Semenggoh: Centro de Recuperación del Orangutan

Publicado en: Asia, Borneo, Malasia | 4

El día más importante del viaje, el día sobre el que todo giraba, el día por el que habíamos llegado hasta Kuching, el día por el que habíamos visitado Borneo, ese día había llegado. Hoy visitaríamos el Centro de Recuperación del Orangután de Semenggoh.

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Como llegar a Semenggoh.

 

El centro de recuperación del orangután de Semenggoh se encuentra situado a 24 kilómetros de la capital del estado de Sarawak, Kuching. Para llegar basta con coger un bus, el K6, en la estación de buses situado en la calle Jalam Masjid, la Chin Lian Long Bus Station, que por solo 4RM te dejará en las puertas del centro de recuperación del Orangután de Semenggoh.

 

 

Horarios de visita del Orangutan Wildfire Center de Semenggoh.

 

Hay dos horarios para poder ver los Orangutanes de Semenggoh, a las 9 de la mañana y a las 3 de la tarde.

Para ir, el bus de la estación de Chian Lian Long de Kuching, sale a las 7:15 de la mañana y a la 13:00 de la tarde. Se tarda aproximadamente 45 minutos en llegar (dependiendo del tráfico). El horario del bus de vuelta es a las 11:15 y las 16:05.

El precio de la entrada es de 10RM por persona.

 

¿Porqué existe el centro de Recuperación del Orangután de Semenggoh?

 

Actualmente la situación de los orangutanes en Borneo es muy precaria y está en proceso de extinción. La creciente evolución de las plantaciones de palma (para producir el codiciado aceite) están acabando con la selva virgen de Borneo y en consecuencia con el hábitat natural del Orangutan. Al perder sus casas y su forma de vida y alimentación, es evidente que cada día nacen menos y cada vez fallecen más. Al visitar Borneo te das cuenta de lo crítica que es la situación. Hectáreas y hectáreas de terreno arrasado por el fuego para posteriormente generar plantaciones de palma a gran escala, está llevando, no solo a la desaparición del Orangután, si no a la desaparición de millones de especies, entre otros  el mono Proboscis o el Elefante Pigmeo.

 

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El centro de recuperación del Orangután de Semenggoh existe para poder atender las necesidades de los Orangutanes que llegan aquí, rescatados, no solo de la selva quemada y arrasada, si no de aquellos furtivos que los han mantenido en cautividad y como mascotas durante mucho tiempo y que ahora necesitan volver a ser educados para poder vivir en libertad. Muchos de ellos lo consiguen y otros nunca podrán volver a hacerlo. En la actualidad, el centro de Semenggoh solo tiene a aquellos orangutanes que ya están capacitados para vivir, la mayor parte de su vida en semi-libertad y que solo acuden al centro cuando tienen necesidad de comer. El centro a donde son llevados antes de llegar a Semenggoh se encuentra en Matang, a donde acudimos días después y el alma se te parte.

 

Hay que recordar que este centro, como centro de recuperación del Orangután, no es un zoo y por lo tanto no te pueden asegurar de que les veas, solo les verás si alguno acude a buscar comida porque no la ha podido encontrar en la selva. ¿Esto que significa? Que si no les ves será una buena señal, aunque hayamos venido hasta aquí solo por ellos. Por tanto, si queremos asegurar la visita, tendréis que ir mentalizados para tener que repetirla. Nosotros pasamos en Kuching varios días, y nuestra primera intención era ver Orangutanes. Si lo conseguíamos a la primera haríamos más planes, pero si no les veíamos repetiríamos hasta llegar a verlos, dejando el resto de los planes como secundarios. La mayoría de los orangutanes que viven en Semenggoh son salvajes o semi-salvajes por lo que hay que mantener un mínimo de nivel de seguridad y estar totalmente atentos a las indicaciones de los guardas. Si tienes que correr, hay que correr.

 

Nuestro día en el Centro de recuperación del Orangután de Semenggoh.

 

Nos levantamos muy temprano. Hoy era un día muy importante en nuestro viaje y no nos podíamos dormir. A las 7 de la mañana teníamos que estar en la estación de autobuses y no podíamos perder tiempo. Aunque las caminatas de los días precedentes en el Parque Nacional Bako se hacían notar, sabíamos que esto era mucho más importante que descansar. Para eso ya tendríamos tiempo.

