De Asturias a Stirling. Comienza el viaje por Escocia en 18 días
Hacía muchos meses ya que habíamos empezado la planificación de este viaje por Escocia en 18 días y había llegado el día de poner rumbo a un país que teníamos muchas ganas de visitar.
Es cierto que 3 de las 4 personas que formábamos parte del grupo de viaje habían estado ya en Escocia. Mi hermano y Paula en Edimburgo hacía ya unos 5 años y Rubén haciendo un tour por el país en el pleistoceno. Yo era la única que nunca había puesto un pie en este país. Así que mi emoción era aún mayor.

Cuando empezamos la planificación de este viaje en Noviembre del 2024, estaba en un momento en el que no tenía tiempo ni para pensar en ello. Era un momento en el que estaba gestionando la mayoría de los viajes de nuestros clientes de 2025, y además tenía que organizar todo lo relativo al «Viaje con Vosotros 2025 a Ecuador». Así que dejé en manos de Paula y Rubén que esbozasen un primer planning de viaje y que decidiesen donde poner las noches y cuantas en cada sitio. Más tarde y con más tiempo, ya me encargaría de llenar esos días con actividades y rutas.
Somos Agencia de Viajes con Licencia AV.240.AS.
Todo lo que se publica en este blog se ofrece de forma totalmente altruista, y basado en nuestra experiencia personal.
Confeccionamos viajes para «nuestros viajeros» de la misma manera que lo hacemos para nosotros, totalmente personalizados para cada caso y en algunos casos con una guía de viaje, similar a lo que veis aquí pero totalmente personalizada para cada viajero y actualizada.
Si necesitáis que os ayudemos con la planificación del viaje, no tenéis más que poneros en contacto con nosotros a través del correo
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o través del formulario de contacto de la web. Os responderemos lo antes posible. ¡Feliz viaje!
En el planning inicial teníamos clara una cosa: que el tiempo que pasaríamos en Edimburgo sería el mínimo posible. Y es que nos coincidía la visita en pleno Agosto, con el festival arrancando y con miles de personas en la calle. Así que no íbamos a invertir mucho tiempo aquí y preferíamos pasarlos en pueblos e islas.
Lo que si cambiamos al poco de empezar a planificar fue cómo organizar este primer día de viaje. En principio no lo íbamos a pasar en Stirling, pero por un tema de organización de hoteles y por cómo queríamos y cuando que nos coincidiesen algunos días, teníamos que meter una noche antes en algún sitio, y ese sitio decidimos que fuese Stirling.

Quedarnos esta primera noche en Stirling suponía dos cosas: por un lado, no tener que atravesar Edimburgo, ni meternos en Edimburgo el primer día de viaje. Y por otro lado, nos permitía visitar Stirling sin las prisas que tendríamos si lo hiciésemos el último día antes de meternos en Edimburgo.
Eso sí, no contábamos con nos pasase todo lo que pasó y que invirtiésemos más tiempo de la cuenta en la oficina de alquiler de coches. Pero eso es otra historia.
Noche previa al viaje. Día 15 de Agosto.
22.30 Me meto en la cama con la sensación de que me va a costar dormir. El despertador sonará a las 4 de la mañana. Nuestro vuelo no es muy temprano, sale a las 9.40, pero desde el aeropuerto de Santander. Hasta allí tenemos dos horas de viaje y además, debemos dejar el coche el parking. Por si pasa algo en el camino, decidimos salir a las 5 de la mañana.

Efectivamente no me consigo dormir. A las 23.30 me levanto a hacer algunas cosas que tenía pensado hacer por la mañana antes de embarcar. Estos días previos a un viaje, suelen ser muy intensos, y este día, lo había sido, para no variar, por lo que cuando me metí en la cama tenía la cabeza, como suelo decir «hiperactiva». No para de pensar. Y es que son muchas cosas las que debemos dejar listas y preparadas antes de irnos de viaje. No para nosotros, si no para nuestros clientes-viajeros. Dejarlo todo preparado y sin lugar a error es esencial para que todo vaya bien. Así que los días previos repaso varias veces que nada se me haya podido colar y eso al final me pasa factura.

