Día libre para disfrutar de Ubud.
Dedicaríamos el primer día que pasábamos en la isla de Bali, para disfrutar, a nuestra manera de un maravilloso día libre en Ubud.
Habíamos llegado la noche anterior, después de pasar un día completo de viaje para llegar, desde Toraja (Sulawesi) a Ubud (en Bali). Durante la preparación del viaje tuve claro que este primer día tenía que ser libre, para poder descansar del movimiento que llevábamos los diez días previos. Este era nuestro día 11 de viaje, y ya el cansancio se hacía notar. Por ello, y aunque el día lo íbamos a dedicar a recorrer con tranquilidad Ubud, sí que había algo que teníamos previsto hacer y que había incluido en el viaje: darnos un masaje balinés en la comodidad de nuestra habitación en Ubud. De esta manera, la relajación y el descanso sería ya completo.

Pero esto no lo teníamos organizado hasta las 4 de la tarde, cuando empezaban los primeros con su masaje así que teníamos todo el día para pasear, comer, visitar lugares y disfrutar al máximo de esta ciudad.
Viaje con Vosotros
Este «Viaje con Vosotros a Indonesia en 18 días» se desarrolló tal y como lo estáis leyendo durante el mes de Agosto de 2024, en uno de los viajes que realizamos bajo el concepto «Viaje con Vosotros». Desde hace años ofrecemos la posibilidad a nuestros lectores, seguidores de redes sociales y clientes de la agencia de viajes a acompañarnos. Y este fue nuestro Sexto «Viaje con vosotros».
Si quieres realizar un viaje similar o parecido a este, consulta las fechas de salida regular o si lo prefieres, pídenos un presupuesto para un viaje en privado a un país que estoy segura que te sorprenderá.
Info@viajescallejeandoporelmundo.com

Somos agencia de viajes con licencia AV.240.AS
Mis mapas de Indonesia.
La mayoría de todos los lugares y sitios visitados, tanto en Ubud o Bali, como en todo el viaje, están puestos en «Mi mapa de Indonesia con Vosotros». Es una forma mejor de ubicarse en cuanto a lo que vimos e hicimos en Ubud este día.
El despertar en Ubud.
Habíamos pasado la noche en un tranquilo hotel de Ubud. Tan cerca del centro que podíamos ir caminando y tan lejos del bullicio que parecía que nos habíamos teletransportado a otro lugar lejano. Eso si, todo tienes sus pros y sus contras. Los gallos no pararon de cantar desde antes del amanecer y algunas habitaciones daban directamente a los gallineros, con lo que el espectáculo estuvo asegurado. Esto fue de lo que estuvimos hablando durante el desayuno. Yo, he de reconocer que no me enteré de nada y dormí fenomenal.
Tras un desayuno muy tranquilo decidimos salir y dirigirnos al centro de Ubud. Teníamos algunas cosas previstas para este día, entre ellas visitar el mercado central de Ubud, pero lamentablemente, la noche anterior, un incendio se desató y lo arrasó. Una pena, sobre todo, para todas las familias, muchas, que viven de ello.
Desde nuestro hotel al centro.
En el camino que nos llevó desde nuestro hotel en Ubud, hasta el mismo centro (todo recto) ya nos dimos cuenta de cuan diverso es este país. Nada de lo que estábamos viendo en este momento, se parecía a lo que llevábamos vivido en los diez días anteriores. Cambia la religión, los templos, la forma de construir, el olor, en resumidas, cambia todo. Y es que algo que empecé a recordar nada más poner un pie en Bali, es el olor. No sabría decir exactamente a qué huele, pero huele bien. Mezcla de plantas, incienso, especias, un cúmulo de sensaciones que son difíciles de describir, pero qué seguro que quién ha estado en Bali, sabe percibir.

