Parque Nacional Bako, un paseo circular

Publicado en: Asia, Borneo, Malasia | 0

vibora parque nacional bako borneo malasia

5:00 a.m. Suena el despertador. Debe ser efecto del jet lag pero nos levantamos frescos como una rosa. Mi noche no había empezado bien. La picadura de araña que tenía en el muslo me incomodó mucho hasta que conseguí encontrar una posición en la que me encontrase lo suficientemente cómoda en la cama para poder conciliar el sueño. Me ardía la pierna y solo pensaba en que aquello no fuese a más. Llegué a pensar, incluso, en que igual, solo quizá, no me despertase al día siguiente (lo que hace la mente, la verdad, deben ser los efectos de mi aracnofobia, que pese a estar llevándolo bastante bien, efectos como este se hacían notar).

Llevé mi pequeño problema (o gran problema según se mire) con las arañas mucho mejor de lo que yo pensaba. Quizá también se deba a que en la cabaña que teníamos en el Parque Nacional Bako estaba todo tan limpio e impoluto que hasta debían fumigar, porque no era normal no encontrar ningún símbolo de vida allí dentro, viendo lo que había allí afuera. Eso sí, el estado exterior de la nevera metía miedo, y si por como estaba por el exterior no la abrías seguro que no metías las botellas de agua allí dentro. Del baño mejor no hablar, solo decir que no fui capaz de ducharme aunque la limpieza era impoluta, pero una cosa no quita la otra.

Martes, 8 de marzo de 2016

 

Amaneciendo en el parque Nacional Bako.

 

Salimos de nuestra cabaña en el interior del Parque Nacional Bako, cuando no había ninguna luz. Con nuestras linternas fuimos alumbrando el camino hasta llegar a la zona de playa. Una tenue luz empezaba a asomar por el horizonte. Ver no vimos ni un solo Proboscis, motivo por el que nos pegamos este madrugón, pero a cambio, el tiempo nos brindó un amanecer espectacular sobre la playa del parque.

amanecer en el parque nacional bako borneo malasia

amanecer parque nacional bako

Había dejado de llover. De hecho, no creemos que haya llovido en toda la noche. Ni nos despertamos por la lluvia ni el suelo parecía mostrar signos de lluvia reciente. Estábamos contentos. Parecía que el tiempo nos iba a dar una tregua. Y nos la dio.

No teníamos planificado lo que hicimos a continuación y tengo que decir que lo hicimos sin pensar y las cosas que se hacen sin pensar no suelen ser las más adecuadas, aunque tampoco nos salió mal la jugada, pero empezar una ruta, aunque corta muy intensa, al amanecer, sin haber desayunado todavía y sin ninguna botella de agua, no fue lo más prudente.

 

Tanjun Sapi al amanecer, ruta 1.

 

Paseando llegamos a la zona de acceso al trail que conduce a Tajun Sapi. Según nuestras informaciones, aquí y al amanecer, suelen verse monos proboscis. No lo pensamos ni dos veces y empezamos a caminar. Dicen que son 700 metros, pero el desnivel tan elevado, la humedad extrema y la continua subida de escaleras sin prácticamente descanso, hacen que esos 700 metros parezcan 7 km. Los metros de desnivel pesan.

senderos del parque nacional bako borneo malasia

Tampoco aquí vimos ningún proboscis ni muestras de ellos, pero la verdad es que la ruta nos gustó mucho. Eso sí parecía que no avanzábamos, caminábamos y caminábamos, ascendíamos y ascendíamos y nada, los metros no contaban. Tras un esfuerzo casi sobrehumano (también he de decir que no sabemos caminar despacio) llegamos al mirador de Tanjun Sapi, donde se ven estas preciosas imágenes del mar de china.

serpiente parque nacional bako borneo malasia

En el trayecto volví a ser consciente de que nos encontrábamos en plena selva y es que, pese a que yo no quería mirar, era inevitable encontrarte con serpientes, arañas, gusanos… además del ruido constante y ensordecedor que solo se puede escuchar en un sitio así.

serpiente parque nacional bako 1

Desde que llegamos a Bako, nuestro primer contacto con la selva en Borneo, no se me quitaba de la cabeza algo que nos había dicho un guía en el Amazonas peruano: “jamas debéis tocar ningún árbol, porque no sabéis lo que puede haber en ellos o tras ellos”, y nos enseñó lo que no se veía a simple vista, miles de bichitos pequeños, que pasaban desapercibidos, pero que, según él, eran mortales. Así que os podéis imaginar como fue mi paso por la selva. Intentando no tocar ningún árbol, y ni siquiera una hoja. Esto hizo que cada vez que tenía que apartar una rama para poder pasar, sacaba mi dedo índice y con un leve contacto con la yema del dedo, apartaba la rama. Debía parecer la más pija de las pijas en la selva de Borneo. Pero yo soy muy buena alumna y lo que me dicen una vez, me queda grabado y lo aplico. Nada de tocar árboles.

