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Día 9
Diario Norte de Tanzania en 15 días

Los grandes depredadores de Serengeti

Se dice que Serengeti es uno de los mejores lugares del mundo donde ver fauna salvaje. Y es que las cifras que nos deja son de infarto. Se estima que en Serengeti viven unos 1.7 millones de Ñues, 250.000 Cebras, 440.000 Gacelas de Thompson, en torno a 9.000 hienas, 2.800 leones y alrededor de 1.000 leopardos. Además es el lugar del mundo con mayor densidad de guepardos (unos 500 en todo el parque).

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No cabe lugar a dudas de que es el mejor lugar para intentar ver a los grandes depredadores.

Cuando pasamos por Tarangire hacía ya unos cuantos días, dejamos que el parque nos sorprendiese sin buscar nada concreto. Allí lo vivimos de forma muy especial ya que además de ser un parque con una belleza extraordinaria, era nuestro primer safari de este viaje y el primer lugar donde verían vida salvaje tres de los integrantes del grupo. Allí los protagonistas fueron los elefantes y las jirafas.

Cuando pasamos por Serengeti Norte, la prioridad era ver el cruce del Mara, por lo que no nos paramos a rastrear depredadores, sabíamos que tendríamos una gran oportunidad de hacerlo cuando llegásemos a Serengeti Central. Y aquí estábamos, dispuestos a buscarlos pero con la mentalidad abierta para observar todo lo que Serengeti nos quisiese mostrar.

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Ya en la tarde del día anterior, en nuestra llegada a Seronera, el Serengeti Central nos había dado pequeñas pistas de lo que aquí podíamos vivir y encontrar: un guepardo, una familia de 9 leones y un leopardo comiendo en un árbol. Comenzaba la aventura.

Viaja con nosotros

Este viaje «Gran Ruta Norte de Tanzania» se desarrolló tal y como lo estáis leyendo durante el mes de Septiembre del año 2021, en uno de los viajes que realizamos bajo el concepto «Viaja con nosotros». Desde hace años ofrecemos la posibilidad a nuestros lectores, seguidores de redes sociales y clientes de la agencia de viajes a acompañarnos. Y este fue nuestro tercer «Viaje con vosotros».

Si quieres realizar un viaje similar o parecido a este, consulta las fechas de salida regular o si lo prefieres, pídenos un presupuesto para un viaje en privado a un país que estoy segura que te sorprenderá. 

Info@viajescallejeandoporelmundo.com

Huellas de león y fauna del Serengeti Central.

Eran las 7 de la mañana cuando nos subimos al coche para empezar un nuevo día y un nuevo safari. Nada más salir de nuestro alojamiento Said para el coche.

La noche anterior, los leones habían pasado por delante de nuestro alojamiento en Serengeti Central y hoy las huellas, tras la noche de lluvia, estaban muy presentes. Said nos dice que acuden cada día a beber al río y que la zona en la que estamos es una zona habitual de paso. No pudimos escoger mejor alojamiento.

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Durante la hora que estuvimos vagando por Serengeti Central, totalmente relajados en aquella fría mañana de septiembre, pudimos pararnos a contemplar animales que hasta ahora habrían pasado desapercibidos. Primero los búfalos. En nuestro primer viaje a Tanzania habíamos visto grandes manadas de búfalos y aquí, hasta ahora, no nos habíamos parado ni un ratito con ellos. Lo hicimos aquí.

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Búfalos, distintos tipos de antílopes (el Eland, impalas, Hartebeest, el Dik dik que es el mas pequeño de todos), gacela Thomson y Grant...

Nos llamaron la atención un grupo de pájaros de color verde. No solemos ser de los que se paran ante las aves, solemos preferir animales más grandes. Pero particularmente estos, llamados Fischer´s lovebird, hicieron que parasemos el coche. Son preciosos, de color verde intenso, que con el cielo plomizo de aquella mañana destacaban aún más.

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Más adelante un Mwanza Flat, que no era el primero que veríamos ni el último. Muy llamativos también y que cambian rápidamente de color.

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Calentándose sobre una roca, el Damán del Cabo (Rock Hyrax), y como no, las avestruces, que normalmente se mueven en parejas. ¿Sabes distinguir el macho de la hembra? Nosotros después de este Gran Safari por la Ruta Norte de Tanzania, lo hemos conseguido hacer. Hemos visto muchísimas y al final todos estos datos se te van grabando en la memoria.