Era muy temprano y aún así, ya había mucho movimiento en Ubud.
Nuestro paseo nos llevó, directos, a la puerta de entrada del Palacio Real de Ubud.
Visitando el Palacio Real de Ubud.
Y como no, entramos.
El Palacio Real de Ubud (Puri Saren Agung) es uno de los lugares más importantes de Ubud, dado que pertenece a la familia Real, aunque no residen en él. Actualmente, tiene más interés turístico que de otro tipo. Prácticamente todas las noches se realizan eventos de danza turística balinesa y decidimos que sería una de esas actividades que haríamos una de las noches que íbamos a estar en Ubud. Pero ésta no sería.



La entrada es totalmente gratuita, pero si quieres acudir a ver las danzas balinesas eso tiene un coste de 100.000 rupias (unos 6 euros) y conviene comprar la entrada con antelación.
El palacio fue construido en 1640, pero modificado, ampliado y convertido en lo que es hoy en día entre entre 1800 y 1823 por Ida Tjokorda Putu Kandel.
En 1917, tras un fuerte terremoto que destrozó parte del palacio, fue reconstruido casi en tiempo récord, debido a que por aquel entonces era la residencia real. Se abrió al público en 1928.


Aquí vimos que vendían las entradas para el espectáculo de danza balinesa que se hace cada noche en el Palacio. Decidimos que vendríamos una de las noches ya que nos parecía muy interesante poder presenciarlo. El precio: 100.000 rupias. Algo más de 5 euros.
Cada día se realiza una danza distinta, e incluso hay más espectáculos de este tipo en otras zonas de Ubud pero nos parecía más bonito poder verlo aquí. Es una actividad casi exclusiva para turistas pero merece mucho la pena, aunque solo sea una vez, ya que forma parte de la cultura balinesa.

Palacio del agua de Ubud.
Muy cerca del Palacio Real de Ubud se encuentra el Palacio de Agua. En mi caso no era la primera vez que lo visitaba pero no recordaba que hubiese que vestirse al más puro estilo balinés (balinés desaliñado por llamarlo de alguna manera porque en realidad es ponerte unos trapos encima, pareciendo que vas vestido de algo que realmente no es).

Está ubicado en pleno centro de Ubud y al igual que pasa con el palacio Real, aunque creo que se vive más intenso aquí, es como entrar en un remanso de paz. Del caos de motos y coches que hay en la calle principal, tan solo das dos pasos y te sumerges en la tranquilidad del palacio de Agua.
Aunque el palacio parece mucho más antiguo la realidad es que es bastante reciente. Data de 1952, año en que se culminó su construcción que duró tan solo un año.

El sitio más bonito del palacio de Agua de Ubud es, sin duda, su estanque de lotos, y si te coincide como a nosotros, la floración de las orquídeas.



Además, encontrarás grandes pufs donde puedes sentarte y relajarte mientras contemplas el entorno, el agua, los lotos y las flores.

No se cuanto tiempo estuvimos allí pero seguro que mucho más de lo que hubiésemos pensado. El lugar invitaba a relajarse a contemplar y a disfrutar, sin hablar.
Beji Mumbul River Temple
En mi anterior visita a Ubud, no habíamos visitado este templo y cuando buscaba información sobre el destino me encontré con una foto que me llamó la atención. El templo Beji Mumbul River Temple está situado justo al lado de uno de los ríos que atraviesan la ciudad.

El entorno es mágico y sobre todo silencioso. Pasas del tumulto de la ciudad a estar rodeado de vegetación, de un río y lo que más nos llamó la atención fue un centro de spa situado justo en la entrada del camino hacia el templo. Lo dejamos fichado por si queríamos darnos otro masaje en algún momento en Ubud.
Mientras algunos entraban en las tiendas, otros decidieron tomarse un café y otros aprovecharon para observar como enseñaban a un grupo de niños los bailes balineses.
Como habíamos madrugado mucho y aún nos quedaba bastante mañana libre decidimos dar un paseo hasta el Monkey Forest.
Monkey Forest, Ubud.
Este fue otro lugar de esos que me impactó mucho porque lo que viví yo hace unos años a lo que me encontré en estos momentos fue muy distinto. En su día, el hotel que habíamos elegido en Ubud para alojarnos unas 6 noches, estaba situado justo al otro lado del Monkey Forest y para llegar al centro de Ubud de la manera más rápida, atravesábamos el parque cada día. Eso a día de hoy no sería posible.


