Un día en Entebbe y en el Lago Victoria

Publicado en: Africa, Uganda | 0

Comienza la aventura. Aterrizamos en Entebbe

Aterrizamos en el aeropuerto internacional de Entebbe aquel día 3 de Septiembre de 2019, en un vuelo procedente de Adis Abeba. Eran las 10:30 de la mañana y todavía teníamos que pasar los trámites del aeropuerto y llegar a nuestro hotel para pasar la primera noche.

Entebbe, cuyo significado en lugandés es “asiento”, ya que sobre este lugar el rey de Buganda, se sentaba para adjudicar casos legales, creció y se convirtió en gran centro comercial de Uganda gracias a Gerarld Portal a finales del Siglo XIX, cuando la historia de los exploradores quedaba atrás y Uganda se había convertido en uno de los principales objetivos europeos para establecer colonias en África. Así en Entebbe se creo un puerto, Port Bell, desde donde partían barcos con carácter comercial. Posteriormente quedó solo como puerto para los ferries del Lago Victoria y en la actualidad no tiene ningún uso. Del General Portal tendremos tiempo para hablar cuando lleguemos hasta Fort Portal y allí os cuente su historia en Uganda.

 

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Trámites de Aeropuerto en Entebbe.

Habíamos realizado el trámite inicial del visado vía on line. Este trámite, cuando nosotros lo hicimos era opcional, pero nos pidieron la aprobación de la visa en facturación. Parece ser que muchas compañías aéreas están pidiendo este documento y que en muchos casos no dejan embarcar sin él, así que es mejor tenerlo ya hecho. Es cierto que vimos que el 90% de la gente llegaba a Entebbe lo hacía sin la aprobación de la visa y que a nuestro entender el trámite de hacerlo on line, no nos supuso un ahorro de tiempo, más bien todo lo contrario.

Si para el trámite en el aeropuerto había 9 cabinas, para el trámite on line había solo 1.  Y no podías acceder por ninguna de las otras cabinas. El caso es que es cierto que llegábamos menos personas con la Visa aprobada, pero el trámite que tuvimos que hacer era el mismo que si no lo hubiésemos hecho. Lo único que ahorramos fue hacer el pago, pero lo demás todo igual. Nos escanearon el visado, comprobaron la vacuna de la fiebre amarilla, nos sacaron una foto y tuvimos que firmar. Lo mismo que el resto. Así que como solo había una fila por la que hacer el trámite, acabamos siendo los últimos en salir.

 

A nuestra salida del aeropuerto nos estaba esperando un representante de nuestra agencia receptiva en Uganda, que nos llevó a cambiar dinero y a conseguir una tarjeta de datos para conectarnos a internet.

 

Recordad que el trámite, a día de hoy, debe hacerse on line. Tiene un coste de 50 dólares que nosotros pagamos con la Bnext.

La página oficial es; Visado Uganda.

 

Cambio de divisa en Entebbe.

Una vez nos encontramos con nuestro chófer en el aeropuerto, éste nos llevaría hasta el Victoria Mall donde podríamos cambiar dinero. Fundamentalmente cambiar dinero, ya que tampoco queríamos hacerle perder tiempo con la compra de la tarjeta de datos. Teníamos todo el día para hacerlo.

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El Victoria Mall, un pequeño centro comercial situado muy cerca de nuestro hotel, tenía de todo lo que podíamos necesitar. Alguna tienda, algún restaurante, un gran supermercado, y varios cajeros. El tema de los cajeros es un punto a parte ya que de las 4 personas que llegamos solo 1, la primera pudo sacar dinero. Al resto nos decían que no tenía disponibilidad o directamente no decían nada. Finalmente nuestro chófer nos llevó a un banco, y allí sí que pudimos, en el cajero, sacar dinero con nuestra Bnext. 

Recordad que si queréis adquirir una Bnext para sacar dinero en cajeros sin las comisiones abusivas que cobran los bancos, con el cambio oficial de visa y la devolución de los gastos bancarios, podéis hacerlo a través de este enlace, donde os darán 10 euros por meter los primeros 25. Recordad que la tarjeta es tarjeta prepago, con lo que nosotros solo metemos en ella lo que vamos a usar y evitamos robos y fraudes, y que es totalmente gratuita.