Los elefantes, siempre presentes en nuestros paseos por Serengeti Central, o Seronera como se le conoce a esta zona, y finalmente ellos, los leones. Tan solo una hora después de haber salido del Lodge en Seronera, allí estaban los grandes protagonistas de los safaris.

Los leones de Serengeti Central.

Es increíble lo que Serengeti te puede ofrecer. No nos podíamos imaginar que ver un león aquí fuese tan fácil como al menos lo parecía. Después de la manada de 9 leones de la tarde anterior, lo que encontramos aquí fue algo maravilloso.

Said para el coche. Señala un punto entre la alta hierba y nos dice: «Ahí hay un león». Aquí ya era más evidente que en el día anterior, porque la larga cabellera de este era de un color oscuro, castaño, que se distinguía perfectamente entre el color ocre de la hierba de Serengeti Central.

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Pero lo sorprendente fue que si empezabas a agudizar tu vista entre la hierba, este león de melena oscura, no era el único que había. Empezamos a distinguir más. Otro león, este más joven, dormitaba plácidamente unos metros más allá.

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Distribuidos por la pradera, más y más leones. Hasta 11 llegué a contar, pero tranquilamente podrían ser un par de ellos más.

Todo se hizo más evidente cuando se empezaron a levantar y a mover. Se acercaban a los coches que aquella mañana habíamos interrumpido su dulce sueño. Bueno, interrumpir mucho tampoco, porque nos ignoraban totalmente. Se movían sin parar. Hacia un lado. Hacia el otro. No sabemos muy bien qué es lo que hacen.

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Los dos leones deciden alejarse y poco a poco se van perdiendo entre el horizonte y la alta hierba. Las leonas, una de ellas con un collar de seguimiento y observación, se mantienen más tranquilas. Los más pequeños se acercan a beber a un charco que hay en el camino.

Así fueron pasando el tiempo, hasta que decidimos dejarlos tranquilos y continuar el camino.

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¿Qué salvó al Serengeti?

Aquel safari de 1920, en el que dos norteamericanos aniquilaron a más de 300 leones, quizá marcó el principio del fin de la caza indiscriminada en los parques de Tanzania. Se establecieron las primeras normas para poder cazar en África: se prohibía el cazar desde un vehículo, por ejemplo, para evitar lo que había pasado este mismo año en Serengeti. Se establecieron cotos de caza, y cada vez más medidas como pasar un periodo de prueba antes, tener una licencia concedida por la Asociación de Cazadores de Nairobi y se establecía el número de piezas que se podían cazar. Medidas que fueron insuficientes, ya que poco a poco se veía descender el número de animales de la sabana africana.

Serengeti no morirá.

En parte la salvación de Serengeti y Masai Mara vino de la mano de dos hombres: Bernhard Grzimiek y su hijo Michel. Llegaron a África en 1957 y eran una especie rara en aquellos tiempos, ya que llegaron con el firme propósito de salvar al Serengeti.

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Se plantearon demostrar que para que estos dos países mantuviesen un potencial económico importante, para que las especies no llegasen a su extinción y para seguir conservando el Serengeti y Masai Mara en su estado natural, todo pasaba por prohibir la caza y las poblaciones del interior de lo que hoy son los Parques Nacionales. Grabaron el documental «Serengeti no morirá» y consiguieron convencer a la élite colonial, a los que en aquella época dirigían en parte todo el cotarro, y la primera zona de Serengeti fue declarada Parque Nacional.

Su hijo, Michel, falleció durante la grabación y se encuentra enterrado en el Ngorongoro.

No lo sabían por entonces, pero este hecho permitió que a día de hoy, Kenia y Tanzania tengan una proporción importante de sus ingresos por turismo, por y gracias, al conservacionismo y a la prohibición de la caza.

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El nacimiento del Parque Nacional Serengeti

Años atrás, en 1951, ya se había establecido una primera Área Protegida que cubría las tierras del sur y la zona del área del Ngorongoro. Pero era necesario crear una zona mucho más amplia si se quería que la Gran Migración siguiese existiendo. Así que en 1959, se separa el Serengeti del Área de Conservación del Ngorogongoro, y se amplía la zona de parque, creándose como Parque Nacional como tal.

