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Diario de viaje de Indonesia en 18 días

De Rantepao (Sulawesi) a Ubud (Bali). Un día de viaje.

Empezaba un día duro de viaje, un día en el que dejaríamos atrás una tierra que nos había dado tantos buenos momentos, Tana Toraja, en el interior de Sulawesi, y poníamos rumbo a la isla de Bali donde pasaríamos los últimos días de viaje. Pero este día no iba a ser fácil. ¿Y quién dijo que viajar lo sea? Pero si bien el día no iba a ser fácil, todos los astros se alienaron para que le día de hoy fuese mucho menos complejo de lo esperado y al menos pudiésemos disfrutar de una mañana en Makassar, la capital de Sulawesi.

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Por Makassar habíamos pasado hacía ya unos días. A estas alturas del viaje ya no sabría deciros cuantos días atrás, porque sinceramente, parecía que llevábamos muchos más de lo que realmente eran vagando por tierras de Indonesia.

Breve repaso del viaje a Indonesia en 18 días

En este viaje, que habíamos comenzado en Jakarta, ya llevábamos tanto vivido que era imposible contar días. Primero estuvimos una noche en Yakarta tras un largo vuelo desde España. Después, nos habíamos dirigido a Borneo donde el primer día, viendo orangutanes en el campamento 2 y 3 ya fue una experiencia inolvidable. Pero la experiencia no acababa aquí, ya que vivimos un segundo día de emociones visitando el campamento 1, el campamento Leakey.

Otro día de viaje que nos llevó a Yogyakarta, donde visitamos los famosísimos templos de Borobudur y Prambanan en un día y al día siguiente, antes de volar a Sulawesi, aún tuvimos tiempo de pasar una mañana en esta ciudad que nos robó el corazón. Pero lo rural, lo auténtico, lo especial, lo vivimos en Sulawesi. En nuestro primer día en Toraja, y sin saberlo, pudimos acudir al inicio de un funeral Toraja, algo que nos dejó totalmente impactados.

Después de esto, nada lo podía superar en experiencia, pero aún así, seguimos visitando la tierra Toraja, y en el segundo día aprendimos mucho el enterramiento tan típico de estas tierras. El último día, decidimos vivir otra cara de Sulwesi, y aprender sobre el café y el arroz, caminando entre ellos.

Había llegado el final de esta parte del viaje, que había resultado tan impactante que no nos podíamos creer que hubiesen pasado ¿cuánto? ¿9 días? Este era nuestro décimo día de viaje.

Ahora tocaba poner rumbo a la parte final de la experiencia. Nos íbamos a Bali. Para mi no era la primera vez que visitaba esta isla. Hacía ya 12 años que había estado por primera vez y guardaba un recuerdo tan bueno que siempre dije que si tuviese que vivir una temporada en algún lugar del mundo me gustaría que fuese en Ubud.

Viaje con Vosotros

Este «Viaje con Vosotros a Indonesia en 18 días» se desarrolló tal y como lo estáis leyendo durante el mes de Agosto de 2024, en uno de los viajes que realizamos bajo el concepto «Viaje con Vosotros». Desde hace años ofrecemos la posibilidad a nuestros lectores, seguidores de redes sociales y clientes de la agencia de viajes a acompañarnos. Y este fue nuestro Sexto «Viaje con vosotros».

Si quieres realizar un viaje similar o parecido a este, consulta las fechas de salida regular o si lo prefieres, pídenos un presupuesto para un viaje en privado a un país que estoy segura que te sorprenderá. 

Info@viajescallejeandoporelmundo.com

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Somos agencia de viajes con licencia AV.240.AS

La organización de nuestro último día en Sulawesi.