Podéis leer más sobre ella en nuestro artículo: Bnext para viajar sin comisiones. 

 

 

Ya con dinero en la mano, y habiendo localizado una tienda donde adquirir una tarjeta de datos, nos fuimos a hacer el check in en el hotel.

 

Hotel en Entebbe: Precious Guesthouse.

El hotel se encuentra a unos 500 metros del Vicotoria Mall, así que estaba muy bien ubicado. Justo enfrente del Jardín Botánico de Entebbe y a un nada del Lago Victoria. Además, como punto final de un viaje está también genial, ya que se encuentra a otros 500 metros más o menos, del mercado de souvenirs y artesanías, así que ya teníamos claro donde compraríamos los recuerdos y donde gastaríamos nuestros últimos chelines.

Tenía tantas ganas de estar a los pies de este lago que no veía el momento de ponernos en marcha. Pero aún quedaban cosas por hacer. Teníamos que hacer el Check in en el hotel, teníamos que ir a comer porque ya había llegado la hora; llevábamos más de 24 horas comiendo fatal, comida de avión y teníamos ganas de comer algo en condiciones. También teníamos que esperar a los otros dos integrantes del grupo, Ana y Alberto, que se les esperaba sobre las 15:30 y a las 16:00 teníamos la primera reunión con el guía, donde nos explicarían un poco lo que iba a ser el viaje. Así que tampoco teníamos mucho tiempo libre.

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He de reconocer que el hotel Precious Guesthouse nos sorprendió muchísimo. La verdad que no se veía tan bonito en las fotos de Internet. El hotel es propiedad de un inglés, que se enamoró del país y de una ugandesa, y decidió casarse, formar una familia, y un hotel, el Precious Guetshouse donde estuvimos como en casa. 

Tiene distintos tipos de habitaciones, incluso familiares con cocina y todo. Pero nuestras habitaciones eran dobles, normales. La habitación que le dieron a Ana I. y Carmen, era más grande que la nuestra. Pero la verdad es que nos sorprendió para muy bien.

entebbe y el lago victoria precious guesthouse

 

Podéis ver el hotel en la página de booking, pero creo que las fotos no le hacen justicia.

 

Comiendo en Cafe Javas (Victoria Mall)

Entre unas cosas y otras pasaban ya unos minutos de las 13:30 cuando salimos del hotel. Así que decidimos ir primero a comer. Dimos unas vueltas por el Victoria Mall y no encorábamos nada que nos gustase. Incluso estuvimos sentados en una especie de puesto de comida rápida, donde todos los que estábamos sentados nos acabamos levantando. Nada de lo que pedíamos lo tenían disponible. Así que acabamos comiendo en el restaurante “más lujoso” del Mall. Lo hicimos en el Café Javas, un restaurante de estilo occidental, donde comimos de maravilla. Pedimos un par de pizzas y agua para todos. Las pizzas estaban buenísimas. No se si porque lo estaban realmente o porque nos moríamos de hambre.

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Pagamos por la comida para los 4, 89.000 chelines (unos 21 euros).

 

Conseguir una tarjeta de datos.

Ya sabíamos, después de haber buscado mucha información y haber preguntado directamente a nuestra agencia en Uganda, que la mejor opción para tener internet durante todo el viaje, era con una tarjeta de datos de la compañía MTN ugandesa. 

Nosotros cuando viajamos, estamos trabajando. No solo porque en esta ocasión visitábamos el país con gente, sino porque nuestra empresa es on line, trabajamos en la distancia y tenemos que estar siempre pendientes del correo, del whatsapp y de la página web. Además tenemos un servicio de atención personalizada para determinados viajes, con lo que tenemos que estar operativos las 24 horas del día. Así como tener que hacer pagos o solicitarlos. Para ello tenemos que tener conexión a internet siempre.

Es por ello que habíamos estudiado muy bien la mejor opción para nosotros. Tras ver todas las opciones que MTN nos ofrecía, decidimos decantarnos por 30GB, con duración de un mes, y por 100.000 chelines. Con estos 30 GB garantizábamos, además, que todos los integrantes del grupo se pudiesen conectar cuando quisiesen y tener todos conexión a internet constante. Así que estaba claro. Adquirimos esta tarjeta por unos 24 euros al cambio.