Regresamos a buen paso hacia el restaurante del parque. Ahora sí que necesitábamos desayunar, reponer fuerzas y cuanto antes salir. Queríamos hacer una última ruta antes de volver a Kuching.

desayuno parque nacional bako borneo malasia

Desayunamos como reyes, tostadas con café y piña, todo por 8.5RM cada uno.

Después del desayuno fuimos a recoger la mochila a la cabaña, dejarlas en la sala que tienen para ellas, hacer el check out y reservar el barco de vuelta para las 3 y media de la tarde.

 

Lintang Trail, ruta 11.

 

Empezamos la ruta circular Lintang Trail temprano. Eso es lo que tiene madrugar tanto, que el día da para hacer muchas cosas. El primer tramo de esta ruta es coincidente con la ruta hacia Padam Besar y Padam Kecil, que habíamos realizado el día anterior. Esta vez el tiempo se estaba portando y pudimos disfrutar de este primer tramo de una forma muy distinta a como lo habíamos hecho el día anterior. Además pudimos ver algún proboscis más. Las imágenes no tienen ninguna calidad. Recordad que mi cámara empezaba a hacer aguas, nunca mejor dicho, estaba en proceso de fallecer.

proboscis parque nacional bako borneo malasia

hembra proboscis parque nacional bako borneo malasia

Ascendimos ayudados por escaleras y por las raíces de los árboles que en muchas ocasiones hacían también las veces de escaleras por el bosque. La visión que teníamos hoy de la selva era mucho más clara que la del día anterior. Ahora sí podíamos disfrutar de las vistas, de las cascadas, de los millones de árboles y del sonido de los miles de insectos y animales que pueblan la selva.

Llegamos al punto de separación entre la ruta de Padam Besar y Padam Kecil del día anterior y cogimos la bifurcación hacia el Lintang Trail (ruta 11) justo cuando se llega a la zona más llana de la ruta.

Pensamos que a partir de este momento que ya habíamos coronado la ruta sería más llevadera y más fácil de hacer, pero nos equivocamos, la ruta seguía ascendiendo. Hoy en día creo que si la ruta se hace al revés, es decir, nosotros la hicimos en el sentido de las agujas del reloj y creemos que si se hace en sentido antihorario la ruta es más llevadera, porque si bien la primera parte sería intensa (estamos también más frescos) el resto de la ruta se haría cuesta abajo, pero nosotros lo estábamos haciendo cuesta arriba y al final solo nos quedaba el tramo de intensa cuesta abajo hasta llegar a la entrada del parque.

senderos lintang trail parque nacional bako borneo

 rios-de-hierro-parque-nacional-bako-borneo-malasia

Dicho esto seguimos ascendiendo, pasando por ríos rojos por efecto del hierro,  por selva que a veces dejaba ver el cielo y otras veces se abría para dejar pasar algunos rayos del sol que hoy sí, había salido. Aquí se pueden ver las plantas carnívoras.

Llegamos al punto en comienza la intensa bajada y decidimos apurar un poco el paso. Queríamos comer algo antes de salir y aunque sabíamos que nos daría tiempo de sobra queríamos también intentar ver algún proboscis más. La bajada fue impresionante, llena de vegetación, árboles altísimos, selva impenetrable, lo que habíamos visto hasta entonces pero elevado al 100%.

vibora parque nacional bako borneo malasai

serpiente parque nacional bako borneo

bichos parque nacional bako borneo malasia

vistas del mar de china parque nacional bako borneo malasia

Llegamos al parque para la hora de comer y hoy sí que teníamos la comida caliente y suficientes noodels para comer hasta hartarnos. Pagamos por comer 8RM cada uno con este postre incluido.

bizcocho parque nacional bako borneo malasia

 

Del Parque Nacional Bako a Kuching.