El día de hoy coincidía que era festivo nacional de Indonesia. Estábamos a 17 de Agosto, día en que se celebra su independencia, y día de festividad nacional. Es por ello, entre otras muchas cosas, por las que supusimos que nuestro vuelo de Toraja a Makassar, se había cancelado tantas veces. La realidad nunca lo sabremos porque lo que si teníamos claro es que este vuelo, tanto de ida como de vuelta, es un vuelo que sufre cancelaciones el 90% de las veces. Suerte tuvimos que pudimos hacer el trayecto de ida volando. Este trayecto de ida no estaba programado hacerlo volando. Lo íbamos a hacer en las furgonetas que nos iban a acompañar estos días en Toraja, pero visto que el vuelo de vuelta, no nos daba buena espina de que fuese a salir, decidimos, a última hora, comprar un vuelo para los 12 desde Makassar a Toraja.

MAKASSAR SULAWESI (2)

Ahora sí, casi teníamos claro que tendríamos que hacer el de vuelta por carretera. Esto era un incordio porque para el día de hoy nuestro planning, antes de salir de viaje, era el siguiente:

  • Salir de Rantepao muy temprao y hacer todo el trayecto hasta Makassar en las furgonetas. Mínimo teníamos por delante 8 horas.
  • Teníamos que llegar con tiempo suficiente para poder tomar el vuelo Makassar – Denpasar (Bali) que teníamos programado para las 17:00. Así que no podíamos hacer demasiadas paradas. Para comer y poco más.

La sorpresa vino, cuando hace unos días, nuestra agencia de Indonesia nos informa que han conseguido un vuelo desde el aeropuerto de Palopo a Makassar para las 9 de la mañana. Palopo se encuentra a unas dos horas de Rantepao, así que tocaba madrugar mucho. Esto nos llenó de alegría, porque evitábamos la carretera con curvas de más de 8 horas a Makkasar.

Por otro lado, esto hacía que a las 10 de la mañana estaríamos aterrizando en Makkasar y que tenímos al menos una mañana entera y parte de la tarde que teníamos que invertir en algo.

Sobre la marcha contratamos un minibús que nos fuese a recoger al aeropuerto y negociamos con el guía que habíamos tenido en Sulawesi, al que también le pagamos el vuelo de vuelta, que se viniese con nosotros y nos enseñase algo del centro de Makassar. Poca cosa, porque tampoco íbamos a ir tan sobrados de tiempo. Y así fue como lo hicimos.

Dejando atrás Rantepao

Nos levantamos muy muy temprano y como no había opción a estas horas para desayunar, en el hotel que nos había alojado por 3 noches, nos prepararon unas pequeñas cajas con algo para el camino. Nos subimos a las furgonetas y nos pusimos en marcha hacia al aeropuerto de Palopo. Nos quedaban por delante unas 2 horas de viaje por una carretera llena de curvas. Así que cada uno se tomó el trayecto como quiso o pudo. Unos durmieron, otros leyeron, y en mi caso, contemplé el paisaje, ese paisaje verde y alucinante que me tenía enamorada.

Aeropuerto de Palopo y vuelo a Makassar.

Dos horas después llegamos al pequeño aeropuerto de Palopo. Siendo un aeropuerto pequeño y muy manejable, creo que en tamaño podría ser el doble que el aeropuerto de Toraja. Accedimos y nos pusimos a la cola para facturar las maletas. El trámite fue lento, muy muy lento, pero por fin tuvimos nuestras maletas facturadas, la tarjeta de embarque en mano y nos sentamos a esperar mientras comíamos lo que llevábamos para desayunar.

La llegada a Makassar y el problema de las maletas.

Aterrizamos en el aeropuerto de Makassar apenas una hora después de despegar de Palopo. Y cuando estábamos esperando por las maletas, nos surge un nuevo problema ¿Qué vamos a hacer con ellas? No habíamos contemplado que no podíamos dejar las maletas en el aeropuerto porque ni había consignas, ni podíamos facturar a estas horas para el vuelo de la tarde.

MAKASSAR SULAWESI (1)

Tampoco las podíamos llevar con nosotros, porque nuestra furgoneta tenía capacidad para las 12 personas que éramos, ni una más, y no teníamos hueco para meter tanto equipaje.

Pero ya sabéis que hay países donde la resolución de problemas son más fáciles y acaban por soltar dinero. Conseguimos que uno de los agentes de seguridad del aeropuerto si hiciese cargo de ellos y velase porque nadie se las llevase.

