Un día en Quito a nuestro aire
Habíamos llegado a Quito el día anterior después de un horrible vuelo en el que me puse enferma y que además, al sufrir un retraso el primer vuelo, llegamos al aeropuerto de Quito más de 5 horas después de la hora a la que inicialmente teníamos que llegar.
Nos metimos esta madrugada en la cama, pasadas las 00:00 y aunque mi cuerpo me pedía dormir y descansar, después de pasar casi 48 horas despierta, la inquietud y el jet lag me hicieron dormir muy poco.
Antecedentes ¿Porqué un día libre en Quito?
Como contaba en el artículo anterior, Rosa, una de las chicas habituales en este tipo de viajes en grupo, me había pedido hacía ya muchos meses que si podíamos ir un día antes a Quito. Le tenía miedo al mal de altura y prefería estar un día tranquila, sin tener nada que hacer que habitarse a los casi 3000 metros de altitud.

Por aquel entonces no me importó, y bueno, después tampoco, solo que cuando salimos hacia Ecuador apenas llevaba tres días en casa. Pero bueno, al final, me daba igual descansar un día más en casa, que hacerlo en Quito. Claro, que entonces no valoramos algo importante: «No nos gusta estar parados», así que este día que en principio iba a ser de descanso, tenía toda la pinta de convertirse en un día animado de actividades.
No solo llegamos Rosa y yo en aquel vuelo y por tanto un día antes de lo previsto a Quito. Con nosotras llegaba también Manuela, que al igual que nosotras salía desde Asturias y desde el primer momento prefirió viajar un día antes a viajar sola.
Además, había otros 5 viajeros que llegaron un día antes: Salva, Raúl, Salva, Gen e Iker que habían pasado unos días en Cartagena de Indias, y también, como nosotros, habían preferido volar el día antes al inicio del tour a Quito y así tener este día de aclimatación.

Debíamos haber llegado todos en el mismo vuelo, pero con el retraso del nuestro, finalmente lo hicimos por separado. Habíamos hablado en el aeropuerto de Bogotá, y también lo hicimos un poco más tarde, quedando en desayunar a las 8:30 de la mañana. Los demás lo iban a a hacer a las 8 pero nosotras necesitábamos un poco de tiempo más, ya que sabíamos que íbamos a dormir muy pocas horas.
Viaje con Vosotros
Este «Viaje con Vosotros a Ecuador en 18 días» se desarrolló tal y como lo estáis leyendo durante el mes de Agosto de 2025, en uno de los viajes que realizamos bajo el concepto «Viaje con Vosotros». Desde hace años ofrecemos la posibilidad a nuestros lectores, seguidores de redes sociales y clientes de la agencia de viajes a acompañarnos. Y este fue nuestro Séptimo «Viaje con vosotros».
Si quieres realizar un viaje similar o parecido a este, consulta las fechas de salida regular o si lo prefieres, pídenos un presupuesto para un viaje en privado a un país que estoy segura que te sorprenderá.
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Somos agencia con licencia AV.240.AS
Organizando nuestro primer día en Quito
La realidad es que, en la tarde de hoy, era el inicio real de este viaje, cuando llegaban el resto del grupo. Nos reencontraríamos a última hora de la tarde, en el hotel de Quito. Por esto teníamos, al menos, toda la mañana y parte de la tarde libre.
El guía, Raúl, que nos había llevado el día anterior del aeropuerto al hotel nos dio algunas recomendaciones sobre lo que podíamos hacer en el día de hoy y aunque no las hicimos todas, hicimos bastantes y la experiencia nos gustó.
Aunque habíamos quedado a las 8:30 para desayunar, yo a las 7 y media ya estaba despierta. Me metí a la ducha y a las 8 bajé al comedor. Me encontré allí con el resto del grupo.

En busca de una tarjeta SIM de datos
Antes de empezar con las actividades del día nos acercamos a un Supermercado donde algunos querían hacer algunas compras y yo quería mirar a ver si conseguía la tarjeta SIM de datos, que no había podido comprar el día anterior en el aeropuerto por falta de tiempo.
No había tarjeta, al menos no la que quería yo, pero justo al lado vimos una farmacia que la tenían, eso si, me vendieron únicamente la tarjeta pero sin ningún plan de datos metido. Me explicó la chica que tenía que seguir los pasos que venían para activarla y liso. Bueno, pues resultó ser todo un fracaso. La tarjeta me costó 4 dólares pero no podía hacer nada con ella.
Intenté activarla como ella me había dicho pero no conseguía pasar del punto en el que me pedían un número de cédula de Ecuador, es decir, no podía poner el pasaporte, así que por ahí no podía seguir. Me descargué la aplicación de Claro, a ver si por ahí lo podía activar, pero me tenía que llegar un SMS que nunca me llegaba. Finalmente decidí dejarlo y continuar con las visitas.
Decimos coger un Uber y dirigirnos al primer punto de visita del día.