 

El único fallo es que no admitían pagos con tarjeta. Así que nosotros que habíamos sacado poco, porque lo teníamos todo incluido en el viaje excepto la bebida, este importe nos dejaba más limitados. Tuvimos que pagar además, 2000 chelines más, unos 50 céntimos por tener acceso a las redes sociales.

 

Tardamos mucho, muchísimo, en hacer todos los trámites para adquirir la tarjeta. Porque no solo hay que firmar un contrato, para lo que te escanean el pasaporte y te piden todos los datos (algo normal y que lo hemos hecho en todos los países) sino porque el propio trámite en sí llevó mucho tiempo. Tiempo en el que incluso, nos dio tiempo, mientras esperábamos a que llegase el permiso, a visitar algunas tiendas de los alrededores.

 

Esto hizo que llegásemos cuando pasaban algunos minutos de las 4 de la tarde al hotel. Y allí estaban Ana y Alberto.

 

La charla antes de comenzar el viaje.

Recuerdo el abrazo que me dio Ana cuando nos vio, y la cara de felicidad que tenía sus ojos. Acaban de llegar, ya estaban con los guías y se les veía emocionados con el encuentro. De Ana no tenía ninguna referencia, pero su marido, Alberto, es uno de esos seguidores de este blog al que le tengo muchísimo cariño. Hace muchísimos años que nos sigue y siempre deja mensajes cargados de optimismo, de agradecimiento y de buena educación. Además, nos seguía también por las redes sociales, donde los mensajes eran iguales, y fue una persona a la que le tenía cariño sin ni siquiera saber quien era.

Así que ya estábamos todos: Ana I, Carmen, Ana, Alberto, Rubén y yo. Y aquí mismo conocimos a los que serían nuestros dos guías en el viaje:

  • Gilbert, guía experto en Uganda, de habla inglesa y un auténtico conocedor tanto de la flora y la fauna del país, como de todos los parques nacionales. Tanto nos contó de la historia de este país que nos pareció una persona auténtica e increíble, con muchos conocimientos de todo tipo.
  • Robert. Es tanzano. En Uganda escasean los guías de habla hispana, así que cuando se necesita un guía de habla hispana, este viene desde países aledaños: Kenia o Tanzania son los más habituales. Robert, llevaba ya un tiempo en Uganda. Pasa temporadas aquí (no es que lo hubiesen traído en exclusiva para nosotros, que además no habíamos contratado el servicio de guía en Español, pero … finalmente vino con nosotros). Robert es guía oficial en Tanzania y por tanto también un gran conocedor de la flora y la fauna de estos países. 

Esto nos permitía llevar 4 ojos expertos con nosotros. Una auténtica maravilla.

 

Tras la charla de presentación y tras hablar de lo que iba a ser el viaje completo, nos despedimos de ellos hasta la mañana siguiente, cuando saldríamos, ahora ya si, a descubrir lo que Uganda nos tenía que ofrecer. Quedamos con ellos a las 7 de la mañana.

 

Jardín Botánico de Entebbe.

Eran casi las 5 de la tarde cuando salimos del hotel. Muy tarde para lo que yo había pensado para este día, pero decidimos, al menos, dar un paseo por el Jardín Botánico que teníamos justo enfrente. Sabíamos que oscurecía sobre las 6 de la tarde, así que teníamos una hora escasa para dar nuestro paseo y ver el ansiado Lago Victoria.

 

La entrada al Jardín Botánico de Entebbe cuesta 10.000 chelines por persona (unos 2.4 euros) y coger un guía para visitar el jardín cuesta otros 10.000 chelines.

 

Si hubiésemos tenido más tiempo hubiésemos cogido el guía, pero sabíamos que el tiempo dentro del jardín iba a ser escaso y por tanto preferimos dar una vuelta sin más, acercarnos al lago Victoria y regresar al hotel con luz de día.

 

Sorprende que nada más entrar nos encontramos con muchos monos, muchos pájaros y esta oruga, gusano o ciempiés, de color azul turquesa.