Con mucha preocupación dejé mi mochila ahí, mochila que iba candada pero eso no me da seguridad, ya que dentro llevaba casi todo lo importante. ¿Tenía que habérmela llevado? Si. ¿Había capacidad para poder llevar mi mochila conmigo en la furgoneta? Si. No me digáis porqué la dejé allí, escondida entre el resto de las maletas y equipajes de mis compañeros de viaje.

Un paseo panorámico por el centro de Makassar.

Nos subimos a las furgonetas y dimos un paseo por la zona del puerto. Un paseo panorámico y sin bajarnos de la furgoneta. Makassar no es que sea un ciudad muy turística y no es que tenga muchas cosas para ver y hacer, pero de entre todas ellas, pasear por el puerto, debe ser de lo mejor que se puede hacer para pasar el rato.

El Fort Rotterdam de Makassar.

La Fortaleza Rotterdam, es posiblemente el monumento más visitado turísticamente de la ciudad de Makassar. Fue levantado, originalmente por el rey X de Goa y de lo que era a lo que es actualmente, casi no queda nada. En sus orígenes fue construido por barro. En 1634 tuvo que ser reconstruido en piedra, para soportar los envites del mar.

MAKASSAR SULAWESI (3)

Lo que vemos hoy en día tiene un carácter totalmente holandés, ya que fueron éstos, durante la época de colonización en el S.VI los que remodelaron el fuerte para convertirlo en, básicamente, lo que vemos hoy en día.

A día de hoy, el Fort Rotterdam es un museo que narra la historia compleja de la isla de Sulawesi y que tuvimos la oportunidad de recorrer.

Masjid Kubah 99 Asmaul Husna

Y si hay un edificio que resalta por encima de todos los demás, esa es la mezquita Masjid Kubah 99 Asmaul Husna. Una impresionante mezquita que llama la atención desde cualquier punto del puerto. Así que nos bajamos, y aprovechamos para sacar algunas fotos.

MAKASSAR SULAWESI (6)

Reservando el un restaurante italiano en el centro.

El día de hoy no teníamos la comida incluida, y cuando nos pasa esto y siendo 12 tenemos que tener en cuenta que debemos reservar con tiempo. Esto ya lo habíamos hecho. Después de llevar 10 días en Indonesia, tomamos la decisión de cambiar de registro en cuanto a la comida y reservamos en un Italiano que tenía muy buenas valoraciones: La Piccola Italy – Makassar.

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MAKASSAR SULAWESI (6)

La Piccola Italy – Makassar, es un restaurante italiano regentado por un napolitano asentado en Sulawesi y casado con una local. Estuvimos de lujo aquí, e invertimos prácticamente el resto del tiempo de nuestra visita a Makassar, tomándolo con calma, disfrutando de los platos, y conversando hasta que fue la hora de poner rumbo de nuevo al aeropuerto.

Regreso al aeropuerto de Makassar.

En este momento volvió a entrarme la tensión. ¿Y si mi mochila había desaparecido? Así que cuando llegamos por fin al aeropuerto y fuimos en búsqueda del desaparecido oficial de seguridad, en la distancia vi que mi mochila estaba en su sitio. Eso sí, todo nuestro equipaje estaba solo y no vimos que nadie estuviese al tanto de él. Suponemos que lo estaría, pero no lo parecía.

Recogimos nuestras cosas, le dimos «una propina» al chico de seguridad y ahora si, nos fuimos a facturar el equipaje y finalmente a embarcar.

Y si, esta vez, el vuelo salió puntual y en nada estábamos aterrizando en el aeropuerto de Denpasar (Bali).

Llegada a Denpasar (Bali)

Ya al llegar al aeropuerto de Bali supuso un impacto brutal. Veníamos de pasar 10 días de la tranquilidad más absoluta, sin nada de turismo, con precios locales, viviendo un viaje de una forma que al aterrizar en Bali, nos dejaba claro, que habíamos cambiado de registro totalmente. Incluso en nuestro paso por Yogyakarta lo habíamos vivido de una forma muy tranquila y sosegada. Pero al llegar a Bali, todo cambió. Aglomeraciones de gente. Cientos de vuelos que llegaban a la vez, ríos de personas en el aeropuerto moviéndose en todas las direcciones y un caos que nos dejó más fríos que un témpano.