La factura de esta vez es que no he conseguido pegar ojo. Pasaba de las 12 de la noche cuando me meto de nuevo en la cama. Pero una hora y media después, cuando aún no había conseguido dormir me llega un WhatsApp de uno de mis viajeros en destino. No era nada importante pero hizo que mi corazón se pusiese a mil y rebajar las pulsaciones me costó, el no dormir en toda la noche.
Nos vamos de Asturias a Santander.
A las 4 suena el despertador. Nos levantamos. Me siento morir.
Pienso en que más me vale dormir en el coche y en el avión, porque si no a ver quien aguanta un primer día de viaje, con todo lo que nos toca hacer hoy.
Llegamos antes de las 6 de la mañana al parking del aeropuerto y poco después estábamos facturando para el vuelo.
Aquí nos enteramos, que el vuelo que ha salido de Edimburgo con 45 minutos de retraso, así que suponemos que nosotros saldremos con retraso.
8:30 a.m. Ya hemos desayunado y pasado los controles de acceso al aeropuerto. Y nos sentamos resignados a esperar. Por ahora, la pantalla, marca que nuestro vuelo saldrá con tan solo 20 minutos de retraso.

De Santander a Edimburgo. Volando con Ryanair.
El vuelo, efectivamente, sale con 30 minutos de retraso. Momentos antes de embarcar me encuentro fatal. Me duelen los brazos, estoy muy cansada y tengo el estómago muy revuelto. Se que no es que me esté poniendo enferma ni nada, solo es cansancio. ¿Y qué me pasa cuando no duermo bien y además, tampoco como bien? Efectivamente, me da una migraña. Si habéis leído algunos de los diarios de viaje de este blog, sabréis que es algo habitual en mi primer día de viaje. Mucho estrés previo, combinado con pocas horas de sueño, un vuelo por el medio y comer mal o poco y finalmente se me desencadena una migraña.
Me subo al avión y nada más subir intento dormir. Soy de esas personas que en los vuelos duermo todo lo que puedo, y a veces incluso antes de despegar ya estoy durmiendo. Pues eso pasó. Pero no dormí bien. Cada dos por tres, me despertaban con alguna cosa que anunciaban por megafonía. Fui entre sueños las algo más de 2 horas que duró el vuelo hasta aterrizar en el aeropuerto de Edimburgo.

Aunque había dormido poco y mal al menos era algo.
Nos bajamos del avión y nos vamos directos a pasar el control de pasaportes. Ahora, Reino Unido ya no pertenece a la Unión europea, por lo que además de tener que sacar el ETA previo al viaje, tenemos que pasar por el control de pasaportes. Lo malo es la enorme cola que había. Lo bueno es que iba bastante rápido ya que el control es electrónico, escaneando tú mismo el pasaporte, te hacen una foto rápida y listo. Estábamos en Escocia.
Lo que fue lento, muy lento, fue la recogida de equipajes. Ni se el tiempo que estuvimos esperando a que las maletas saliesen.
Cuando ya finalmente las teníamos con nosotros, y por suerte, llegaron todas, nos fuimos a recoger el coche.
Habíamos alquilado un SUV con la compañía Europcar. Al principio teníamos alquilado otro SUV con otra compañía pero vimos que la oficina de recogida no estaba en el mismo aeropuerto, sino que había que coger un bus de acercamiento, y preferimos que estuviese más a mano para no perder tanto tiempo. Queríamos hacer muchas cosas este primer día. Así que lo cambiamos a Europcar.