MI MAPA DE ECUADOR
Aquí os dejo un mapa con todos los puntos de ubicación importantes que saldrán en este y en cada uno de los artículos del viaje.
El teleférico de Quito, aunque con Q.
El telefériQo, si, con Q, de Quito, es una de esas experiencias extraordinarias que se deben vivir en la ciudad, sí o sí. Y es que no solo es un paseo hacia la cima del volcán Pichincha, sino que allá arriba se abre una ventana a Ecuador, una ventana al Mundo. Las vistas impresionantes, no solo sobre la ciudad de Quito, sino sobre todo su entorno te deja sin aliento y sin palabras. Y no solo por las vistas, también por la altitud.

En el Teleférico de Quito se salva un desnivel importante ya que de los 2850 metros a los que está Quito, llegamos a alcanzar los 4300 metros. Con el teleférico se llega a los 4100, más o menos, y el resto, caminando.


Compramos las entradas y nos pusimos a la cola donde sólo estábamos nosotros. Nos fuimos subiendo en las cabinas acristaladas. Cada una tiene capacidad para unas 4 o 5 personas. Según vamos ascendiendo por la ladera del volcán Pichincha, percibes la inmensidad que es la ciudad de Quito. Llega hasta donde tu vista puede alcanzar y quizá más allá. Además, nos vamos dando cuenta de la situación geográfica de la ciudad de Quito.

Enclavada en medio de los Andes ecuatorianos, la ciudad de Quito, está rodeada de un cordón de volcanes. Entre ellos, el Pichincha que estamos ascendiendo, pero también otros como el Cotopaxi o el Antisana.
También, según ascendemos, vamos notando el descenso de temperatura, el aire se vuelve más puro pero también más difícil de respirar.


Al bajarnos de la cabina tuvimos claro que teníamos que llevarlo con tranquilidad. Aquí, cada paso, cuesta más, y ganar altura es un esfuerzo que te puede causar el llamado «mal de altura».
Desde este mismo punto comienza una ruta que en unas 2,5 horas que te lleva hasta la cumbre del volcán. Nosotros decidimos no hacerlo. Estábamos en nuestro primer día en altura y debíamos llevarlo con tranquilidad.
Datos útiles sobre el Teleférico de Quito.
- Ubicación: Final de la Av. Occidental. Tenéis la ubicación exacta en «Mi mapa de Ecuador».
- Altitud: De 2.950 m a 4.050 m.
- Duración del trayecto: 18 minutos en teleférico.
- Precio: $9 USD adultos extranjeros
- Horario: Todos los días de 9:00 a 20:00 (última subida a las 19:00).
- Clima: Lleva abrigo, incluso si en la ciudad hace calor.
Consejo: Evita subir si acabas de llegar a Quito —dale a tu cuerpo un par de días para aclimatarse. No como nosotros, el primer día.
Hay cafetería, baños, y se pueden realizar actividades como cabalgatas, ciclismo y senderismo.

La experiencia nos encantó pero nos empezó a doler un poco la cabeza, a sentir presión y decidimos bajar.
Como estaba empezando a llover descartamos acercarnos a las ruinas precoloniales Rumipamba. Al menos, en la basílica tendríamos techo.
Basílica del Voto Nacional, la Notre Dame de Quito
Desde allí, con otro Uber nos fuimos a la Basílica. Impresionante basílica. Ya nos lo había dicho una chica en el Teleférico, que no iba a llover mucho más que lo que estaba lloviendo y no se equivocó. Cuando llegamos a la Basílica no llovía nada.

Ya había visto fotos antes de empezar este viaje pero nada es comparable con verte al frente de esta gran fachada imponente que se eleva hacia el cielo andino. Si por dentro puede ser más o menos llamativa, por fuera lo es más. Y de lo que más llama la atención, además de su grandiosidad, son sus gárgolas.


En lugar de los típicos dragones o criaturas medievales, aquí hay iguanas, tortugas, armadillos y cóndores tallados en piedra. Es como si la fauna del país se hubiera colado en el diseño, dándole un carácter único y profundamente local. En cada parte de la basílica las gárgolas están dedicadas a una parte de Ecuador: el amazonas, las islas Galápagos, ….
La basílica es impresionante, por dentro y por fuera, y por dentro lo que más me gustó fue una zona en la que tienen una réplica de cada una de las patronas de la mayoría de los países sudamericanos.

La entrada cuesta 2 dólares, pero además, se puede subir, por poco más a las torres, donde estoy segura que tendríamos unas bonitas imágenes, pero no subimos.
Datos útiles sobre la Basílica del Voto Nacional.
- Ubicación: Calle Carchi y Venezuela, en el centro histórico de Quito.
- Horario: Abre todos los días de 9:00 a 17:00.
- Precio de entrada: Acceso general: $2 Subida a las torres: $3 adicionales.
- Las torres alcanzan los 115 metros, convirtiéndola en la estructura religiosa más alta de Ecuador.

Activando la tarjeta de datos SIM
Había llegado la hora de comer y dando un paseo nos fuimos hacia un restaurante de comida típica que tenía muy buenas valoraciones. Por el camino vimos una tienda que ponía que vendían Claro. Así que entré. Les dije que tenía una tarjeta pero que necesitaba que me ayudasen a activarla y además meterle un plan de datos.