Dos años después nace la Reserva de Masai Mara y en 1965 se integró la cuña Lamai (entre el río Mara y la frontera de Kenia) al parque Nacional de Serengeti, de forma que quedaba cerrado el corredor que permitía a la Gran Migración moverse entre los dos países y realizar su ciclo completo.

El Parque Nacional de Serengeti fue el primer parque nacional protegido africano, que en la actualidad ha crecido hasta alcanzar los más de 14.000 kilómetros cuadrados de extensión.

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Nuestro primer guepardo del día en Serengeti Central

Tan solo pasaron 5 minutos (por la secuencia de fotos) entre el momento en que dejamos a los leones y nos encontramos con el primer guepardo del día. No era el primer guepardo que veíamos en este viaje. El día anterior habíamos visto ya uno con el atardecer. Pero si era el primero que veíamos tan cerca y además tan cerca de la manada de los leones. ¡Increíble! con ese porte, esa elegancia.

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Se le veía tan tranquilo, tan pausado, como meditando. Pero a su vez, tan solitario. Said nos dice que por regla general los guepardos son, al igual que los leopardos, de estar solos y que tan solo si tienen camada los encontraremos en grupo.

El grupo de guepardos

Y no hubo mejor momento para explicarnos esto, que justo cuando dejamos a este guepardo sumido en su tranquilidad, nos encontramos con este grupo de 5 guepardos tumbados tranquilamente al lado de un río.

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Mientras, un equipo de filmación les observaba desde un lugar más cercano que desde donde estábamos nosotros. Y es que ellos son los únicos que tienen permiso para saltarse las normas del parque, y poder acercarse más a ellos. Vaya, son los únicos que pueden salirse de los caminos marcados.

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Y es que los rangers están siempre cerca. Aprendimos también a distinguir cual de todos los coches con los que nos cruzábamos eran los de los rangers.

La leona al sol

En este viaje me había propuesto tres cosas y asi se lo había contado a Said, nuestro guía al comienzo de este Gran Viaje.

Le había comentado a nuestro guía Said, entre risas, que este era nuestro segundo safari en Tanzania y que no me podía ir del país sin ver 3 cosas: Las huellas de los homínidos en el Lago Natrón, el Lago Natrón de color rojo y un león subido a un árbol.

Del artículo, El Lago Natrón, un lugar inhóspito

Si habéis ido leyendo todos los artículos de este Gran Safari por la Ruta Norte de Tanzania en 14 días, ya sabrás que, de las tres una ya no se iba a cumplir, otra ya se había cumplido y la tercera todavía estaba por ver.

Habíamos intentado, sin frutos, ver un león trepador, un león subido a un árbol en nuestro primer viaje por Tanzania, en el Parque del Lago Manyara. También lo habíamos intentado en el segundo lugar del mundo donde se puede observar esta extraña forma de comportamiento de los leones, en el Parque Ishasha en Uganda. Ahora, me quedaba volver a intentarlo una vez más aquí.

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Si bien yo tenía claro que esto se podía observar en el Lago Manyara, lo que no sabía era que se podía observar en Serengeti. Y era consciente de ello porque la mayoría de los viajeros que contrataron con nosotros un safari este año, habían visto un león subido a un árbol. Y como todos sabían que era algo que quería ver y que era como una obsesión para mi, todos me enviaron sus fotos. Así que tenía una larga lista de fotos en mi móvil de leones subidos a un árbol, pero ninguna era mía. Y todos lo habían visto en Serengeti.

Así que este, nuestro día completo en Serengeti Central, quería por todos los medios, intentar ver un león trepador. No hizo falta decírselo a Said. Era muy consciente de ello, así que pasamos bastante tiempo de árbol en árbol, buscando.

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Y en uno de estos momentos, buscando entre las grandes rocas tan características de Serengeti Central, fue cuando la encontramos a ella. Una leona tumbada al sol. Said nos dice que es habitual que se tumben sobre estas grandes rocas, que están calientes, y así dormitan mejor. Allí fue cuando supuse que además utilizan estas grandes rocas como forma de apoyo para subirse a los árboles, pero esto es de cosecha propia y cosas que me rondaban por la cabeza en aquellos momentos.