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Dimos un paseo hasta el lago y cuando mis ojos vieron el agua del Lago Victoria me sentí la persona más afortunada del mundo.

 

El Lago Victoria. Un poco de historia.

 

Creo que es necesario contextualizar un poco antes de contaros porqué para mi llegar a aquí, al Lago Victoria, era un sueño.

  • Podéis leer una breve historia de Uganda en mi primer artículo: Información Útil para Viajar a Uganda.
  • Y podéis leer cómo y quién fue el primer europeo en llegar a aquí en: Destino Uganda (que corresponde al primer día de viaje, de este viaje que hoy os estoy contando).

El lago Victoria es un enclave muy importante para la historia Africana. Los grandes exploradores del siglo XIX buscaban los grandes lagos africanos, de los que se suponía que nacía el famoso rió Nilo. La mayoría de las expediciones en busca del nacimiento del Nilo, ese gran enigma todavía por descubrir en aquella época, partían de El Cairo, pero muchas zonas pantanosas, en terrenos del actual Sudan, hacían impracticable el continuar el camino.

Fue Burton, y su ayudante Speke, los primeros que se aventuraron a seguir las rutas de los mercaderes de esclavos para llegar al que por aquel entonces era el Gran Mito africano: Las fuentes del Nilo. 

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Speke fue el primero en ver las aguas del Lago Victoria (por aquel entonces llamado Lago Nyanza en 1859. Lo hizo por la zona que hoy se conoce como Mwanza, al sur del Lago Victoria y a unos 700 kilómetros de donde nos encontrábamos hoy. Tuvieron que pasar 3 años y una nueva expedición, para que Speke, esta vez junto con Grant, llegase a lo que hoy conocemos como la población de Jinja, donde se encuentran las que llamó Ripon Falls y pusiese en un  mapa el nacimiento de El Nilo.

Pero no fue en 1862 cuando realmente a Speke se le reconoció el ser el descubridor de las fuentes de El Nilo. Tuvieron que pasar más de 10 años, hasta que otro gran explorador, Stanley, le reconociese el gran mérito. 

 

Para mi era muy emocionante estar hoy aquí, a los pies de este gran lago y a unos 100 kilómetros del Nacimiento del Nilo. Y os preguntaréis que si para mi era tan importante esta historia porqué realmente no visitamos Jinja y las Ripon Falls en este viaje. La razón no es otra de que las Ripon Falls, a día de hoy, quedaron sumergidas tras la construcción, en época de Churchill, de una presa un poco más abajo. Hoy en día solo queda una placa conmemorativa. No me parecía apropiado perder un día entero para llegar a aquí y ver una placa. Así que me conformé con estar a los pies del Lago Victoria.

Estas fueron las palabras de Wiston Churchill cuando visitó Uganda en 1908 y se situó frente a las Ripon Falls:

¡Qué bueno sería hacer que el Nilo inmemorial empezara su largo viaje moviendo una turbina!

Y en 1954 su sueño se cumplió. En ese punto se levantó una presa que dejó sumergidas las Ripon Falls.

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Ana I y Carmen
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Alberto y Ana

 

La Cena a la española en el Hotel de mano de Ana y Alberto.

Con tanta historia y tanto paseo llegó la hora de regresar al Hotel. Nosotros no sabíamos ni cuantas horas llevábamos en pie y debíamos descansar porque empezaban los días de madrugones y de emociones.

Llegamos al hotel ya de noche y Ana y Alberto se ofrecieron a prepararnos una cena a la española. Habían traído algo de embutido, de quesos, de empanada… y además, un vino de rioja. Casi nada. Así que nos sentamos en la terraza de la habitación de Ana y Carmen y allí nos contamos historias para conocernos un poco más.

Este es un viaje compartido. Si tu quieres hacer uno igual o parecido, no dudes en ponerte en contacto con nosotros. Puedes leer más información sobre este viaje, y  los precios y salidas en regular (aunque también puedes hacerlo en privado, como nosotros) en: Uganda, la perla de África.

Para más información y reservas:

info@viajescallejeandoporelmundo.com

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