Una caminata buena hasta el centro de recogida de coches, arrastrando las maletas, con migraña, con un cansancio tremendo y finalmente llegamos. Y a esperar otra cola.
Finalmente nos atienden y nos damos cuenta que el coche que habíamos alquilando, aún siendo un coche medio y SUV, no era suficiente para el equipaje que llevábamos, así que pedimos cambiarlo. Nos atendió un supervisor de la empresa español, que la verdad es que nos dio mucha información y nos facilitó todo un montón. Eso si, nos gastamos un buen pico en el cambio y en algo que ya nos íbamos a gastar sí o sí: el segundo conductor.
Mis mapas de Escocia
Como cada año, cuando planifico el viaje, hago un mapa de Google maps con todos los puntos interesantes que hay en la ruta. A veces incluso fuera de ruta que con el tiempo pasarán a ser «lo que me he dejado sin ver», y es para la próxima. Pues esta vez el mapa ha quedado muy muy grande, porque no solo íbamos a hacer muchos días en el país, sino que además teníamos mucho que ver/hacer, muchos restaurantes que poder probar y muchos puntos por si acaso.
El mapa está distribuido en capas y ya os digo que hay muchos puntos. La mayoría los hemos visto, pero otros muchos no. Este tipo de mapas son de muchísima utilidad tanto durante la preparación del viaje como una vez en destino.
Mi video de Youtube.
Si eres más de los que te gustan verlo que leerlo, y aunque en el video cuento menos detalles, sí que te puede servir para hacerte una idea, más visual, de cómo lo vivimos. Aquí te dejo el video que publiqué en mi canal de youtube.
Del aeropuerto de Edimburgo a Stirling
Al final, entre una cosa y otra tardamos más de dos horas en salir del aeropuerto, así que decidimos irnos directamente a Stirling sin pasar por los dos puntos que teníamos previstos para este día. Es cierto que eran visitas rápidas, pero aún así, sabíamos que la visita solo al castillo de Stirling iba a llevarnos un tiempo y teníamos que entrar antes de las 4 de la tarde.
Qué hacer entre Edimburgo y Stirling. Lo que nos dejamos en el camino
Había dos puntos que si no fuese por el retraso y por todo el tiempo que estuvimos en la compañía de alquiler de coche nos hubiese dado tiempo a hacer.
- Palacio de Linlithgow. El precio de la entrada a este castillo es de 8 libras, pero entra dentro de la Explorer Pass. Tenéis toda la información sobre el castillo en la web: palacio de Linlithgow. Os podéis, además, descargar una audio guía que está incluida en la entrada del Palacio.
El Palacio de Linlithgow tiene una historia ligada al nacimiento de muchos reyes y nobles, entre ellos la reina María Estuardo.
El Palacio es una visita ideal para hacer en la ruta entre Edimburgo y Stirling, y se encuentra a tan solo 30 minutos de éste último. - Kelpies. Para mi no era una visita obligada, ni mucho menos. Es más, en mi planning inicial ni lo había contemplado, pero sí que había parte del grupo que les hacía ilusión hacer una pequeña parada aquí y por eso, lo incluimos. Se trata de unas enormes figuras de cabeza de caballo metálicas, donde la visita, en si, no llevará mucho tiempo. Sobre todo, si como nosotros, pretendíamos tan solo sacar unas cuantas fotos.
Los Kelpies son una figura legendaria escocesa. Se trata de un ser acuático con capacidad para cambiar de forma. Entre las más habituales formas que adquiere está, la del caballo.
Entre una cosa y otra pasaba de las 2 y media cuando llegamos al parking donde dejamos el coche en Stirling.

Donde aparcar en Stirling
Para aparcar en Stirling no hay nada que sea gratis. Si, ya se que me diréis que se dice y se comenta por ahí que se puede dejar el coche en una bolera, o un centro de recreativos, que no te dicen nada, porque no controlan quien es cliente y quien no. Pero a mi, personalmente, hacer esto, no me gusta. Así que busqué un parking, y analicé casi todos los del centro de la ciudad hasta encontrar el más barato. Más barato teniendo en cuenta que íbamos a pasar varias horas.

Aparcamos en el parking National Car Parks Plc por 4.1 libras todo el día. Es decir, puedes meter el coche cuando quieras pero tienes que sacarlo antes de las 8 de la tarde y el coste es fijo, estés las horas que estés. Creo que por 4 libras, no merece la pena dejar el coche donde no se debe arriesgándote a que un día al dueño del parking del club de bolos le de por decir que se lo lleve la grúa.
Hay otros parkings, como el del centro comercial Thistles Shopping Centre, que tiene un coste de 1.2 euros la hora. Que si no se va a estar mucho tiempo también merece la pena.

Donde comer en Stirling
Nos fuimos directos a buscar un sitio donde comer. Eran ya más de las las dos y media de la tarde, y aunque en un principio teníamos pensado comer en el Nicky-Tams Bar & Bothy, al llegar con tanto tiempo de retraso, decidimos que teníamos que comer algo que fuese servido rápido y que fuese fácil de comer. Nos fuimos a una hamburguesería que seleccionamos por casualidad y fue todo un acierto.
Pagamos 47 euros por 3 menús de hamburguesa con patatas y bebida y una hamburguesa más. No nos pareció nada caro para donde estábamos. Además, un trato muy bueno, muy amables, muy rápido el servicios y las hamburguesas espectaculares. Eso si, ojo, porque tienen niveles de picante y no te vayas a pasar.