El día amaneció nublado y con aspecto de ponerse a llover en cualquier momento. Apuramos los pasos y en 20 minutos nos encontrábamos en la estación de autobuses de Chin Lian Long, donde no fue difícil encontrar los buses. Dos calles en cruz, con los autobuses situados en ellas. No esperéis ver una estación al uso. Los buses llevan un letrero muy grande con el número, en nuestro caso el K6, y los horarios. Saldríamos finalmente a las 7:25 cuando ya empezaba a llover.

 

Hacia las 9 de la mañana estábamos en el recinto del Parque Natural de Semenggoh donde se encuentra el Centro de Rehabilitación. Si queréis pasar el día aquí podéis hacerlo ya que hay rutas y senderos donde os podéis entretener durante un día.

 

Sacamos la entrada que te da acceso al recinto durante todo el día. Esto quiere decir, que si no ves Orangutanes en la sesión de las 9 de la mañana, podrás volver con la misma entrada a la sesión de las 15:00.

Desde la zona de acceso, donde te deja el autobús, hay una caminata, de unos 20-30 minutos hasta el Centro. Lloviznaba pero eso no nos quitaba la ilusión. Como nos habían dicho en Bako, aunque llueva, los animales están ahí igual, no se van a ir a ningún lado. Esto mismo fue lo que unos meses después nos dirían al ir a Kenia y Tanzania en época de lluvias cortas.

 

El centro de recuperación de Semenggoh, además de ser un centro de Orangutanes, también tienen otra serie de animales rescatados o en vías de rehabilitación, sin embargo pasan bastante desapercibidos, ya que la visita estrella, el motivo por el que todos llegamos a aquí, es sin duda el Orangután.

Lo primero que hicimos fue entrar en una sala, donde se encuentra toda la información relativa al centro, lo que hacen, como lo hacen, cuantos orangutanes hay en el actualidad en Semenggoh, si son salvajes o no, cuando han nacido, cuantos hijos tienen… todo lo que quieras saber del centro lo puedes encontrar aquí o bien preguntando a alguno de los guardas. Hay algo que, cuando estuvimos en Semenggoh no nos llamó la atención, pero que después de ir a Sepilok, el otro centro de recuperación de Orangután, sí que pensamos que es algo llamativo (en el buen sentido), ya que aquí todos los guardas son locales, mientras que en Sepilok la mayoría del personal que vimos era occidental.

Al cabo de un rato nos llaman. Somos una veintena de personas, no hay muchas más. Se ve que el que esté lloviendo no ayuda para que la gente acuda, así que para nosotros mucho mejor. Nos dan una charla con lo mínimo que debemos saber y nos indican que hoy, acudirá a vernos Ricchie, el macho dominante, por lo que tenemos que tener especial cuidado, ya no es amigable, está en estado salvaje y no podemos prever que es lo que va a hacer, así que a la voz de ¡Correr! hay que ¡Correr!.

 

El momento más emocionante, “el momento Ricchie”

 

Estamos animados, ansiosos, expectantes. En todo el recinto no se oye ni una respiración. Todo está en perfecto silencio y solo sentimos de ruido de fondo, el ruido de la selva. Miramos hacia todos los lados, los guardas vigilan, empiezan a indicar que aparecerá en nada por uno de los laterales. Todo el mundo se aparta cuando por fin, entre los árboles vemos aparecer a Ricchie. Fue el momento de más emoción que pueda recordar. Ese momento, el momento en el que Ricchie aparece colgado de un árbol casi me pongo a llorar. Habíamos hecho todos esos kilómetros, habíamos llegado hasta Borneo, solo por vivir este momento, y todos y cada uno de los minutos invertidos habían merecido la pena.

Richie semenggoh borneo malayo

Richie Semenggoh Kuching Borneo

Observamos en silencio, y tras una cuerda que nos impedía acercarnos más, a Ricchie mientras comía. La respiración de todos los asistentes se había cortado. No se oía ni un murmullo. Miré a Rubén y pude ver su mirada brillante y su amplia sonrisa. Todo, absolutamente todo, había merecido la pena solo por vivir ese momento en Kuching.