 

Ya teníamos reservada la barca de vuelta, y dicho sea de paso, también pagada. Con nuestro ticket, muy deteriorado por los efectos del agua del día anterior, nos fuimos al embarcadero. Alli esperaba bastante gente, pero en nada la barca partió hacia el pueblo de Bako. Esta vez el viaje fue muy llevadero, mucho más de lo que había sido el viaje de ida. Tardamos poco más de media hora en llegar a Bako pueblo, donde ya esperaba el bus que por 3.5RM cada uno, nos llevó de vuelta a Kuching, en viaje muy entretenido en conversación con una americana que viajaba sola, mientras su marido, desde casa, le iba reservando hoteles para el trayecto (que cosas).

barca parque nacional bako borneo malasia

Un paseo al atardecer por Kuching y una cena merecida.

 

Al llegar a Kuching nos fuimos directamente al hotel. Necesitábamos una buena ducha, con agua caliente, y en un baño decente. Volvimos al Tune Waterfront donde nos esperaba el resto de nuestro equipaje. Hicimos el check in para las siguientes noches y tuvimos que hacer un cambio de habitación. La primera habitación que nos dieron tenía problemas con el aire acondicionado y el ventilador hacía un ruido mortal. Nos cambiamos a otra sin problemas.

Tras la ducha, una buena ducha, salimos a pasear por el Waterfront de Kuching.

waterfront kuching malasia

Necesitábamos cambiar dinero y además buscar una buena conexión 3G. Habíamos comprado una tarjeta de la compañía U que no estaba resultando muy buena, si bien en Kuching sí funcionaba bastante bien, en Bako no teníamos conexión alguna.

Nos fuimos a un centro comercial situado tras el hotel Tune, donde además se encuentra, en la parte de arriba, el Topspot. Un grupo de restaurantes situados en la terraza superior del edificio, donde puedes comer marisco a buen precio.

Allí preguntamos por algún lugar para cambiar dinero y nos enviaron a otro centro comercial donde, según ellos, tenían el mejor cambio. Cambiamos a 4.45RM el euro.

Era hora de darnos ese lujo, ese gran lujo que hasta el momento no nos habíamos podido dar y después de dos días de largas y cansadas caminatas nos merecíamos algo bueno.

 

De cena en el Topspot de Kuching

 

Subimos al Topspot de Kuching y allí arriba nos empezamos a familiarizar con este tipo de restaurantes. Allí hay varios puestos donde escoges que comer, todo fresco y ellos te lo preparan a tu gusto. Después de escoger y preguntar el precio te sientas en una mesa donde otro puesto, este de bebidas, te las servirá.  Aquí me enfrenté a los precios reales de Malasia, ya que me pedí una cerveza de 650ml y pagué por ella 17RM. Acordaros que en mi primer día en Malasia había hecho una similitud para saber si las cosas eran baratas o caras en función de lo que habíamos pagado por la comida y los cafés en Bako. Bien, pues llegando a la conclusión de que más o menos un RM en Malasia sería como pagar un euro en España, pagar por una cerveza 17RM a mi me sonaba a pagar en España 17 euros por esa cerveza. Me escandalicé. A partir de este día empecé a verlo todo carísimo, cuando realmente no lo era. Es cierto que la cerveza barata no es, pero tenemos que pensar que estamos en un país musulmán y que la cerveza y el alcohol está muy grabado. 17 RM, mi cerveza, me había costado 3.82 euros.

Cenamos mucho. Excesivamente diría yo. No controlamos nada lo que estábamos pidiendo y tras un plato de calamares, una langosta, pollo al ajillo, unas verduras a la plancha y arroz (que nunca falte el arroz) estábamos a punto de reventar.

Es evidente que no lo conseguimos acabar todo. Pagamos 86.90  RM por la cena. Carísimo para mi visto en Ringgins y baratisimo si lo miramos en euros ya que no llegó a los 20 euros.

 

 

Gastos del día:

  • Desayuno: 8.5RM (1.91 euros)
  • Comida: 8RM (1.8 euros)
  • Bus de vuelta a Kuching, 3.5RM (0.78 euros)
  • Cena en el Topspot: Bebidas, 11RM cada uno (2.47 euros) y Comida, 43.45RM (9.76 euros)

Total gastos del día: 16.72 euros

 

Si queréis leer nuestro diario completo podéis hacerlo en: 14 días en Borneo.

 

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