Yo me pedí una hamburguesa con jalapeños, y además le puse salsa barbacoa y mayonesa para las patatas. Las patatas que pedí también tenían una mezcla de pimentón y algo más, pero estaban de muerte. Acabé con la boca que no la sentía.
Buenísimo todo y muy muy recomendable.
Tras la comida, regresamos al coche a buscar algunas cosas que se nos habían olvidado. Lo que tiene tener migraña, que al final no piensas y dejas las cosas por el camino.
El cementerio de Stirling
En lugar de subir directamente al castillo, nos adentramos en el cementerio que fue todo un descubrimiento. Porque sabía que este sitio me iba a gustar pero no me imaginaba que me gustase tanto.

Subimos hacia el castillo por St. John Street, y justo antes de entrar en el cementerio se encuentra la Iglesia de Holy Rude, a la cual pertenece el cementerio. La Iglesia es una típica iglesia escocesa, cargada de historia, qué, aunque no pasa desapercibida, es cierto que su cementerio le quita mucho protagonismo.
Al cementerio se accede a través de una puerta metálica situada al lado de la Iglesia. En su entrada, un cartel indica que se debe tener cuidado, y sobre todo, no pisar las tumbas. Tumbas que son antiguas, no se sabe lo que pueden aguantar o cuando se van a derrumbar y además, por esta antigüedad que tienen se encuentran cubiertas, muchas de ellas, de musgo.

El cementerio de Holy Rude se encuentra situado en la ladera del castillo, entre éste y la iglesia, por lo que vamos visitando el cementerio a la vez que ascendemos hacia el castillo.
El cementerio no tiene desperdicio ninguno, muy tranquilo y sobre todo, con unas impresionantes vistas.

CASTILLO DE STIRLING.
Habíamos reservado una Explorer Pass de 15 días para empezar a usar hoy. Así que a la entrada del castillo, donde había un montón de excursiones a esta hora, presentamos nuestra Explorer Pass y pasamos la cola, enorme, que había en la taquilla.
La Explorer Pass cuesta 55 libras, y solo la entrada al castillo de Stirling cuesta 20 libras. Aunque nosotros no la íbamos a amortizar mucho, unas libras si teníamos pensado ahorrarnos, pero sobre todo nos ahorramos colas y esperas.

El Castillo de Stirling es uno de los más importantes de la historia de Escocia. Fue residencia habitual y preferida de los reyes del linaje Estuardo, donde se realizaban unas grandes celebraciones. Se dice, que el Castillo de Stirling es mucho más bonito que el de Edimburgo. No se si será cierto, pero lo cierto es que es uno de los más bonitos de Escocia, estoy segura, y uno de los mejores conservados.
Hay muchas zonas curiosas dentro del Castillo de Stirling, como las Stirling Heads, ‘las cabezas de Stirling’. Lo que vemos hoy en día en el techo son réplicas, ya que en 1777 un derrumbe acabo con estas tallas en distintas manos. No hace mucho que aquellos que sobrevivieron o se reencontraron fueron restaurados y están en la exposición del Castillo. Las réplicas colocadas en el techo, fueron pintadas de vivos colores, tal y como se creía que eran las originales.

¿Sabías que el unicornio es el «animal» nacional de Escocia? ¿Raro, no? que un ser mitológico sea considerado de esta manera. Pues en el Castillo de Stirling podemos ver varios tapices donde se representa «La Caza del Unicornio». No son los originales ya que éstos se encuentran en The Cloisters, en Nueva York. Los originales datan de 1495-1505, mientras que las recreaciones fueron encargadas por Historic Scotland en 2002.

Unas dos horas estuvimos de visita en el castillo, que nos encantó. Fue una pena que no pudiésemos volar el dron para verlo en perspectiva, pero bueno, nos quedamos con las imágenes de un castillo increíble con unas vistas espectaculares.
Allá, a la lejos se divisaba el Monumento a Wallace.