En su día el Monkey Forest era un lugar tranquilo donde prácticamente no había nadie salvo cientos de monos. A día de hoy, se trata más de un Parque Temático que de una zona de esparcimiento y tranquilidad. Si, lo puedo decir, me sorprendió y además no me gustó. Lo que yo había vivido en su día era otra cosa.

Nos encontramos con una zona de entrada, con un parking para coches, muchos coches, y unas taquillas como las de cualquier parque de atracciones. Y sí, a día de hoy también cobran entrada. Dentro la cosa no mejoraba. Cientos de personas paseaban por las calles, interactuando con los monos, lo que tampoco se puede hacer.



Lo que había sido para mi otro de esos remansos de paz de Ubud se había convertido en algo muy distinto. Es posible que para todos aquellos que no hubiesen vivido el Ubud de antaño, siga teniendo mucho encanto y el parque de los monos siga gustando. No lo dudo porque si no no estaría hasta arriba de gente. Pero para mi, me decepcionó bastante. A día de hoy no volvería.

Comiendo en This Is Bali.
Después del impacto que me había llevado en el parque de los monos, y aún con la mente puesta en aquella situación, buscamos un sitio para comer. Lo hicimos en This Is Bali.
Este restaurante se encuentra situado en la parte más comercial de Ubud, muy cerca del Mercado, así que vimos los primeros efectos del devastador incendio que se había desatado la noche anterior, arrasando gran parte de su interior.

Escogimos este restaurante por dos razones, siendo la principal que siendo la hora que era podían preparar sobre la marcha y sin haber avisado, una mesa para las 13 personas que éramos.
La segunda razón es porque es un restaurante con muy buenas valoraciones y por tanto lo tenía todo. Y no defraudó. Comimos y comimos bien. Podías elegir platos ya hechos o hacer tu mismo la combinación que deseabas a partir de una base y varios condimentos que seleccionabas en una tarjeta marcando con sellos. Nos gustó la experiencia.



Tarde de masajes
Después de unas compras por la zona nos fuimos directos al hotel. A las 16:00 empezaban a darnos los masajes en la habitación y decidimos que mientras unos se daban los masajes otros disfrutaríamos de la piscina del hotel hasta que todos hubiésemos terminado y poder, tranquilamente, irnos a cenar.


El masaje duró una hora. Y como alguno no se lo quiso dar, ese tiempo que sobraba lo distribuimos entre otros que no les importaba darse una hora y media de masaje. Suerte la de ellos.

Que el masaje fuese tan bueno y tan placentero tuvo dos consecuencias: tuvimos claro que no sería el único que nos daríamos y por otro lado que no tuvimos ganas de salir a cenar fuera. Como en nuestro hotel no había restaurante para la cena preguntamos si podíamos pedir comida, comerla en el restaurante del desayuno y como sí había cervezas, hacer uso de las bebidas el hotel. No tuvieron problema.

Cena en el hotel. Pidiendo por Grab.
Pedimos entonces por la aplicación Grab, que vale para todo, pizzas en un restaurante Italiano: Genio Italian Restaurant. La aplicación de Grab es muy útil en Indonesia, porque te permite desde pedir un taxi o una moto, hasta comprar algo que se te haya roto, perdido o simplemente necesites y que te lo traigan al hotel, o pedir comida del tipo que quieras.
Estuvimos la mar de a gusto cenando así, y nos dieron las tantas de sobre mesa. Tuvimos también claro que no sería la última vez que haríamos una cena así.

Nos fuimos a dormir porque al día siguiente nos esperaba la primera de las visitas en Bali.

Viaja con nosotros
Si quieres que te ayudemos a organizar un viaje igual a este o parecido, por libre o con agencia receptiva, o que simplemente te coticemos los hoteles que hayas elegido, no dudes en ponerte en contacto con nosotros, haremos de tu sueño una realidad.
Callejeando por el Mundo es un blog de viajes propiedad de Viajes Callejeando por el Mundo, agencia con licencia AV-240-AS.