Prácticamente una hora estuvimos allí, observando, hasta que decidió que ya había comido bastante y volvió a la selva. Nos habían dicho que era prácticamente imposible que al ver a Ricchie pudiese aparecer otro orangután, ya que mientras come el macho dominante, los demás no se acercarán. Nos comentaba un guarda que había otros orangutanes esperando, que los estaban observando pero que mientras Ricchie siguiera allí, ellos no se acercarían.

 

Así acabó nuestra primera sesión en Semenggoh y sí, nos quedamos con ganas de más. El momento había sido tan emocionante que decidimos prescindir de cualquier plan que pudiésemos hacer ese día para seguir manteniendo esa llama encendida, ese momento culmen del viaje. Estaba decidido: Volveríamos a la sesión de la tarde.

 

Comiendo en Kuching, Plaza Merdaka.

 

Como llovía y como en Semenggoh no hay restaurante, ni nada donde poder resguardarte y esperar largas horas, regresamos a Kuching. Habíamos pensado que entre el ir, comer y volver, las horas pasarían más rápidamente que si esperábamos allí. No nos dimos cuenta, pero muy cerca de Semenggoh hay un pueblo, donde pudimos quedarnos, pero en ese momento ni lo pensamos y regresamos a Kuching.

 

Nos acercamos al centro comercial Plaza Merdaka, donde en la parte de arriba existe un local de restaurantes donde puedes escoger lo que quieres comer de cada uno y sentarte en la mesa que quieras. Allí comimos, comimos muy bien y a buen precio. Lo más caro, como siempre, las bebidas.

 

Preguntamos por la oficina de información turística ya que teníamos anotado que se encontraba allí, pero nos indicaron que recientemente había sido trasladada al centro comercial que teníamos detrás de nuestro hotel. Así que no pudimos preguntar todavía lo que necesitábamos saber: Si en el parque Nacional Gunung Gading había alguna Reflexia en flor.

Nada más terminar de comer y sin demorar mucho, volvimos a poner rumbo a la estación de autobuses. Otra vez volvemos a Semenggoh.

 

Otra vez en Semenggoh.

 

La segunda vez ya íbamos informados, así que al llegar aguardamos sentados bajo el lugar desde donde, por la mañana, estuvimos viendo a Ricchie. Antes, preguntamos a un guarda del parque si sabía si en Gunung Gading había alguna refflesia en flor y ni lo dudó: agarró su teléfono y llamó al parque donde nos informaron de que no, no había ninguna en flor, así que nos llevamos una gran desilusión. Teníamos muchas ganas de ver esa gran flor, pero como solo florecen durante 7 días has de tener suerte para poder ver una. En nuestro caso sabíamos que nos íbamos a ir de Borneo sin ver ninguna.

Ahora tocaba esperar y soñar con que esta vez pudiésemos ver algún orangután más.

Tras la charla de bienvenida nos informan de que es posible que hoy no aparezca ninguno. No les estaban viendo así que no sabían si habría suerte. Tras una charla mucho más larga que la de la mañana, se ve que los orangutanes no aparecían y había que hacer tiempo, nos dicen que parece que sí, que parece que va a venir alguno. Y nos vamos, tras el guarda, a una zona distinta del parque a donde habíamos estado por la mañana.

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Allí, ahora sí, las más de cien personas que estaban esta tarde en el parque, guardábamos silencio mientras esperábamos. Al cabo de un rato oímos un movimiento de ramas. Todas las miradas se dirigen al mismo punto. Aparece un orangután de media edad. El corazón vuelve a latir con fuerza. Esta vez los estamos viendo desde un punto más alejado que por la mañana, pero por otro  lado se ve que esta vez son menos agresivos que Ricchie. No obstante ni siquiera el cuidador permanece cerca de ellos. En ningún momento tienen a nadie cerca. Lo estuvimos observando durante más de media hora hasta que decide irse y cuando ya nos íbamos en dirección a la salida nos informan de que acaba de aparecer una madre con su hijo.

 

orangutan semenggoh borneo malasia kuching

No os puedo decir lo emocionante que fue este momento. Creo que, pese a ya haber visto a tres orangutanes, ver a esta madre con su hijo, tan cerca de nosotros, fue el momento de más satisfacción de todo el viaje. La sonrisa no se me quitaba de la cara. Tenía un nudo constante en el estómago.