Visitas guiadas en Stirling.
Si vas con tiempo, y tienes el día mejor organizado que nosotros, quizá te interese hacer una visita guiada por el Castillo. Estoy segura que la visita, si alguien te la explica, es muchísimo más interesante. También podéis aprovechar para hacer un free tour por Stirling. Y si vas en época de mucha afluencia de gente y como a mi, no te gustan los free tour por la aglomeración, te recomiendo hacer una visita guiada, donde va menos gente y al final lo tienes que pagar igual que el free tour.
Donde dormir en Stirling
Yo no podía más. Me dolía todo el cuerpo, la cabeza me iba a explotar y decidimos ir a hacer el check in en el hotel antes de decidir hacer cualquier otra cosa. Hacía un calor infernal, algo que no nos podíamos imaginar tampoco de Escocia y este calor, y esta sudada, no ayudaba a la migraña.
Nuestro hotel lo teníamos en la zona Universitaria, muy cerca del Monumento a Wallace.
A estas horas, lo que nos quedaba por ver que más nos interesaba era este monumento y el puente histórico de Stirling, que no llegamos a visitar.

El monumento sabíamos que ya no podíamos entrar, porque la última hora de entrada es a las 5 de la tarde y pasaba ya bastante de esta hora, pero sí queríamos, al menos, acercarnos un poco a él.
Tenéis muchos más puntos de interés de la ciudad situados en el mapa anterior.
En un principio teníamos previsto pasar casi un día entero en Stirling, tiempo que sería suficiente para verlo todo, incluso lo que no vimos hoy, pero todo este retraso acumulado durante el día junto con que la mañana siguiente, que teníamos pensado pasarla aquí, tampoco lo podíamos hacer.

Sabíamos que queríamos hacer la excursión a la isla de May y por alguna razón pensamos que hacía dos veces al día. Pero llegado el día de reservar vimos que solo había una hora y que dependía de las mareas. Así que nuestra excursión salía a las 10.30 de la mañana. Por ello teníamos que madrugar y dejar Stirling muy temprano, sin tener tiempo a más.
Escogimos un hotel a las afueras de Stirling, en una zona muy tranquila donde sabíamos que no invertiríamos tiempo en salir y con aparcamiento y desayuno incluido.

He decir que me sorprendió muchísimo el hotel porque pensaba que sería mucho más pequeño y mucho más antiguo. Pero estaba o reformado o muy bien mantenido.
Nos dimos una buena ducha, descansamos un rato y me tomé la medicación para la migraña antes de decidir volver a salir. Nos queríamos acercar un poco más al Monumento a Wallace y habíamos seleccionado un restaurante para cenar que estaba cerca del Monumento y que fue, de nuevo, todo un acierto.
Monumento a William Wallace
Aunque en un principio, por mi cansancio y mi migraña, habíamos decidido no hacer ya más visitas en Stirling y tomarnos el resto del día de disfrute, sin más, yendo a tomar algo en un lugar tranquilo y cenando algo ligero, lo cierto es que nos propusimos visitar, aunque fuese de lejos, el monumento a Wallace.

Lo teníamos muy cerca del hotel, así que tampoco había excusa.
La zona en la que se levantó este monumento de 67 metros de altura, en lo más alto de la colina de Abbey Craig, es la misma en la que Wallace observó al ejercito inglés y desde donde organizó la gran batalla del Puente de Stirling donde el ejercito escocés derrotó al inglés en una histórica batalla en la Primera Guerra de Independencia de Escocia.
Tenéis toda la información del monumento, incluidos precios y horarios, en su página web: Monumento a Wallace.
Donde cenar en Stirling
Para cenar escogimos Meadowpark, que es el restaurante del hotel del mismo nombre. Nos hicimos con una mesa en la terraza donde cenamos muy tranquilamente, en un ambiente muy relajado y tranquilo y además, cenamos de 10.



Cenamos por 87 euros los 4: 4 platos, una pinta de Guinness, 1 limonada, media pinta de sidra y otra pinta más.
Después de esto nos fuimos a dormir y descansar. El día había sido muy largo y aunque la medicación empezaba a hacer algo de efecto, lo que realmente necesitaba mi cuerpo era dormir.

Viaja con nosotros
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