Un guepardo solitario

No había pasado ni 5 minutos desde que dejamos a la leona y otro guepardo se nos puso en el camino, bueno más bien estaba en un lateral del camino. Estuvimos un rato observando lo que hacía. Parecía observar a un grupo de gacelas y antílopes. Se sube a uno de estos montículos (muchos de ellos son termiteros). Said nos dice que esto les hace elevarse un poco y tener mejor perspectiva.

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A veces con la hierba tan alta no consiguen ver nada y no solo se suben a los termiteros, también lo hacen en los coches de los turistas. Nos quedamos con la boca abierta. Si se sube uno al nuestro es posible que lleguemos al infarto.

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Comiendo bajo un árbol

Buscamos un lugar tranquilo donde comer. No nos pudimos bajar del coche en esta ocasión. La zona en la que nos encontrábamos, plagada de leones y guepardos no era la más adecuada para bajarse del coche. Así que nos cobijamos bajo la sombra de un gran árbol y allí comimos nuestro picnic. Lo hicimos rápido. No queríamos perder ni un minuto de tiempo en aquel parque. Y nos pusimos de nuevo en camino.

¿Sabías que….?

La zona en la que estamos hoy, Seronera, fue la primera parte de Serengeti que se estableció como reserva. Por aquel entonces, lo que hoy es el Área de Conservación del Ngorongoro formaba parte de ella.

En 1959 se crea la organización conocida hoy en día como Parques Nacionales de Tanzania (TANAPA) y Serengeti se convirtió en el primer parque Nacional. Para ello, la reserva que existía se separó en 2. El área de Conservación del Ngorongoro se sacó del parque y el Serengeti se extendió casi hasta la frontera con Kenia.

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La razón por la que el Nogorongoro se separó del parque y dejó de ser Parque Nacional no es otra que toda la zona era habitada por la tribu masai, que se percató de que con esto peligraba su permanencia en estas tierras. El que toda esta zona fuese catalogada como Parque Nacional no solo les impedía vivir dentro de las tierras, sino también entrar para llevar a su ganado a pastar. Las protestas de los masai llevaron a sacar el Ngorongoro de los términos del Parque Nacional de Serengeti. En la actualidad los masai pueden vivir y pastar en el área de conservación del Ngorongoro pero no en el Parque Nacional de Serengeti. Algo que a día de hoy sigue provocando ciertas controversias.

En la actualidad el Parque Nacional Serengeti ocupa una extensión de más de 14.000 kilómetros cuadrados, lo que viene siendo unos 5.000 kilómetros cuadrados más grande que toda Asturias, y de tamaño similar a la provincia de Toledo o que Irlanda del Norte.

Aunque el parque como tal tiene esa extensión, si se incluyen las zonas protegidas de los alrededores alcanza una extensión de más de 30.000 kilómetros cuadrados.

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El Serengeti fue el primer parque Nacional creado como tal, y en la actualidad en Tanzania existen 22 parques Nacionales que ocupan una extensión de 90.300 kilómetros cuadrados, lo que supone tan solo el 10% de la superficie de Tanzania.

El Parque Nacional de Serengeti fue una de las primeras propuestas para la primera lista del Patrimonio de la Humanidad de la Unesco, establecida en la conferencia de Estocolmo de 1972. La primera lista salió en 1978, pero el Serengeti no formaba parte de ella. Finalmente se formalizó en el año 1981.

¿Sabías que en el Serengeti hay más avestruces (más de 6000) que elefantes (entre 2000 y 4000)?, dato que me resulta de lo más llamativo porque es cierto que vimos muchísimas avestruces en nuestro safari en Serengeti.

Y repetimos: una leona esperando para cazar

Nada más ponernos en marcha Said la vio a ella. En la lejanía había una leona agazapada observando como un grupo de búfalos pastaba tranquilamente sin saber quién les estaba observado ni la suerte que podían correr. Alguien estaba buscando la cena de aquel día. Allí, en aquella posición la dejamos. Pero no tardamos nada en volver a ver a otra.