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Quince minutos más tarde nos vienen a avisar de que si no nos vamos ahora vamos a perder el bus. Nos miramos, miramos a unos chicos alemanes que teníamos al lado y lo tuvimos claro: ¡Nos quedamos! Nos daba igual perder el bus, nos daba igual quedarnos en el medio de la selva sin un medio de transporte para volver, nos daba todo igual. Al fin y al cabo, quizá, solo quizá, ese momento no se volviese a repetir jamás e iba a invertir todos los minutos que nos dejasen en disfrutarlos.

Seguí con mis fotos. Había salido el sol. La cámara se estaba portando bastante bien. No paraba de disparar. Captando cada movimiento, cada mirada, cada maniobra que hacían. Fue un momento de lo más especial y que recordaremos toda la vida.

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El regreso a Kuching

 

Cuando por fin los orangutanes abandonan el reciento decidimos que era momento de poner fin a nuestra visita a Semenggoh y que teníamos que pensar como íbamos a regresar a Kuching, ya que Semenggoh se encuentra en el medio de la nada y a 3 kilómetros del siguiente pueblo. Salimos a la carretera general con intención de hacer caminando esos 3 kilómetros. Cuando esperábamos para cruzar la carretera y empezar a caminar, un coche, el primer coche que pasó, paró a nuestro lado. Nos invitaba a subirnos y a llevarnos al pueblo. Solo un poco de conversación para pagarle al señor el trayecto hasta Kota Padawan, al que se lo agradecemos enormemente. Nos dejó en la parada del bus y mientras esperábamos tomamos una cerveza y un refresco.

Al cabo de un rato, sin haber terminado la cerveza, pasa una van que por 3RM nos lleva hasta Kuching.

Había terminado nuestra aventura en Semenggoh, que nos había dejado momentos únicos e irrepetibles y nos volvimos a Kuching con un montón de sensaciones y emociones difíciles de describir y que quedarán en nuestros recuerdos para siempre.

 

Un paseo por Kuching y un atardecer merecido.

 

Al llegar a Kuching seguimos con un paseo con nuestros ya “amigos” alemanes. Dimos un paseo por la zona de India Street, por Chinatown, compramos un peine (siempre nos vamos de viaje sin el peine), por el Waterfront y nos despedimos de nuestros amigos cuando estábamos a la altura del Tune Waterfront. Queríamos ducharnos para salir a cenar.

barca tradicional borneo kuching malasia

Después de la ducha salimos a pasear por el Waterfront de Kuching. Como todavía era temprano nos sentamos en un local muy chulo, al lado del río y me di un homenaje (que ya tenía ganas): me tomé mi primer gintonic. Y allí, tomando el gintonic, vimos nuestro primer atardecer en Kuching, eso sí, muy nublado.

atardecer en borneo kuching malasia

Volvimos a cenar en el Topspot pero esta vez no fuimos tan exagerados al pedir, y con unos calamares fritos y unos cangrejos fue suficiente para cenar.

Gastos del día

  • Bus a Semenggoh de ida: 4 RM (0.9 euros)
  • Entrada a Semenggoh: 10RM (2.25 euros)
  • Bus de vuelta a Kuching: 4RM (0.9 euros)
  • Comida en el centro comercial Merdeka: 10.7RM (2.4 euros)
  • Vuelta a Semenggoh: 4RM (0.9 euros)
  • Bebidas en el camino: 5RM (1.12 euros)
  • Gintonic: 18RM (4.05 euros)
  • Cena en el Topspot: 29RM (6.51 euros)

 

Total gastos del día por persona: 19.03 euros

 

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Si queréis leer el diario completo del viaje: 14 días en Borneo.

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4 Comentarios

  1. Maribel
    | Responder

    Maria!

    Qué experiencia tan emocionante! me he emocionado yo! Ojalá algún día también pueda conocer al majestuoso orangután 😀

    un abrazo guapa

    • Maria Garcia
      | Responder

      Muchas gracias Maribel, me alegra que te guste y ya verás como muy pronto, más bien cuando queráis, estáis allí viéndoles.

  2. Somos2dviaje
    | Responder

    ¡Emoción! Eso es lo que has transmitido con tu relato de esta visita al centro de orangutanes… Me ha encantado (ya lo sabes 😉 ) y te doy la enhorabuena por este post. ¡Una maravilla!

    • Maria Garcia
      | Responder

      Gracias!!! Me alegra mucho que te guste 😉

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