BALI INDONESIA (4)

Nos encontramos fuera del aeropuerto con el representante de nuestra agencia en Bali, y con el chófer que nos llevaría hasta el hotel en Ubud. Aún nos quedaba más de una hora de viaje, por la infernal carretera hasta nuestro hotel para la siguientes noches.

Después de los saludos, las presentaciones iniciales, el colgado del collar de flores tan típico de aquí, nos subimos a las furgonetas y empezamos el trayecto hacia Ubud.

Trayecto a Ubud.

Yo iba callada, sumida en mis pensamientos más profundos, pensando en lo que había sido mi llegada a Bali hacía ya 12 años. Y pese a que lo viví de una forma muy distinta, lo realmente fuerte para mi, fue cuando empezamos a entrar en Ubud. Aquí ya me quedé muerta. Aquel pueblecito del interior de Bali, que me había enamorado años atrás, se había convertido en un pueblo de fiesta semejante a cualquiera de los que podemos ver en alguna zona de la costa del Mediterráneo. Un Ibiza, por ejemplo.

Locales llenos de luces al más puro estilo discotequero, ruido por todos lados, música alta y ambiente de fiesta. Esto fue lo que fui observando. Pasamos por la zona donde, en aquella ocasión, me había alojado. Zona que por aquel entonces era un lugar idílico, lleno de arrozales, y muy tranquilo. Hoy, esta zona se había integrado en Ubud, y se había convertido en una zona más de locales de fiesta y hoteles de nueva construcción.

Y si, es cierto, hace 12 años ya me había llamado la atención que en el centro de Ubud hubiese un Starbucks, que por cierto sigue en el mismo sitio, pero de aquello a lo de ahora, no había ni punto de comparación.

Alguien me pregunta cómo lo veo. Porque creo que en aquel momento todo el mundo estaba con el mismo ánimo, ánimo de quedar totalmente impresionados con el cambio de destino que habíamos sufrido. Y es que parecía que habíamos llegado a un país distinto del que veníamos recorriendo los pasados 10 días. Mi respuesta fue clara y contundente: «Estoy impresionada». ¿Para bien o para mal? «Para mal, porque esto no es lo que yo viví años atrás»

La impresión inicial de todos y lo que fuimos comentando en el camino iba en el mismo sentido: el que ha viajado a Bali, no conoce realmente lo que es Indonesia.

Reencuentro con Virginia.

Llegamos al que sería nuestro alojamiento en este final de viaje, donde pasaríamos todas nuestras noches en Ubud y allí nos reencontramos con Virginia.

Virginia, aunque no os lo había contado aún, era la integrante 13 de nuestro viaje con Vosotros de esta año. Ella venía desde Uruguay, en un viaje de muchas, muchas horas, en el que tenía que pasar por varios países y hacer varias escalas. Virginia había salido de su casa, varias horas antes de que lo hiciésemos los demás, pero no llegó a encontrarse con nosotros en Jakarta.

Un error burocrático, le hizo que se quedase en el aeropuerto de Sao Paulo durante varios días, hasta que el error se solucionó. Y cuando se hizo, solo le quedaba volar a Bali, para encontrarse con nosotros en el final ya de nuestro viaje. Lo bueno es que ella venía para quedarse un mes más en Bali.

Alojamiento en Ubud.

El hotel que escogimos para la última fase del viaje fue el Tetirah Boutique Hotel, un coqueto hotel situado lo suficientemente cerca del centro como para poder ir caminando, y lo suficientemente lejos como para estar en otro mundo, mucho más tranquilo, que lo que se vivía unas calles más allá.

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Un hotel que podemos recomendar al 100%.

Tras hacer uso de las habitaciones nos fuimos directamente a dormir. Eran ya más de las 11 de la noche y aunque al día siguiente teníamos un día relajado, precisamente por lo que sabíamos que íbamos a vivir en el día de hoy, al menos queríamos aprovecharlo.

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