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La leona y la hiena

¿Pero cuantos leones y guepardos hay en Serengeti? Pues la respuesta aunque en aquel momento no la teníamos concreta estaba claro que muchísimos, porque a cada paso que dábamos aparecía o un león o un guepardo. Aquí nos quedaron claras dos cosas: que no es necesario hacer un safari coincidiendo con la Gran Migración y que Serengeti es uno de los mejores lugares del mundo donde ver grandes depredadores.

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Avanzamos un poco más y esta vez fue un hiena la que se nos cruzó. Solitaria, pensativa, sin parar, seguía su camino quién sabe hacia donde.

Los 5 guepardos de Serengeti Central

Y allí estaban ellos. Si esta mañana les habíamos visto poco activos y bastante alejados, esta vez les vimos en movimiento. Los 5 guepardos se paseaban por la sabana africana. Suponemos que serán los mismos porque no creíamos que fuesen otros 5 distintos, por la rareza que es ver varios guepardos juntos.

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A estas alturas del día estábamos totalmente asombrados y maravillados. ¿Cuántos guepardos y leones habíamos visto ya? Y eso que habíamos invertido y seguiríamos invirtiendo mucho tiempo en la búsqueda de un león trepador, y aún así, casi sin pretenderlo nos íbamos encontrando con estas estampas maravillosas.

Un guepardo entre las hierbas

Pero no la cosa no queda aquí. Dejamos los 5 guepardos paseando por las llanuras de Serengueti y a nada de ellos, agazapado entre la alta hierba cobriza, encontramos otro guepardo. Era al principio difícil de distinguir, pero a nuestro guía no se le escapa nada. Al cabo de un rato se pone en pie y nos deja contemplar su gran elegancia en todo su esplendor.

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Ahora sí, dábamos por concluidas las visitas del día e íbamos a poner toda la carne en el asador, para, en estas últimas horas del día, encontrar algo que Said sabía que tenía que ver, sí o sí en este viaje, o que al menos no me lo perdiese por no intentarlo. Nos vamos a buscar el león trepador.

Simba Kopjes, en busca del león trepador

Siempre tuve claro que hay dos lugares en el mundo donde los leones han adquirido la rara costumbre de subirse a las copas de los árboles: El Lago Manyara en Tanzania e Isasha en Uganda. En este viaje, una de mis principales motivaciones, era conseguir ver un león subido a un árbol. Y Said, nuestro guía, lo sabía.

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Lo que yo nunca me imaginé, es que en Serengeti Central, también existen leones trepadores. Me había dado cuenta durante este último año, en el que nuestros clientes-viajeros, me fueron enviando fotos de los leones trepadores de Serengeti. Así que se habría en este viaje una ventana más, ya que no solo se reducía todo a Manyara, tendría la posibilidad de verlos también en Serengeti.

Simba Kopjes es una de esas zonas más características de Sererengeti. Grandes rocas de granito sobresalen entre la alta hierba que cubre las llanuras de Serengeti. Y no es de extrañar que cuando pasas por aquí se te venga a la memoria esa imagen de «El Rey León» cuando su padre levanta a Simba, recién nacido, y se lo enseña al resto del mundo. Esto parece que ha ocurrido aquí, en entre los Kopjes de Serengeti.

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Por esta zona pasamos gran parte del resto del día, buscando a un león trepador, porque entre estas rocas y estos árboles es donde habitualmente se suelen subir.

Pero no, no hubo suerte, y regresamos a nuestro alojamiento para esta noche sin que un león se nos haya mostrado así, subido a un árbol.

Haciendo balance de un día en Serengeti

Pero no podíamos sentirnos tristes por no haberlo visto, porque, una vez más, durante la cena, hacíamos balance del día en Serengeti Central, y el día nos había dejado unos números de impresión: 14 leones, 8 guepardos (que si sumamos los 5 que vimos después que supusimos que eran los mismos de la mañana sumarían 13) y cientos de animales correteando por las praderas de Serengeti. En lo que llevábamos de safari (a estas alturas ya no sabíamos ni cuando habíamos empezado la aventura) ya llevábamos 26 leones, 9 guepardos y un leopardo ¿se podía pedir más?

Aún nos quedaba una mañana para recorrer Serengeti, porque el viaje, porque el safari, debía continuar y aún nos quedaban muchas cosas por ver y hacer en este gran safari por la Ruta Norte de Tanzania.

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