Fueron majísimos porque a parte de activarme la tarjeta me lo hicieron de forma totalmente gratuita, e incluso si no les hubiese comprado el plan de datos no me hubiesen cobrado nada. Pero les dije que necesitaba meter un buen plan y al final cogí uno de 20 gigas por 20,5 dólares. Rosa aprovechó para coger para ella también otra con un plan más pequeño, dado que ella va estar tan solo 16 días y además le venían ya 3 días de datos gratuitos en la tarjeta.
Contenta porque ya podía conectarme con el mundo nos fuimos al restaurante.

Comiendo comida local en el centro de Quito
Pedimos un plato cada uno y una cerveza. La cerveza nos la pusieron de medio litro y el plato de comida era enorme. Así que estábamos incumpliendo el primer día ya todo lo que no se recomienda en altura. No beber alcohol y comer ligero. Yo no puede ni con la mitad del plato y aquí nos dimos cuenta que teníamos que empezar a compartir platos.



Mi arroz con gambas (8 dólares).
Desde ahí fuimos dando un paseo por la plaza central. Nos parecía todo tan bonito, los edificios tan distintos a lo que podíamos pensar encontrar en la ciudad de Quito que estábamos encantados. Tampoco nos daba la sensación de una gran inseguridad y había policía por todos lados.

Regresamos al hotel en Uber y nos fuimos a descansar un rato ya que no quedaba mucho para que llegasen el resto del grupo.
El reencuentro con todo el grupo de viaje
Eran algo más de las 7 de la tarde cuando el guía me avisa que están llegando ya al hotel. Salimos a recibirlos. Abrazos, besos,… Por fin nos volvíamos a reunir después de un año del viaje a Indonesia (ya que repetían todos) de ahí que sea un reencuentro y no un encuentro.
Ahora, si, ya estábamos todos. Ahora sí, ya comenzaba el viaje.
Después de hacer el check in en el hotel, el guía nos da una pequeña charla sobre lo que vamos a hacer al día siguiente en el que visitaremos la ciudad de Quito. Quedamos para salir a las 8:30 de la mañana.

Habíamos hecho una reserva para cenar. Me gusta siempre invitarles a esta primera cena del primer día y para ello habíamos reservado esta mañana en un restaurante muy cercano a nuestro hotel, para que si venían cansados, como era de esperar, no tuviesen que moverse mucho.
Cenando en «Marcando El Camino»
Quedamos a las 8, hora en la que teníamos la reserva, para salir. El restaurante está justo al lado del hotel.
Cenamos en Marcando El Camino y cenamos de lujo. A mí aun me duraba el efecto de la comida de esta mañana y decidí compartir con Ana una pizza.

Tenía más sed que hambre así que lo completé con una botella de agua.
El resto pidieron de todo, desde rabo de toro, pulpo, ensalada, … y mucha, mucha limonada de distintos tipos.
A las 22:00 de la noche ya estamos en la habitación dispuestos a dormir y descansar. El día había sido intenso y lleno de emociones y el descanso es primordial para entre otras cosas luchar contra el mal de altura.
La llegada del Grupo 2 a Quito.
Este día para mi era doble, porque no solo lo viví el día 5 de Agosto, sino que lo repetí el día 21, cuando volé desde la ciudad de Guayaquil para reunirme en el mismo aeropuerto con el Grupo 2, con el que volvía a comenzar de nuevo este viaje.
Dejé, con mucha pena en el aeropuerto, y de forma muy rápida porque me adelantaron el vuelo, a todos los del grupo 1 después de haber vivido un viaje increíble y ponía rumbo a Quito, donde llegué con más horas de las previstas de antelación y tuve que esperar a la llegada del grupo 2. Menos mal, que parte de la agencia local de Quito con la que había reservado casi todo el viaje, se acercaron a recogerme y me llevaron a cenar a un buen restaurante cercano, lo que hizo que las horas no se hiciesen tan largas.
Y digo que me iba con sensaciones encontradas, por que por un lado sentía una pena increíble por el final de un gran viaje, pero por otro con la ilusión de comenzarlo de nuevo, con personas que a la mayoría no conocía de nada. Por lo que sentía también una gran incertidumbre por como y con quien lo iba a compartir. En el mismo aeropuerto, me encontré con Rodrigo, el que sería nuestro guía durante toda la parte continental de Ecuador, con el grupo 2. Y juntos esperamos la llegada, uno a uno, del resto del grupo.
He de decir, que me hizo especial ilusión estar esperando en llegadas con nuestro cartel de «Callejeando por el Mundo» al lado de otro que ponía «National Geographic». Casi nada.
En el caso de este segundo grupo, no hubo día libre en Quito, y tampoco hubo cena este día, porque a ellos, igual que nos pasó a nosotras, sufrieron un cambio de vuelo, y llegaron pasadas las 00.00 de la noche. Por lo que para este segundo grupo, este día, no existió. O más bien este día lo pasaron, entero, volando.

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