríamos a repetirlo solo por todo lo que este viaje nos dio.
Nos vemos, y leemos, muy pronto, con el próximo destino.

Viaja con nosotros
Si quieres que te ayudemos a organizar un viaje igual a este o parecido, por libre o con agencia receptiva, o que simplemente te coticemos los hoteles que hayas elegido, no dudes en ponerte en contacto con nosotros, haremos de tu sueño una realidad.
Callejeando por el Mundo es un blog de viajes propiedad de Viajes Callejeando por el Mundo, agencia con licencia AV-240-AS.